Animal Político

Entre escepticismo y determinación por la demanda marítima

Después de 133 años de enclaustramiento marítimo y tras diferentes intentos bolivianos de negociación multilateral y bilateral, la demanda por una salida soberana al Pacífico se halla en una oscilación entre el escepticismo y una determinación férrea por volver al mar.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont es periodista de La Razón / La Paz

00:00 / 19 de febrero de 2012

La medida más inmediata y mediática que se ha tomado oficialmente es el trabajo de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar) en vistas a la preparación de bases sólidas para entablar una demanda ante una corte internacional. En esa labor participan especialistas bolivianos en leyes y académicos ligados a la ciencia de la historia.

“Diremar, dentro de los estudios que ha realizado, ha evaluado las diferentes hipótesis de demanda marítima estableciendo sus alcances, limitaciones y consecuencias. En ese contexto, está elaborando los argumentos que darán lugar a la presentación de la misma, en la cual tanto especialistas nacionales como extranjeros en derecho internacional, economía e historia se encuentran abocados”, responde en un mail a Animal Político Juan Lanchipa, director de esta institución.

La última novedad en esa oficina es la llegada de cuatro abogados expertos en litigios internacionales (tres de España y uno de Argentina).Sobre las dificultades en ese afán, para el excanciller Javier Murillo de la Rocha, ningún gobierno de Chile ha tenido la receptividad necesaria para hacer factible una solución de fondo en el conflicto. “Mientras esa actitud de la contraparte se mantenga, va a ser imposible avanzar por cualquier vía que se pueda plantear, sea bilateral o multilateral”.

Por esto, según dice, no se trata de que la agenda tenga 13 puntos o los que fuese, pues el pedido no va a prosperar si Chile no muestra voluntad para encarar una solución. “Lo mismo sucede con el presidente (Sebastián) Piñera, la cuestión no es que él sea un obstáculo, pues la historia muestra que ninguno  de los anteriores mandatarios de ese país —sea su tendencia política de izquierda o de derecha— ha mostrado la intención de avanzar en las negociaciones”.

De algún modo similar, el presidente Evo Morales notó, el 15 de febrero, la falta de voluntad del gobierno de Piñera por avanzar en el diálogo.

Sin embargo, Murillo plantea dos puntos adicionales para una eventual solución: “la voluntad viabilizadora del Perú y un consenso mínimo de los bolivianos sobre las dimensiones y características del arreglo al que se quiere llegar. Pues las opiniones están divididas: unos quieren las armas, otros integración, etc”.

El excanciller Armando Loaiza es uno de los escépticos de la efectividad de llevar el problema marítimo a un plano multilateral, que es el que plantea el Gobierno desde el 23 de marzo de 2011. “Para mí, el modo más idóneo para tratar el tema es la vía bilateral directa. En ella se habría continuado con la agenda de los 13 puntos, que de todas formas ha sido ratificada. Cabe resaltar el mérito del Gobierno, que ha sabido compactarla —ya que antes tenía 34 incisos— y gestionarla durante cuatro años”.En la opinión de Loaiza, el “carpetazo” —como el exdiplomático llama a la declaración del día del mar de 2011 en que Morales anunció acudir a un diferendo internacional— ha deteriorado la relación chileno-boliviana.

“Creo que se puede continuar con la ‘agenda de 13 puntos’, el marítimo es el más importante, sin duda, pero los demás también son de relevancia. Además, este listado de asuntos bilaterales es el más completo de toda Latinoamérica, pues trata desde comercio, tránsito, narcotráfico, etc”,  juzga.

Otra de las políticas que desarrolla Diremar está a cargo de su Comisión Histórica. Se trata de otorgar a los docentes y estudiantes nuevos textos de estudio crítico sobre la Guerra de 1879; esta acción se llevará a cabo en los próximos meses. “(Las nuevas guías escolares) no serán de pura alabanza o sólo de ataques, sino escritos que permitan tener más información sobre el hecho. Creemos que la Guerra del Pacífico es vista de manera muy superficial y se la enseña alrededor de algunas frases (‘Daza se ocultó’), cuando el conflicto fue mucho más profundo”, afirma el encargado de ese comité, el historiador Fernando Cajías.

De hecho, el tema educativo es central para lograr ese acuerdo subrayado como central por el excanciller Murillo y así un consenso en el que los bolivianos quieren como solución el enclaustramiento marítimo.

A propósito del tema, el expresidente Carlos Mesa critica: ”Hay ciertos lugares comunes que en la educación pública se han convertido en verdades de tanto repetirlas. Nuestros profesores son muy poco formados; no investigan, se basan en lo fácil y en anécdotas. Los maestros de Ciencias Sociales no están adecuadamente formados y no leen los nuevos libros de historiografía sobre el tema”.

La comisión de Cajías, por otro lado, presentará su informe en vísperas del 23 de Marzo. “Como avance, podemos decir que se está trabajando con un grupo de estudiantes de la carrera de Historia y se va a formar un grupo de expertos historiadores para el análisis y recopilación de documentación histórica en vistas a la demanda internacional”, adelanta Cajías.   

A pesar de que la aspiración de los bolivianos de volver al Pacífico, es de total legitimidad y tiene toda una justificación legal, hay que recordar que muchos gobiernos del país han retomado con fuerza el tema marítimo como una manipulación del imaginario simbólico nacional, precisamente cuando se encontraban en su mayor crisis política y en busca de unidad para que la atención se centre fuera del país.

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