Animal Político

Un elogio de la ‘actitud anglosajona’

Para todos quedó claro en Santa Cruz que para el Nobel Mario Vargas Llosa los peores enemigos de la libertad son el estatismo, el colectivismo y el populismo. Liberal, el escritor a cada paso siembra debate; se podrá no estar de acuerdo con él, pero dada su vasta cultura, imposible no dejar de tomarlo en cuenta.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos

00:04 / 26 de enero de 2014

Invitado por la Fundación Nueva Democracia (cuyo presidente es el exsenador Óscar Ortiz) visita Bolivia (Santa Cruz) el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. Lo hace en dos grandes tramos: los dos primeros días, de seis, fueron los de las disertaciones, coloquios y conferencias; los restantes cuatro es la visita a la Chiquitanía cruceña. Muchas cosas dijo el escritor peruano sobre la literatura, la política y el país. Lo que sigue es un apunte de algunas de sus ideas más persistentes.

Liberal. Para Vargas Llosa, hay que diferenciar la “actitud anglosajona” del individuo, que es emprendedor y que no espera nada del Estado, que más bien lo quiere lejos, porque es un peligro para la libertad; y la “actitud colectivista” del individuo en Latinoamérica, que más bien espera todo del Estado, que éste lo resuelva todo. Es por esta razón que nuestros países son un buen caldo de cultivo para el caudillismo, el populismo:

“América Latina, España, tenemos una tradición estatista muy fuerte, estamos acostumbrados de hace muchos siglos a que el Estado nos resuelva todos los problemas (...), pero la idea de que el ciudadano debe asumir una responsabilidad y que es él el responsable de su éxito y su fracaso en la vida, a nosotros nos cuesta muchísimo aceptarla, porque estamos acostumbrados no solo desde la llegada de los españoles, sino desde la existencia de los grandes imperios perhispánicos, donde el individuo prácticamente no existía, era una pieza, un mecanismo (...). Cuando nos independizamos hemos tenido Estados de los que esperábamos todo, era un gran error porque era cruzarse de brazos; exactamente algo opuesto a la tradición anglosajona, en la que el individuo siempre pensó que tenía que resolver sus problemas él, y al Estado le pedía que creara condiciones donde la iniciativa individual pudiera realmente sacar adelante al individuo (...) por eso, el populismo desgraciadamente tiene un terreno tan abonado en nuestros países”.

Instituciones. Cuando aparecieron los fenómenos Julian Assange y Edward Snowden, Vargas Llosa los critica de irresponsables, por el desorden que causaron. En Santa Cruz explica su posición: es que no respetaron la institucionalidad establecida en Estados Unidos, afirma.

“El señor Snowden ha hecho unas denuncias que hubiera sido muchísimo mejor y más democrático hacerlas a través de las instituciones democráticas, que en Estados Unidos realmente existen, realmente existen, y no hacerlo, como lo ha hecho, utilizando fundamentalmente la plataforma de Rusia, que es una sociedad profundamente corrompida por el populismo del señor (Vladimir) Putin (...). El señor Snowden ha elegido Rusia frente a Estados Unidos, que es una sociedad muy democrática; en ningún país hay tantos millonarios pícaros que estén en la cárcel, hay una Corte Suprema (de Justicia) que es respetada por el país entero”.

Para el escritor, si bien el Gobierno de Estados Unidos ha transgredido la ley con las interferencias telefónicas, éstas “nacen de la desesperación de combatir el terrorismo que como usted sabe ha causado en Estados Unidos daños enormes. Yo no considero al señor Snowden un héroe de la libertad de expresión”.

Desarrollo. El Nobel de Literatura reitera de distintas maneras que “los países no crecen por sus gobiernos, sino por sus empresarios”. Así, por ejemplo para explicar la crisis financiera de la mayoría de los países europeos, Vargas Llosa inequívoco dice que esto ha sido “culpa de los gobiernos, por no hacer cumplir las reglas”.

“Es una crisis que básicamente se debe a que los gobiernos no han cumplido con su deber, que es imponer unas reglas de juego que no pueden ser violadas por las empresas, sin poner el riesgo el sistema; los gobiernos han sido excesivamente tolerantes, fundamentalmente con las instituciones financieras”.

La contraprueba de que el poder político es el culpable está en Alemania. “La prueba es que la economía alemana prácticamente no ha sufrido, porque allí hubo un gobierno que fue consciente de su responsabilidad, y no permitió que se excedieran ciertos límites”.

Neoliberalismo. En el coloquio con periodistas que hubo el jueves por la noche en la Fexpo cruceña, una pregunta removió más que otras al Premio Nobel, la formulada por Fernando Molina: Las ideas liberales ya tuvieron su vigencia en los 90 en Latinoamérica, “desgraciadamente esas ideas y esa fórmula han fracasado, por lo menos en Bolivia; luego de los 90, ha habido un fracaso de esas ideas, por lo menos en su aplicación práctica. ¿A qué atribuye ese fracaso?”. Vargas Llosa: “Ha fracasado en algunos lugares, pero en la mayoría ha tenido éxito; muchas veces han fracasado porque las medidas liberales se tomaban en un solo campo y no se tomaban en los otros; si un gobierno toma buenas medidas económicas y hace las aperturas necesarias, pero en el campo de los derechos humanos, por ejemplo, los pisotea, es muy comprensible que el desprestigio de ese gobierno alcance también a las buenas medidas económicas que tomó”.

Autonomías. Y, en Santa Cruz, como no podía ser de otra manera, el Nobel de Literatura debió exponer su parecer acerca de la descentralización política y administrativa en el país, específicamente sobre las autonomías.

Más de un cruceño debió quedar sorprendido, pero Vargas Llosa fue consecuente con su liberalismo: “Es una cuestión que para mí es bastante delicada. En principio, el federalismo es eficiente, en países como Estados Unidos ha funcionado muy bien. En el caso de España no funcionó bien, sin embargo. Hubo allí un régimen autonómico que durante 25 años ha permitido la paz, pero al mismo tiempo ese régimen autonómico ha sido aprovechado por nacionalistas que han no solamente usado, sino abusado de ese régimen para imponer una agenda que no es federalista, sino independentista, Cataluña, el País Vasco  quieren independizarse de España. Yo pienso que el nacionalismo es uno de los peores enemigos de la libertad. Y creo que la defensa del autonomismo en algunos casos puede llegar a ser la máscara del nacionalismo...”.

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