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La difícil frontera entre promoción de gestión y propaganda electoral

La promoción de la gestión (pública o privada) vinculada a los candidatos a la presidencia inunda los medios... La distancia entre este tipo de spots y la propaganda meramente electoral es ínfima.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 10 de agosto de 2014

Bolivia cambia, Evo cumple”; Samuel corre por Bolivia, “Mejor vivir sin miedo”, son algunas de las frases de lo que se puede considerar propaganda electoral indirecta de los frentes en campaña. Los “Cites” (Centros de Innovación Tecnológica), el PumaKatari, el Teleférico, la macroeconomía, la “nacionalización”, la gestión de los Verdes de Rubén Costas... son temas promocionados actualmente o en el pasado reciente en diferentes medios también como propaganda indirecta. La línea que separa este tipo de publicidad de la meramente electoral es delgada...

Lo único que estos spots no hacen es pedir el voto al ciudadano, lo cual es como la Ley de Régimen Electoral, define a la propaganda electoral. No obstante, hay otro aspecto más que limita la norma como característica: la publicidad electoral habla de los programas de gobierno... En este último aspecto, la promoción de la gestión (pública y en cualquier nivel de gobierno o privada) es más bien ambigua, pues sabemos que los “Cites” de Soboce son parte del programa de Unidad Demócrata (UD) o que el Gobierno nacional, administrado por el Movimiento Al Socialismo (MAS), y la Alcaldía paceña, gestionada por el Movimiento Sin Miedo (MSM), promocionan políticas de diverso tipo que se sabe tienen continuidad en sus propuestas electorales (como la industrialización en el caso del MAS o los Barrios de Verdad en el del MSM).

La ley mencionada, en su artículo 111, define los alcances y límites de la propaganda electoral.

La propaganda electoral es “toda difusión de mensajes” orientados a que las organizaciones políticas y sus candidatos “expongan sus planes de gobierno u ofertas electorales y/o soliciten el voto” de los ciudadanos, explica el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Ramiro Paredes.

CRONOGRAMA. Estos dos elementos se dan en dos escenarios: los actos públicos de campaña que son permitidos 90 días antes del día de la elección y hasta 72 horas previas, lo cual está en desarrollo; y la propaganda en medios de comunicación que inicia 30 días antes de los comicios hasta 72 horas antes. Es decir que aún sería ilegal en este momento; sin embargo, la propaganda indirecta de promoción de gestión, pública y privada hace de sucedáneo.

Ya con cuatro denuncias en el sentido de que se habría violado el cronograma y que son tratadas en Sala Plena del TSE, ¿existe alguna diferencia entre esta forma indirecta de publicidad y la propaganda electoral?

Para Paredes está “claramente” definida: “el informe (de gestión) fundamentalmente solo informa de lo que se ha hecho, en cambio la propaganda electoral se manifiesta en la oferta y se refiere al futuro, no al presente o pasado”.

Adicionalmente, los actores que pueden hacer propaganda electoral son “las instancias que van a participar en el proceso”, es decir las organizaciones políticas, explica. El emisor de propaganda electoral no puede ser otro organismo que no esté señalado por ley, como por ejemplo una estructura gubernamental dada.

En cambio, para la periodista Lucía Sauma, la promoción de la gestión “definitivamente” termina por ser propaganda electoral.

“Hay una línea muy delgada que divide la propaganda abierta de la velada. En Bolivia sí se está haciendo (promoción de gestión como propaganda electoral) cuando se promueve la figura del candidato y detrás están las obras. Con el pretexto de la obra, en realidad se pone como elemento central al candidato”. De esta forma indirecta “se está llamando al voto”, concluye la comunicadora.

De hecho, ninguna norma prohíbe que los spots publicitarios que informan de una determinada gestión gubernamental se centre en la imagen de una persona que esté candidateando...

Para la comunicadora Sandra Aliaga, los políticos están “permanentemente en campaña”. Si se está en gobierno, claro que se va a “alaraquear” de sus políticas y obras. “Ahora, a veces se exalta más la imagen Coca-Cola de Evo, de Costas, de Juan” y no en los alcances de una gestión.

“Que un partido en gobierno promueva la difusión de sus políticas es completamente legítimo. Aunque no creo que exista la propaganda indirecta, considero que es absolutamente directa”.

Ahora que los del MSM “estén llorando” porque no tienen tanta presencia, “es otra cosa”. Solo hay que ver la propaganda sobre lo que hace este partido en La Paz, para percatarse de que “es bastante parecido, guardando las proporciones”, juzga.

Juan Carlos Pinto, director del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde), unidad encargada de hacer el seguimiento al cumplimiento de la norma sobre propaganda política, reitera la definición que determina la norma (propaganda igual a oferta electoral y pedido de voto) y reconoce que la denominada propaganda indirecta “no está normada”.

“La Sala Plena (del Tribunal Electoral) tendría que hacer algo al respecto, pero asumir una posición principista en relación a esto podría significar que podamos participar (en el control) incluso en la forma en que se hacen las entrevistas en los medios”, señala.

En efecto, la forma de emitir una información acerca de un determinado candidato o partido, o realizar una entrevista que resalte tal o cual cualidad del postulante, bien puede significar en los hechos una manera de propaganda electoral, entonces ¿cuál es la frontera?

“Si ponemos un límite en ese nivel, tenemos que ser absolutamente estrictos. Hasta ahora lo que está normado es la propaganda explícita, en la que se solicita el voto”.

También se ha normado la transmisión de proclamaciones electorales a través de los medios de comunicación, lo que entra en la modalidad de hacer campaña en las calles.

“Ahora se está en la posibilidad de hacer campaña en la vía pública siempre que no se contraten espacios en medios de comunicación”.

Queda la duda de la transmisión de la proclamación del binomio del MAS, la cual fue televisada en extenso por Bolivia Tv. Al ser consultada al respecto, la vocal del Tribunal Supremo Electoral Dina Chuquimia dijo que “mientras no sea propaganda electoral puede ser televisada”. 

Ahora, es difícil creer que en una proclamación no se solicite el voto ni se haga ofertas electorales y siga siendo un acto no proselitista...

Pinto complementa diciendo que en caso de emitirse proclamaciones, su duración máxima es de dos horas.

Con todo, persiste la duda: “Si normas la propaganda indirecta o dejas de normar, igual vas a ser criticado: o pecas de exceso o eres demasiado flexible, pero si pecas de exceso se entra a un terreno espinoso en que todos temerían; entonces, el hecho mismo de la información de la gestión podría ser una falta, ése es mi criterio”, opina Pinto.

La propaganda indirecta existe al menos en tres de los cinco frentes candidatos para octubre, en diferentes intensidades. “Tendría que haber otro principio que limite esto. Lo que debería definirse en Sala Plena, pero ahora solo hay normas para la propaganda explícita”, concluye Pinto.

SATURACIÓN. Aliaga pone sobre la mesa otro elemento: el exceso, que puede ser contraproducente. Es evidente que la presencia en medios del presidente Morales se ha saturado. Aparece en casi todos los canales, en muchas radios, periódicos, promocionando sus actos, discursos, partidos de fútbol, entre otros.

“Esto puede provocar hastío. Sin embargo, esto no significa que diga algo sobre el voto”, dice. Por ejemplo, hay gente que si aparece Evo en la tele (o en la sopa) cambia de canal, sin embargo va a votar por él.

Otra forma de propaganda indirecta es la generación de información noticiosa. “Por ejemplo cuando se hacen denuncias de algún tipo”, dice Sauma. De este modo, no solo se posiciona un determinado frente, sino que se crea opinión pública “induciendo a quién elegir. Esto vale tanto para la oposición como para el oficialismo, ambos lo hacen”.

Sin ir muy lejos, se pueden encontrar dos ejemplos recientes sobre lo que argumenta la comunicadora. Hace unos días, el candidato a senador por UD Arturo Murillo llamó a una conferencia de prensa para hacer unas denuncias de corrupción que vinculan a Raúl García, hermano del vicepresidente Álvaro García, con facilidades que se daría a la empresa Toyosa; en contraparte, el Gobierno quiso sacar rédito noticioso con el juicio que se hace a la madre de Adriana Gil, candidata a la vicepresidencia por el MSM, por una supuesta estafa.

En ambos casos podría haberse hecho una denuncia por los conductos regulares en el Ministerio Público y no a través de los medios de comunicación, pero entonces ¿qué sentido tendría para los políticos hacerlo? Lo importante deja de ser que se procese y pruebe el delito de alguien para quedarse en la denuncia como una manera de figurar en los medios.

En un balance final, se ve que el MAS, UD y el MSM hacen uso de esta propaganda de modo electoralista. “La propaganda del Gobierno que se centra en la figura presidencial se ha intensificado. Lo mismo para el caso de Doria Medina a través de Soboce. El MSM se han estado promocionando, sobre todo, generando información, al igual que Tuto”, afirma Sauma.

Queda preguntarse, finalmente, sobre el desequilibrio que se genera con los frentes que no tienen un espacio de poder o una empresa, como el Partido Verde, organización que difícilmente tendrá recursos para hacer propaganda indirecta y mucho menos directa...

En todo caso, si a esta altura la propaganda electoral indirecta satura los medios y se está a 62 días de la elección, seguramente se doblará o hasta triplicará las siguientes semanas...

‘El MAS y Unidad Demócrata lo hacen’: Lucía Sauma, periodista

El límite es rebasado cuando la promoción se centra más en la imagen de la persona, que además es candidato, que en la política pública o en la obra. Eso es en lo que incurren el MAS y Unidad Demócrata. Otro modo (de propaganda) es la generación de información noticiosa. Se está haciendo propaganda velada fuera del tiempo en que se puede hacerlo llamando al voto.

‘Los partidos están siempre en campaña’: Sandra Aliaga, comunicadora

Los partidos en gobierno y fuera del gobierno están siempre en campaña. Si logras entrar al gobierno obviamente difundes, promocionas, alaraqueas, las buenas cosas que has hecho. Eso es permitido, pues ninguna política pública que sea tal existe si no es difundida. Ahora hay que ver cómo se difunde, si da más espacio a la imagen del personaje o a la política en sí.

‘La ley solo norma la propaganda explícita’: Juan Carlos Pinto, director del Sifde

La Ley del Régimen Electoral solo norma la propaganda explícita. Esa situación se da, pues hay que ver que por lo menos tres de los cinco frentes tienen espacios de gobierno y emiten ese tipo de spots, en mayor o menor manera, pero todos están en la misma situación. Tendría que haber otro principio que limite, pero ahora solo se lo hace con la propaganda explícita.

‘La propaganda electoral se centra en el futuro’: Ramiro Paredes, vocal del TSE

La propaganda electoral se centra en el futuro, mientras que el informe de una gestión fundamentalmente solo trata de lo que se ha hecho. Así, es claro que la propaganda electoral no se manifiesta sobre el presente o el pasado. Si se habla de programa de gobierno, se refiere a lo que se desarrollará en un periodo posterior. Esa es la figura que está clara, no hay ningún vacío.

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