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La economía de Macri

Este es el peor momento de la economía en la era Macri y la mayoría de los argentinos lo sabe.

La economía de Macri.

La economía de Macri.

La Razón (Edición Impresa) / Omar Velasco es economista

00:50 / 06 de junio de 2018

Hace tiempo un periodista argentino hizo un sondeo de opinión y preguntaba ¿Para quién gobierna Macri? La respuesta de un joven en buen argentino fue: “Che! boludo, ¿de qué hablas? Mis viejos tienen que laburar más porque con una gamba no se compra lo de antes, porque ahora el blue está por las nubes, subió el precio de la bondi y ni en pedo el gobierno va a subir los salarios, pero la economía de Macri continúa piola y nos la re bancamos porque al menos hay dólares”. A dos años y medio de la llegada del presidente Mauricio Macri al poder, es tiempo de hacer un balance de su gestión económica.

Hace escasos días, el peso argentino se depreció acumulando una variación de más de 30% en lo que va del año. Este es el segundo mayor retroceso respecto del dólar estadounidense en el gobierno de Macri luego de que éste último, pocos días después de asumir la presidencia, libere el cepo cambiario (limitaciones a la compra de divisas) en un intento de contener la caída de reservas internacionales e impulsar el crecimiento.

En aquella oportunidad, el peso perdió el 45% de su valor reduciéndose la brecha cambiaria que había entre el mercado formal y el informal.

Otro hecho importante fue la renegociación de la deuda con los llamados fondos buitre, para lo cual el Gobierno argentino se vio obligado a realizar una emisión de bonos por $us 16.500 millones. A pesar de que el cupón promedio de la emisión fue de más de 7%, logró su objetivo e incluso tuvo una demanda mayor a la esperada, con lo cual zafó en ese momento el realizar un ajuste fiscal más doloroso.

También eliminó las retenciones a las exportaciones de trigo, maíz, sorgo y girasol para incentivar la actividad agropecuaria, promover mayores inversiones y asegurar un influjo mayor de divisas al país, aprovechando un tipo de cambio más ventajoso para el sector.

El paso siguiente consistió en realizar ajustes a las desordenadas cuentas fiscales. Las medidas comenzaron con el incremento de las tarifas de los servicios públicos. Subieron las facturas de agua, energía y la nafta. Desde noviembre 2015 hasta febrero de 2018, la nafta se incrementó en 87,5% y la inflación en 75%. Solo entre diciembre de 2017 y febrero de 2018 las tarifas de electricidad y gas se incrementaron en 43% y 57%.Las medidas de Macri elevaron la tasa de la ganancia para las empresas privadas pero a costa de un empobrecimiento de la población, que tiene que lidiar con una alta inflación de más de 20% anual y un aumento del desempleo.

A pesar de que las promesas de campaña se concentraron en atraer inversión extranjera directa, bajar la inflación a un dígito y corregir el déficit fiscal, la fórmula pareciera no ser la correcta. Los precios crecen a un promedio de 3% en todo este periodo y las metas de inflación fijadas fueron ampliamente rebasadas. El déficit fiscal se incrementó respecto a 2015 pese a los recortes a los subsidios y las inversiones simplemente nunca llegaron, inclusive existe el riesgo de mayor salida de capitales (principalmente especulativos).

En un país donde la rotación de los pasivos monetarios proveniente de los títulos del Banco Central (LEBAC) es de muy corto plazo y han llegado a superar incluso la emisión monetaria total, la política monetaria ha perdido su rol más importante de estabilizar los precios porque se le ha asignado una tarea más relevante, que es evitar el drenaje de dólares al exterior, subiendo las tasas hasta el 40%.

Ante este complejo panorama, a la Casa Rosada no le quedó otra que recurrir a un préstamo del tan cuestionado Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de $us 30.000 millones. Estos créditos son extremadamente caros, no por la tasa de interés que cobran sino por las condiciones que imponen a los países.

No es casualidad que días antes de recibir el crédito de liquidez, el Gobierno “decidiera” incrementar las tasas de interés y depreciar fuertemente la moneda. Estas medidas forman parte del conjunto de recomendaciones realizadas en el último Artículo IV (Informe de la economía de Argentina) elaborado por el FMI. Entre los ajustes restantes están la eliminación completa de subsidios energéticos y el incremento a los impuestos al ingreso de las personas; así que no deberíamos extrañarnos que esto suceda en un futuro cercano.

Quedan muchas interrogantes: ¿estas medidas son las correctas para la crisis? o ¿estamos frente a una crisis de mayores proporciones? ¿si el crédito otorgado por el FMI es suficiente o cuánta más plata necesitará Argentina para reordenar su economía? Y ¿esta es la oportunidad de oro para que el FMI corrija sus errores del pasado con Argentina? Lo único cierto es que este es el peor momento de la economía en la era Macri y la mayoría de los argentinos lo sabe.

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