Animal Político

Aún hay un desfase entre institucionalidad militar y Constitución

Las FFAA no fueron sujetas a un cambio institucional en la Asamblea Constituyente, por lo que se abre el de- safío de hacer ahora dicha reforma, en las áreas educativa, funcional, doctrinaria y normativa.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 04 de mayo de 2014

Las Fuerzas Armadas (FFAA), según declararon algunos de sus comandantes y el propio presidente Evo Morales, son antiimperialistas, anticoloniales y anticapitalistas. Este significativo cambio simbólico, sin embargo, todavía no ha resuelto un práctico desfase entre su estructura e institucionalidad y el nuevo marco constitucional vigente en el país desde hace casi cinco años, según observan los expertos consultados por Animal Político.

Existen, además, temas pendientes en al menos cuatro ámbitos de la institucionalidad militar que es necesario resolver para no quedar a la saga no solo de la nueva Constitución sino también de algunos principios de la moderna democracia; en lo doctrinario, lo normativo, lo educativo y lo funcional.

Al margen de la justeza o no de sus demandas, o del uso adecuado o no de los procedimientos de reclamo, el conflicto generado en días recientes por suboficiales y sargentos también puede ser visto como una oportunidad para afrontar los temas pendientes de la institución armada; aunque esta agenda de desafíos a encarar debería ser atendida aun cuando la tensión interna en las FFAA no se hubiera producido; es un tema de latente conflictividad.

El ministro de Gobierno y exconstituyente, Carlos Romero, reconoce que en la Asamblea Constituyente no se pudo avanzar en una reforma de las instituciones armadas del Estado. El tratamiento de la institucionalidad de las FFAA y de la Policía en el proceso constituyente “fue prácticamente reproducido (en la nueva Constitución), no se quiso efectuar modificaciones porque había una pugna entre ambas instituciones”, relata. En efecto, mientras la Policía tenía la expectativa de atribuirse tareas de seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas argumentaban que esa labor solo era competencia de ellos.

“Había consenso en los constituyentes en que las FFAA debían cumplir otro tipo de tareas, como las vinculadas al desarrollo en los emprendimientos del Estado, además de la seguridad del Estado; pero la pugna conspiró para que (no) haya un mejor debate. Si se analiza lo que se ha hecho, ha sido dejarlo como estaba; si se analiza, no ha habido una actualización”, señala el ministro.

Pese a esto, Romero encuentra una diferencia con la Policía, que de todos modos ha tenido un desarrollo legislativo de actualización. “Los nuevos roles de las FFAA han nacido por iniciativa del Presidente, como por ejemplo involucrarlos en las tareas del bono Juancito Pinto o la asistencia en desastres, sin embargo el debate está en curso”.

De hecho, a pedido de Evo Morales, las FFAA colaboraron en la entrega del Juancito Pinto y también realizaron una importante labor a la hora de mitigar el estrago de las inundaciones en el oriente boliviano.

Cabe decir que para esta reflexión sobre las Fuerzas Armadas y la nueva Constitución se gestionó una entrevista con el Comando en Jefe de la institución armada; sin embargo, desde dicha comandancia se explicó que el conflicto en curso con los suboficiales y sargentos no dejaba el tiempo necesario para atender la solicitud, por lo menos esta semana.

La experta en seguridad Loreta Tellería apunta a que las tareas pendientes en la institucionalidad de las Fuerzas Armadas no existen solo a partir del actual “proceso de cambio”, sino que se arrastran “desde la recuperación de la democracia” (1982).

La reforma, dice, tendrá que ser en diferentes ámbitos: el educativo, el normativo, el doctrinario y el funcional. En alguno de estos segmentos “hubo cambios”. Por ejemplo, en lo funcional, una variación fue la que señalaba Romero: que Ricardo Aguilar Agramontlas FFAA han operado en momentos de desastres naturales. Tellería añade que también han trabajado en actividades como la seguridad ciudadana; sin embargo, estos cambios “no fueron parte de una reforma institucional que abarque los cuatro aspectos”.

“Mientras no se hable de una reforma integral de la institución y solo se haga reformas parciales o cambios funcionales, siempre habrá una falta de correlación entre lo que dicta la democratización de las instituciones y las Fuerzas Armadas con que contamos en la actualidad”, señala.

Educativo. En este aspecto, la institución armada tiene que adecuarse a “un currículo que se corresponda con unas FFAA modernas y profesionales. Con principios básicos como la no discriminación, el no racismo y la profesionalidad en el tema de derechos humanos”, sugiere.

Precisamente, las actuales demandas de los suboficiales están relacionadas con una reforma en lo educativo. Los militares movilizados aseguran que se les restringe el ingreso a la Escuela Militar de Ingeniería (EMI) y a los diplomados de la Escuela de Altos Estudios Nacionales.

“No se puede negar” que en lo educativo hubo cambios, retoma Tellería. “Pero no basta con poner en el pénsum una materia de derechos humanos cuando toda la estructura funcional responde a una institucionalidad muy tradicional”. El programa de igualdad de oportunidades en las FFAA, que incorporó a cadetes indígenas para que puedan cursar la carrera militar fue otro avance; no obstante, “no tuvo los resultados positivos” que se esperaban porque era “un elemento accesorio a ese aparato institucional que conforman a las Fuerzas Armadas”.

“Mientras no haya una reforma de toda la educación, de todo el currículo, de todo su plantel docente, de cómo se selecciona al mismo, temo que en este aspecto no se haya cambiado en todo el proceso democrático; hablamos de reformas coyunturales y accesorias”, concluye.

Funcional. Las reformas de lo funcional tienen que ver con los cambios en lo educacional y lo normativo. En este sentido, se ha avanzado desde los años 90, según la académica. Las FFAA comenzaron a efectuar labores de seguridad ciudadana, ayuda en desastres y situaciones de conflictividad.

Sin embargo, cuestiona que estas nuevas funciones militares no se encuentren normadas. Hay riesgos: “no podemos esperar” que militares con formación de defensa del Estado y de “destrucción del enemigo externo” cumplan tareas interactuando con ciudadanos que tienen derechos humanos y gozan de ciertas libertades; el respeto a estas reglas “no condice con la actual construcción ideológica y doctrinaria militar. La incursión tiene graves riesgos para los derechos humanos”.

Este riesgo no solo está en Bolivia, sino en toda la región. Por ejemplo, a causa de la militarización impulsada en el sexenio del presidente Felipe Calderón para luchar contra el narcotráfico en México, las denuncias por violación a los derechos humanos son incontables. En conclusión, habría que decir que si las FFAA se van a involucrar en nuevas tareas, su educación también tendrá que variar, así como deberá normarse el tema.

Normativo. En este segmento entran de manera directa varias de las demandas de los suboficiales y sargentos en conflicto, quienes tienen una propuesta de reforma de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (LOFA), la cual data de 1992, aunque no varía mucho de la legislación al respecto hecha durante el septenio de Hugo Banzer Suárez.

Uno de los suboficiales y coautor del proyecto de ley señala que con su propuesta la LOFA quedará “adecuada” no solo a la Constitución, sino también a los tratados internacionales que se refieren a derechos humanos y a las leyes promulgadas recientemente como la ley contra toda forma de Discriminación y Racismo, así como a la Ley Avelino Siñani.

También hablan de descolonizar a las FFAA, siendo el rasgo más colonial, según el parecer de los militares de bajo rango, el “sistema diferenciado de clases sociales” dentro de la institución. “Esto ha cambiado en la sociedad, pero no en las Fuerzas Armadas. Existen militares de primera y de segunda”, insiste en interpretar.

Al respecto, el abogado constitucionalista Williams Bascopé señala que la LOFA realmente no choca frontalmente con la Constitución Política del Estado (CPE), pero sí las normas internas como el Código Penal Militar (1976) y el Código de Procedimiento Penal Militar (1976), ambos vigentes hasta hoy.

La LOFA “choca” con la Constitución, destaca Bascopé, en la medida en que “contradice el concepto del Vivir Bien”. Otra cuestión es la del artículo 84, por el cual se puede sentenciar a los miembros de las FFAA al retiro obligatorio por “desacato”. “Como se sabe, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) señaló que la figura del ‘desacato’ no es constitucional. Por lo demás, ya hubo una sentencia constitucional en 2008 que señalaba que las normas internas militares deberían ser actualizadas”.

Asimismo, existen otras contradicciones menores de forma, como el hecho de establecer que se deba coordinar con un ministerio que ya no existe (Ministerio de Planificación y Coordinación). “Los que están caducos y atentan a las garantías constitucionales de todos los bolivianos son sus reglamentos internos”. Por ejemplo, Bascopé apunta que en un reglamento de la institución aún existe la pena de muerte. “Además, su procedimiento penal coarta el derecho a la defensa”.

En esto coincide el constitucionalista Alan Vargas: “Su procedimiento penal es inquisitorio y no acusatorio, como debería. Es decir que los investigadores de un sumario tienen la posibilidad de utilizar procedimientos  que no condicen con los derechos de las personas”.

Esta normativa interna, señala Bascopé, “ni siquiera” figura en la jerarquía de las leyes según la CPE: “Si seríamos muy legalistas, sus códigos no tendrían ninguna validez, pues ambos se llaman ‘Decreto Ley’, categoría que no reconoce la (actual) Constitución”.

En cuanto a un ajuste de la LOFA a la Constitución, Vargas también habla de cuestiones menores de forma, pero lo que sí es de fondo, enfatiza, es “establecer un régimen de garantías personales que equivalga al de la Constitución. También se debe hacer referencia explícita a temas de discriminación y racismo”. Para concluir, afirma que todo esto se debió ver en la Asamblea Constituyente y no se lo hizo, por lo cual lo que corresponde “no es ajustar las FFAA a la Constitución, sino reformarlas, ya que no se lo hizo cuando se debió”.

Doctrinario. En los últimos años, se ha visto unas Fuerzas Armadas que han elaborado documentos —lo que también se observa en las declaraciones de los comandantes— en los que se adelantan cambios. Hablan de unas FFAA anticoloniales, anticapitalistas y antiimperiales, “sin embargo, si uno analiza cómo ese discurso se ancla en la realidad, cómo se refleja en los cambios de la institución en cuanto a toda su base normativa, no se ve un sustento lógico ni sólido”, juzga Tellería, para quien hay un “rompimiento claro” entre las intenciones sobre lo que se quiere ser como institución y lo que verdaderamente se está haciendo para hacer el cambio.

Sobre las reformas, Romero señala que quedan pendientes transformaciones, las que se tienen que hacer permanentemente, “como en toda institución”. El concepto de lo “plurinacional” —especifica— es transversal y “debe atravesar” a todas las instituciones. “Si bien se avanzó en lo simbólico, de repente falta trabajar lo plurinacional en la Policía y las Fuerzas Armadas en las carreras profesionales de sus integrantes”, afirma aludiendo a la parte tanto educativa como doctrinaria.

Como conclusión es pertinente destacar la apreciación de Tellería, quien asegura que la suma de “disfuncionalidades” en las instituciones crean momentos de “crisis”.

Ni las FFAA ni la Policía “han podido cambiar sus instituciones en el periodo democrático y mucho menos con la nueva Constitución, ni en el proceso de la Asamblea Constituyente”. La actual “crisis” es “una acumulación de las disfuncionalidades que provocan el defase de lo que se dice en el discurso y lo que en verdad se está trabajando en la institución”. No obstante, ésta es una “gran oportunidad para hacer la reforma” y un diagnóstico serio; pero también es un momento propicio para que “se vea desde la sociedad cómo es la institución militar, que muchas veces es muy cerrada y no se contacta con la sociedad”.

Entonces, lo que queda de cierto es la necesidad de reforma de las FFAA, lo que es confirmado tanto por Romero como por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien en la emisora de radio Patria Nueva el domingo admitió que hubo retraso en la actualización, si bien cuestionó la forma en que los suboficiales y sargentos están pidiendo la reforma.

‘No se han adecuado a la democracia’: Loreta Tellería, experta en temas de seguridad

Mientras no se hable de una reforma integral de la institución y solo se haga reformas parciales, siempre habrá una falta de correlación entre lo que dicta la democratización de las instituciones y las Fuerzas Armadas con que contamos en la actualidad. Pues la institución no solo que no se adecuó a la nueva Constitución, sino tampoco a la era democrática.

‘Sus códigos internos son atentatorios’: Alan Vargas, abogado constitucionalista

Una cosa es la LOFA y otra sus códigos judiciales. La LOFA requiere algunos ajustes de forma menores, lo que sí le falta es establecer un régimen de derechos y garantías para los militares. Tampoco hace referencia a los temas de discriminación y racismo. En cuanto a los códigos internos, éstos deben ser readecuados pues son atentatorios a los derechos constitucionales.

‘Principios y valores deben ser ajustados’: William Bascopé, abogado constitucionalista

Los principios y valores de las Fuerzas Armadas deberían ser sujetos a un ajuste a la nueva Constitución, sobre todo en los temas de justicia social, en el Vivir Bien y en el principio de igualdad y dignidad de las personas. Esos aspectos precisamente apuntan al tema de la descolonización. En el tema normativo, lo que se tiene que ajustar son sus códigos internos.

‘Como en cualquier entidad, hay pendientes’: Carlos Romero, ministro de Gobierno

Como en toda institución, en las Fuerzas Armadas quedan pendientes transformaciones que se tienen que dar permanentemente. El concepto de lo “plurinacional” es transversal y debe atravesar a todas las instituciones. Si bien se avanzó en lo simbólico, de repente falta trabajar lo plurinacional en las carreras profesionales de los integrantes de la Policía y las Fuerzas Armadas.

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