Animal Político

La economía desde una hermosa voz

Análisis del informe de la CEPAL

La Razón / Amanda Dávila / La Paz

00:00 / 18 de diciembre de 2011

Con una ironía contra las opiniones de ciertos economistas locales que van cuestionando la gestión de la economía del país, la periodista  destaca la explicación de Alicia Bárcena, de la CEPAL, sobre la situación financiera del país. Así, ni siquiera se espera que la crisis europea llegue por estos lados.

La mujer  explica de manera  sencilla  lo que algunos economistas bolivianos, que transitan entre la ironía de frontera y la mezquindad política, no lo pueden para sus públicos que generalmente no son entendidos en estos laberintos. ¿Por qué Bolivia no logra cambiar, hasta ahora, su matriz productiva y continúa viviendo de las exportaciones de sus materias primas?

Ha debido ser esta mujer, despojada de  rencores que destilan los gurús de la economía local para decirnos, por ejemplo, que resulta que América Latina y Bolivia enfrentan el riesgo de la “reprimarización desde el contexto internacional”. Es decir, que el hecho de que exportemos materias primas sin que podamos aún salir de “esa matriz productiva que el gobierno de Morales no puede cambiar como ha prometido”, según los expertos autorizados, va más allá, ahora mismo, de la voluntad política de mandatarios y gobernados.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), expresa que el   patrón de crecimiento internacional, la especialización de la región y el alza en los precios de los productos básicos incentiva la “reprimarización” de la estructura exportadora. Y reprimarización quiere decir el aumento  de las materias primas no procesadas en las exportaciones.

Y, “ojo, piojo”, como suele decir la economilengua tan popular por estos días, tal constatación no es motivo de alegría, pero al menos podría ampliar la visión más allá de la escrutadora mirada que se ensaña con el ombligo de la política económica del Estado Plurinacional.

Voluntades políticas aparte, esta noche de martes 6 de diciembre, en el contexto de su visita oficial a Bolivia promovida por el Ministerio de la Presidencia, y el auspicio de la Vicepresidencia y del Banco Central, la mexicana afirma que, en los últimos años, América Latina, y Bolivia en ella, “no ha logrado cerrar las brechas de productividad con los países desarrollados ni ha podido transformar su estructura productiva, aún fuertemente basada en sectores intensivos en recursos naturales”.

Por si fuera poco, esa estructura productiva, basada fuertemente en sectores intensivos de recursos naturales, “se primarizó más” con sus consecuencias lógicas de presión sobre suelos, recursos hídricos y otros. Los sectores manufactureros siguen siendo de bajo valor agregado, lo que limita el potencial de empleo y la lucha contra la pobreza e igualdad, opina la economista de la CEPAL.

A grandes rasgos, desde los inicios de los años 80, en la evolución de la estructura de las exportaciones de América Latina y el Caribe se observa un aumento sostenido de las materias primas, las cuales, en el total regional, representaron para 1998-1999 el 26,7%, subiendo a 27,6% para el período 2001-2002. Salto nuevo hasta la friolera del 35,1% entre  2005 y 2006, y un brinco mayor hasta el 38,8% para 2008-2009.

La demanda de los llamados países emergentes, China e India, entre otros, tiene que ver con esta subida. Y la desaceleración en éstos no la afectará tanto como se cree.

Tampoco es tan cierto que la crisis en Estados Unidos y Europa —asociada a dos décadas de concentración de riqueza y soluciones doctrinarias recesivas— traiga vientos apocalípticos que arrasen las exportaciones de materias primas latinoamericanas.

El Sur fue responsable de gran parte del repunte en el comercio internacional de 2010, en particular en las zonas emergentes. Se comercia, ahora, más, entre Sur y Sur que entre Sur y Norte. El comercio Sur-Sur, liderado por China y el resto de Asia emergente, es el principal motor del crecimiento del comercio mundial.  La “maldición de los recursos naturales”, mediante el cual se cree que los países que los poseen en abundancia no pueden lograr su desarrollo, es un prejuicio cuando no un temor arcano.

Para los países exportadores de productos básicos, señala Bárcena, el momento actual puede ser una oportunidad para cambiar la forma de actuar del Estado hacia una política de fomento productivo para impulsar la diversificación, la innovación y la competitividad.

Y al hablar de innovación aparecen las pequeñas y medianas empresas (pymes) que corresponden a la mayor parte de las empresas de la región y son actores importantes para el desarrollo productivo; pequeñas empresas de subsistencia hasta medianas compañías exportadoras relativamente dinámicas. Representan 1/3 del empleo formal, ¼ del Producto Interno Bruto (PIB) y poco más del 8% de las exportaciones.

En general, las pymes son altamente sensibles a la demanda interna, menciona Bárcena. Por lo tanto, una estrategia integrada de apoyo a las pymes con financiamiento inclusivo,  que las articule con sectores más dinámicos, y tecnología, es un tema urgente de trabajo.

Y, ¡oh sorpresa!, la CEPAL destaca como un avance en la normativa del Estado Plurinacional boliviano, la aprobación, en agosto de 2011, de  la  Ley de Telecomunicaciones y Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), cuyo objetivo es asegurar el ejercicio del derecho al acceso universal y equitativo a los servicios de telecomunicaciones, tecnologías de información y comunicación, así como del servicio postal.

Así, se ha declarado prioridad nacional el uso de las TIC (artículo 71), pero, además, se ha acordado como política que todos los niveles del Estado fomenten el acceso, uso y apropiación social de las TIC (72/1).

Destaca Bárcena que con esa ley el Estado se compromete a promover el desarrollo de contenido, aplicaciones y servicios TIC en educación, salud y gestión gubernamental, pero, y esto interesa al ámbito económico, también en la producción, y comunicación e información (72/3).

La mexicana va explicando los temas de la economía. Al contrario de la región, Bolivia registra un superávit en cuenta corriente, el que se espera que se mantenga en el balance de este año; las reservas internacionales se mantienen en niveles elevados, superiores a los de cualquier otro país, en tanto que la deuda pública ha caído en picada y está por los suelos, y, finalmente, que Bolivia ha crecido por encima del promedio regional de las últimas dos décadas, el 3,9% entre 1990-2010 respecto al 3,1% en el mismo período para América Latina.

La economía  desde una hermosa voz de Chavela Vargas. Así, cualquiera entiende.

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