Animal Político

El desafío de Latinoamérica es defender los valores de la democracia

José Rodríguez Zapatero. Estuvo en Cochabamba para participar del congreso internacional “Por un mundo sin muros” que se realizó a fines del pasado mes. Habló con Animal Político sobre el viraje político de la región, la democracia, la migración y Evo Morales, entre otros temas.

El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: Fernando Cartagena

El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: Fernando Cartagena

La Razón (Edición Impresa) / Luis Mealla / Cochabamba

00:00 / 09 de julio de 2017

Alejado de “las grandes ligas” de la política española, José Luis Rodríguez Zapatero está hoy más conectado con América Latina que con Europa. Es mediador para el diálogo político en Venezuela y admirador confeso del presidente Evo Morales. En esta entrevista aboga por los valores de la democracia y plantea un pacto en América Latina entre el pluralismo político y la cohesión social.

El expresidente cree en la alternancia del poder y señala que el reto de la izquierda pasa por respetar los valores tradicionales de la democracia.

— ¿Vuelve al PSOE? ¿En qué plan político navega en estos tiempos?

— No estoy en ningún proyecto político, solo abocado a Venezuela, donde voy cada poco y de eso hemos hablado con Evo Morales. (Para) el presidente Morales siempre que me llama y, si las circunstancias me lo permiten, pues estoy disponible. Aprecio mucho a Bolivia.

— ¿Y cuál es el futuro de Venezuela? ¿Qué acciones se asumen?

—  Dos cosas. Cuando se llega a un momento antagónico hay que hacer gestos de distensión de ambas partes y un acompañamiento inteligente y constructivo de la comunidad internacional que debe instar al Gobierno y a la oposición a que se sienten sin más valoraciones (...). Solo una negociación y un acuerdo puede evitar una situación grave, una desgracia y vamos a mantener la tarea de aproximar posturas que ciertamente son muy antagónicas.        

— ¿Cómo ve a la izquierda de América Latina desde Europa?

— Los valores que la izquierda defiende son predominantes en las sociedades de hoy. Derechos humanos, la eliminación de las desigualdades, las políticas sociales, la distribución de la riqueza... y eso va condicionando a unos partidos y otros. Cosa distinta son las victorias y derrotas electorales en cada ciclo.

La esencia de la democracia es la alternancia y lo importante es que la izquierda sepa ganar y sepa perder. Un gobierno de izquierdas en algún momento pierde, pero lo que quedan son esos valores. Ahora, el gran tema de Latinoamérica es lograr un pacto de más cohesión social y a la vez más pluralismo político (...) y defender valores tradicionales de la democracia: la separación de poderes, libertad de prensa. Es el reto de la izquierda latinoamericana.

— ¿Y cuál es su percepción sobre la izquierda boliviana con Morales gobernando desde hace 11 años?

— La experiencia de Evo Morales es de gran importancia. Ha demostrado que desde un proyecto político vinculado con movimientos sociales, de una izquierda de inspiración marxista, se hizo una política económica seria, de respeto a los principios macroeconómicos y de cohesión social. Razonar económicamente no es conspirar socialmente. De ahí el éxito del gobierno de Morales, aparte de la estabilidad. Hasta la llegada de Evo Morales, el país tenía casi un presidente por año. Hoy hay estabilidad política.

— ¿Usted cree que está concluyendo este ciclo de progresismo en América Latina?

— No se puede generalizar. Es verdad que vimos Perú, vimos Argentina, gobiernos que han virado a la derecha, a la centroderecha. Pero, ahora, sin embargo, en Ecuador ha resistido la izquierda. Había un ciclo bastante largo de gobiernos de izquierdas y es normal que con la crisis económica que se ha vivido, ese dominio sea menor. Eso es normal. A mí no me resulta que sea anormal.

Ahora, lo que tiene que hacer la izquierda cuando pierde una elección es prepararse para la siguiente. La democracia es así, hay que renovarse de ideas, de equipos, colaborar con la marcha del país. Se trata de que el ritmo de la reducción de las desigualdades y de la pobreza en América Latina, que es el principal desafío, no se frene.

— ¿Aconsejaría en el caso boliviano una rotación del poder?

— Pues para todos los que pierden elecciones. Para quienes ganan, mientras tengan el apoyo...

— Claro, respetando la ley y las reglas del juego democrático

— Ah, bueno. Aquí están con un debate abierto (el referéndum de la repostulación del 21 de febrero de 2016). En esto no soy objetivo, porque le tengo mucho aprecio al presidente Evo Morales. Siempre le he considerado una persona muy honesta. Cuando trabajé con él, cuando yo era Presidente del Gobierno (2008-20011), Morales solo pensaba en la gente, en los más pobres de Bolivia. Las cosas que él me planteaba y cómo podía ayudarle para la gente que no tenía nada encontraron respuesta. Le tengo aprecio, respeto y mucha consideración.

—¿En Bolivia debería darse un cambio de liderazgo como pasó en Ecuador sin dejar de lado el proyecto político de izquierda?

— Es que cada circunstancia es cada circunstancia. Lo único que he dicho es que he visto al presidente Morales en plena forma; no sé si jugando al fútbol sigue en buena forma; en 2015 le vi jugando varios partidos, pero políticamente le he visto en plena forma y con ganas. Mientras se tenga eso y el pueblo te vote… bueno respetemos.

— ¿Y cómo ve actualmente las relaciones entre Bolivia y España?

— Se han resuelto los diferendos que había, los conflictos que había con diferentes empresas y eso ha resultado bien, Hay una larga relación de los gobiernos; también creo que hay una buena integración de los migrantes bolivianos en España. En mi gobierno se regularizaron a 40.000. Y subrayo: La Bolivia de los últimos años es un país cada vez más respetado, más apreciado por su serio funcionamiento económico y el país tiene mayor autoestima.

Cuando uno se siente mal con su país, las cosas no funcionan.

—  ¿Y el retiro de la exigencia de visa a los bolivianos? ¿Cómo va?

— Creo que avanzará (…), pero es verdad que Europa está sometida a una presión en pocos años. Éramos 12, luego 15 países, después integramos a los 10 países del este, en una sola noche (noviembre de 1989). Luego los problemas de los Balcanes (…). Además está la crisis económica. Esto explica, en buena medida, el brexit que es un error para Gran Bretaña y se arrepentirá, es mejor estar unidos en este tiempo global.

— ¿Hay tantas diferencias con Gran Bretaña por el brexit?

— La geografía cuenta; ellos están en una isla y han sido un imperio reciente; tienen un vínculo transatlántico con Estados Unidos. Siempre se han considerado algo distintos al europeo común y culpabilizar de los problemas económicos, de la migración a Bruselas y a Europa es infantilismo político, infantilismo histórico.

Datos:

Nombre: José Luis Rodríguez Zapatero

Nació: 04-08-1960, en Valladolid-España.

Profesión: Abogado constitucionalista.

Ocupación: Mediador para la crisis de Venezuela.

Fue presidente del Gobierno español entre 2004 y 2011. Su primer mandato estuvo marcado por el retiro de tropas de Irak y el segundo por una crisis económica que perdura.

Bolivia y Chile, ‘condenados’ a la negociación

Rodríguez Zapatero estuvo en el país justo en medio de la crisis diplomática provocada por la detención de los nueve funcionarios bolivianos aprehendidos en Chile. En esta conversación plantea su punto de vista sobre este largo e histórico conflicto que protagonizan los gobiernos de La Paz y Santiago, pero siempre desde su también larga experiencia de mediador para el diálogo político.

— ¿Cuál es la opinión que tiene sobre el estado tenso de las relaciones entre Bolivia y Chile?

— Quizá sea el tema más sensible que tenga en estos momentos Bolivia. Las relaciones exteriores en un mundo globalizado son esenciales y prioritarias con un vecino (…), por tanto, éste es un tema en el que hay que emplearse a fondo, con mucho trabajo y con un principio: Esto solo puede tener una salida política, de diálogo y negociada; no prejuzgo cual, pero Bolivia y Chile están condenados a negociar, están condenados a vivir e intentar que la amistad sea para un beneficio propio.

— ¿Cuál es la percepción desde Europa sobre la demanda marítima planteada por Bolivia?

— En el tema de la pretensión de Bolivia de acceso al mar, desde la comunidad internacional lo que debemos hacer es apelar al diálogo y la negociación. Cualquier otra posición que incline la balanza para uno u otro lado no contribuiría; la mejor receta es la negociación y el tema es de largo plazo por los antecedentes históricos que existen, pero hay que saber que no se puede convivir para siempre en un conflicto. Ahora, se puede tener el conflicto y trabajar muchas otras cosas a la par. Y para el conflicto buscar todas las posibilidades que ofrece el derecho internacional, la buena voluntad, la buena fe que debe haber entre países hermanos.

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