Animal Político

¿Cuál es el discurso de los precandidatos?

¿Qué dicen los precandidatos del Frente Amplio? Se mezcla la crónica de un foro de esta organización con la revisión de algunas de las posturas de sus prepostulantes a la candidatura por la presidencia del país.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 20 de abril de 2014

Se conoce quiénes son los precandidatos del Frente Amplio y sus actividades previas a la encuesta que realizarán desde esta semana; sin embargo, es difícil tener acceso al discurso de tales prepostulantes. El programa de gobierno de este proyecto político aún es desconocido —así como es conocido que, por la variedad de sus miembros, el Frente ha tenido dificultades en ponerse de acuerdo en la redacción del mismo— todo lo cual puede ser comprobado con el hecho de que la encuesta vinculante antecede a la presentación de su documento de propuesta de país.

Por estas razones, resulta provechoso saber cuál es la posición política de boca de los mismos precandidatos. En su foro “Consulta presidencial”, del 15 de abril en El Alto, tres de los cuatro precandidatos dijeron cuál es su postura política (Érick Morón, del Movimiento Nacionalista Revolucionario, MNR, se ausentó y tiene problemas con una parte de sus copartidarios que no lo reconocen). Los restantes que asistieron son Samuel Doria Medina (jefe de Unidad Nacional, UN), Jimena Costa (analista política) y Rafael Quispe (exdirigente del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, Conamaq).

Son las 10.30 y suena a todo volumen Ama sua, ama llulla, ama quella (a Miami después de robar) de K’ala Marka. Por supuesto que todo está calculado, desde la selección de la música. Esta canción hace eco de lo que Doria Medina dice una y otra vez: que él no se va a escapar y va a enfrentar en Bolivia los juicios que le sigue el Estado.

El auditorio Majestic del hotel Alexander de El Alto está lleno de personas con chalinas y chalecos amarillos, el color característico de Unidad Nacional. Entre los presentes hay una mayoría de jóvenes que no pasa de los 25 años. A la entrada, los seguidores del Frente reciben una chalina y una bolsa de refresco. Entra una banda de quenas y percusiones. Siguen los himnos protocolares y los maestros de ceremonia, un hombre y una mujer, hablan uno en español y la otra en aymara.

Cuando llegan los precandidatos, los miembros del Comité Electoral ya están en la testera. Se realiza un sorteo para ver el orden en que los postulantes responderán las preguntas del Comité y del público. Gana Samuel, le sigue Quispe y queda como última Costas.

La primera pregunta que dice el moderador es: ¿cuál es su “‘posicionamiento’ político general”? Si bien formulado con imprecisión, el cuestionamiento es capital para responder a la incógnita que se planteaba al inicio: ¿cuál es el discurso de los candidatos?, ¿dicen todos lo mismo? ¿se trata de algo monológico a pesar de ser tres los que hablan?

Los candidatos tienen cinco minutos para contestar. Comienza Samuel, quien decide quemar un minuto de su tiempo en mandar saludos a los alteños presentes, a los alteños ausentes, a sus contendores, etcétera. Luego contesta que tiene el “sueño de un mejor país” y que ha comprobado que el sueño que tienen los bolivianos es el mismo, por lo que para cumplirlo “quiere” ser presidente. Habla de la unidad de los bolivianos para el beneficio general, de una alternativa para las próximas elecciones en vista a los ocho años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Si bien la pregunta no demanda especificidades, Doria Medina se va hacia lo particular: “El Alto ha sido testigo de los ocho años de este gobierno y con mayor claridad, (pues) ésta es la ciudad que más ha apoyado al Gobierno y es donde menos obras se hicieron, ciudad de un millón de habitantes que no tiene un hospital de tercer nivel”.

Luego reitera que se “debe” lograr la unidad y “construir” una alternativa. Hace una alusión a la crisis venezolana que “tiene el mismo modelo del socialismo del siglo XXI”, por lo que sugiere que hay que evitar que suceda algo parecido.

Asegura que se puede solucionar la pobreza con la actual bonanza económica, pero que el Gobierno ha despilfarrado en “aviones”, “autos blindados” y “helicópteros”. Éste es el resumen de lo que Doria Medina considera su “posición político general”. Su respuesta es acogida con aplausos y bullicio.

Le toca responder la misma pregunta a Quispe, quien se diferencia de un inicio, pues admite la existencia de un proceso de cambio, elemento ausente tanto en las respuestas de Doria Medina como de Costas. El líder indígena afima que se ha “rifado” el proceso de cambio: “(Es) un proceso de cambio (que) no se ha venido de un día para otro”. Básicamente argumenta que tal proceso es el resultado de la lucha de los indígenas, los movimientos sociales y los alteños y “no del MAS”. Como resultado de esto se dieron dos reivindicaciones, afirma: hacer una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos.

“La agenda del Conamaq hace su tesis política para responder a esas demandas”, dice como modo de adscripción a ese documento que habría sido incumplido por el MAS.Quispe hace lo que Doria Medina: contestar especificidades sobre El Alto cuando deberían responder cuál es su “posición política general”. Así, el líder indígena habla del incumplimiento del Gobierno en la construcción de una planta petroquímica, entre otras obras. Habla también de “salir del extractivismo”, de una “verdadera” nacionalización de los hidrocarburos y una “verdadera” inclusión de los indígenas.

Se esté o no de acuerdo con el contenido de las respuestas, en balance con Doria Medina, Quispe sí responde a lo que se le ha preguntado. Termina su intervención y es aplaudido.

Viene el turno de Costas. Resumir una posición política en cinco minutos debe demandar una capacidad de síntesis envidiable, Costas prefiere preguntar: “¿quién ganó la ‘guerra del gas’?”. Sus seguidores contestan “¡El Alto!”. “¿Cuáles son los resultados?”, “¡nada!”, responden y sigue esta interacción hasta que encara al Gobierno y lo acusa de no ser lo que dice ser, ni hacer lo dijo que haría. Le increpa que solo da beneficios a “sus acólitos” (hace énfasis en esto dos veces).

Ximena Costas también se va hacia lo local y no a la pregunta del Comité al poner en relieve un ejemplo: asegura que en la zona cocalera de Bulo Bulo el Gobierno ha invertido 833 millones de dólares, mientras que en El Alto solo 18 millones.

“En el Frente Amplio estamos todos unidos pero queremos que esté toda la Bolivia democrática. No un Gobierno que nos divida y que esté contrabandeando camiones”, dice ahora sí dando algunas pistas de su posición política. Es entonces que trata de ser categórica en esto: “Queremos que se inviertan nuestros recursos en nosotros (en referencia al gasto público), eso es lo que debemos hacer, esa es mi posición política...”

El debate continúa con especial énfasis (dos preguntas) sobre la educación y la salud. Hay vítores, interrupciones, pedidos de “nuevos líderes”... lo usual en una concentración política.

Como conclusión se puede decir que en lo discursivo no se llega a tanto como para decir que se trata de un mismo monólogo dicho por tres diferentes personas. Hay matices evidentes. Sin embargo, el ejercicio está muy lejos de ser un debate como el de las primarias internas de los Estados Unidos, donde los candidatos se enfrentan sin ninguna consideración. En el foro del Frente Amplio entre todos se dan “muy quedito”. Incluso Quispe dice que le gustaría que Samuel Doria Medina sea el candidato y, ¿por qué no Costas?, sentimiento que es un aspecto impensable en una primaria estadounidense.

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