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La desconfianza es muy buena

Según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el embargo le resulta sumamente caro al país, pues cada año la economía estadounidense pierde 1.200 millones de dólares en ventas que no se realizan en la isla.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:03 / 28 de diciembre de 2014

Una de las principales enseñanzas del periodismo es la desconfianza. Y a partir de la noticia del nuevo milenio, la del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre aquellos viejos enemigos a muerte, la pregunta es inevitable: ¿cuáles son las verdaderas intenciones del imperio estadounidense en su acercamiento a Cuba, y viceversa? ¿Obama, el primer presidente negro de la historia de “la nueva Roma”, fue iluminado y obró como promotor altruista? Y del otro lado, ¿qué pasó con la sagrada Revolución que inspiró otros levantamientos de perfil izquierdista y fue el espejo donde buscaron reflejarse los antiimperialistas? Aquí hay gato encerrado, diría mi abuela. Nada es gratuito en la vida, me enseñó. La desconfianza es buena.

¿Vientos de cambio? La noticia fue lanzada al éter y por las fibras ópticas, y ablandó el corazón de muchos, quienes se rindieron ante la magnánima actitud del gran país del Norte. Las negociaciones habrían acabado con medio siglo de enfriamiento entre el hermano mayor, rico y opulento, y el menor, pobre y olvidado, que ahora buscarían hacer las paces. Pero, ¿es Estados Unidos ahora el buen samaritano? (incluso hay de aquellos que piensan que Obama, con esta actitud, sí se merece otro Premio Nobel de la Paz).

CAPITALISMO. Estados Unidos es la Meca del capitalismo y, al alimentarse de dinero, se hace menester  escudriñar una relación económica, que sí la hay. Según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el embargo le resulta sumamente caro al país, pues cada año la economía estadounidense pierde 1.200 millones de dólares en ventas que no se realizan en la isla. Y eso, para la primera economía del mundo, con un Producto Interno Bruto (PIB) que aumentó un 5% en términos anualizados en el periodo julio-septiembre, es un total descuido. Ahora, con la reapertura de relaciones, los estadounidenses podrán viajar a la isla (por negocios, estudios o arte) y usar sus tarjetas de crédito, y los bancos de Estados Unidos podrán abrir cuentas en instituciones financieras cubanas. En resumen, será más fácil que las compañías estadounidenses exporten sus productos a La Habana y el resto del país caribeño.

Del otro lado, ¿qué pasó con el rebelde de América? ¿Cuba torció el brazo de los norteamericanos, como afirmó el propio presidente Evo? ¿O hay en el fondo más razones económicas? Obviamente que sí. Cuba ha sido en el pasado el país de América Latina que más subsidios y colaboraciones económicas ha recibido de sus aliados y de más de una decena de países de Europa y el resto del mundo. Pero su situación era inexplicablemente catastrófica tomando en cuenta que Europa pudo reconstruirse gracias a los 13.000 millones de dólares que a través del Plan Marshall se le concedió entre 1947 y 1952. En cambio, el Gobierno cubano llevó al país a su bancarrota actual tras casi 30 años de subsidios que ascendían a más de 4.000 millones de dólares anuales. Una muestra de ello es el informe 2014 del Índice de Progreso Social, que a través del análisis de 56 factores que miden la calidad de vida de 132 naciones ubica a Cuba entre los peores países para vivir en América Latina, detrás de Bolivia, Paraguay, Nicaragua y Honduras, y solo la destaca con algunos índices de salud y educación.

Dos décadas después de la caída de la Unión Soviética y de las terribles consecuencias para su economía, el gobierno de Raúl Castro también se vio amenazado por la posible pérdida de más de 100.000 barriles de petróleo diarios que suministraba la otrora poderosa Venezuela, sumida en su propia crisis galopante. Así las cosas, el régimen comunista y sus ciudadanos malviven con 14 euros de salario  medio al mes. 

Es ahí donde se caen las ideologías y el sistema cubano, que tiene que comer, se abre de brazos para abrazar eso que es inevitable: el fin del embargo económico significará la exportación a Cuba de todo tipo de mercancías, tanto adquiridas por el Gobierno como por los pequeños empresarios privados que han comenzado a florecer en el sector de los servicios ante el anuncio. El Gobierno cubano también admitió que pierde 685 millones de dólares cada año debido al embargo con el país del Tío Sam.

El dinero habla. El apoyo de Rusia a los rebeldes separatistas de Ucrania y el derribo de un avión de Malaysia Airlines ha supuesto una serie de sanciones de parte de Estados Unidos y la Unión Europea al gobierno de Vladimir Putin. Moscú ha respondido con represalias a los productos europeos y estadounidenses y ha dirigido su mirada hacia nuevos socios en Latinoamérica, y se frota las manos ante la posibilidad de entablar buenos negocios y aumentar sus intercambios comerciales en esta pequeña “Guerra Fría”.

Inversión. En la última década, la inversión rusa en Latinoamérica se presentó principalmente en el campo hidroeléctrico, generación de energía nuclear y extracción de petróleo y gas, con cifras que se calcula rondan los 10.000 millones de dólares (Putin ofreció a Bolivia un plan integral para el desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos). Sus principales socios en la región son Venezuela, Argentina, México, Ecuador, Perú, Chile y Cuba. Así las cosas, los intereses rusos son altos y se constituyen una amenaza para los Estados Unidos, debido a los fuertes rumores de que la potencia caucásica también tendría interés en instalar bases militares.

Asimismo, los vínculos comerciales y de inversión entre China y los países latinoamericanos han seguido expandiéndose en los últimos años. Según el Instituto de Gobernanza Económica Global de la Universidad de Boston, China otorgó 102.000 millones de dólares en préstamos a América Latina entre 2005 y 2013 y las relaciones comerciales bilaterales superaron los 200.000 millones. China ya es el primer mercado de destino de las exportaciones de Brasil y Chile, y el segundo del Perú, Cuba y Costa Rica. Y también es el tercer país entre los mayores importadores de recursos y materias primas provenientes de América Latina y el Caribe.

El historiador militar ruso Max Boot argumentaba la benevolencia de la primera potencia mundial. Según él, los Estados Unidos inició la Guerra Hispano-Estadounidense de manera altruista, con el fin de liberar a los cubanos, puertorriqueños y filipinos del colonialismo español. Hace poco Obama dijo que “todos somos americanos”. Pero sabemos a qué se refiere. Por eso la desconfianza.

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