Animal Político

El golpe de Banzer y la unidad de la izquierda

Los militares no diferenciaban las tendencias de izquierda y exiliaron y torturaron a todos.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Águila Alanes

00:00 / 27 de agosto de 2017

Desde la irrupción de los dos principales partidos de izquierda en el escenario político —el Partido Obrero Revolucionario (POR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB)— la izquierda boliviana se caracterizó por enfrascarse en largas discusiones y pugnas sobre quién es el verdadero conductor del cambio y la revolución. Este proceso de confrontación de ideas y posiciones luego derivó en pugnas constantes entre estalinistas, trotskistas, socialdemócratas, nacionalistas revolucionarios de izquierda, foquistas, guevaristas y reformistas.

Pero no siempre la izquierda boliviana, en su largo y complejo derrotero por cambiar la sociedad, estuvo dividida y “peleando” entre sí. La Asamblea Popular frenada por la dictadura del coronel Hugo Banzer Suárez (1971-1978) permitió que las distintas tendencias de la izquierda juntaran esfuerzos para alcanzar el sueño común: construir la sociedad socialista.

La Asamblea Popular fue un soviet (consejo) a la “boliviana”. El 1 de mayo de 1971, la izquierda boliviana —pese a sus diferencias se unió en un solo bloque— se atrevió a instalar la Asamblea Popular en instalaciones del parlamento “burgués”. Este hecho se constituyó en la experiencia más importante del proyecto político de la izquierda. El historiador Herbert Klein señala en su libro Historia de Bolivia que la Central Obrera Boliviana (COB) creó una “asamblea política que trató de dar cierta unidad a la antigua izquierda del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR); esa fue la base de la Asamblea del Pueblo (…) con el fin de reemplazar al parlamento”.

La Asamblea Popular se organizó como un órgano de poder completamente independiente del Gobierno y buscó la conquista del aparato estatal. Empezó a reunirse el 22 de junio de 1971 con la participación de 220 delegados, de los cuales el 60% eran fabriles y mineros, el 30% eran campesinos y organizaciones de la clase media y el 10% era para los partidos políticos.

Participaron en la asamblea diferentes tendencias de izquierda, desde los otrora siempre rivales: POR y PCB, hasta el Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional (PRIN), el ala de izquierda del MNR, el Partido Socialista (PS), el Partido Comunista Marxista Leninista (PC-ML), el Partido Demócrata Cristiano Revolucionario (PDCR), el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La Asamblea se reunió unas 10 veces más, entre el 22 de junio y el 2 de julio de 1971, pero se “limitó” a proclamar consignas como la cogestión en la administración de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), la creación de una universidad obrera y la conformación de milicias populares, pero no propuso la incorporación de los campesinos y la “escisión” de las Fuerzas Armadas, que hubiera permitido tener el “apoyo” del campesinado y tener el brazo militar para tomar el poder.

Algunos dirigentes y analistas indicaron que se convirtió en un espacio de discursos encendidos que apuraron el golpe de Banzer; para otros fue la radicalización de los trabajadores. El líder del trotskismo, Guillermo Lora, en el ensayo La clase obrera después de 1952 afirmó que la Asamblea Popular nació como una expresión de un alto nivel de politización de las masas y el proletariado, e impulsó el desarrollo de la conciencia clasista y la transformación de la lucha económica en política.

El 21 de agosto de 1971, Banzer subió al poder de forma violenta después de un levantamiento cívico-militar en la ciudad de Trinidad (Beni). Conocido también como ‘la larga noche del fascismo’, y cuyo sustento ideológico fue la Doctrina de Seguridad Nacional para acabar con el comunismo, este golpe de Estado fue promovido por el Pentágono y la CIA y patrocinado por Estados Unidos.

Banzer Suárez, junto con la Confederación de Empresarios Privados, la Falange Socialista Boliviana (FSB) y el MNR, organizó el Frente Popular Nacionalista (FPN) e inició una persecución sistemática a los “extremistas” (así se llegó a llamar a los izquierdistas).

Se institucionalizó la represión, perpetrando asesinatos, desapariciones forzosas, encarcelamientos y otras violaciones a los derechos humanos.

El teólogo Rafael Puente en su libro Recuperando la memoria señaló que en los siete años de dictadura de Banzer se podría “sumar un mínimo de 200 muertos oficialmente comprobados y 14.750 personas obligadas a salir al exilio”. Durante la dictadura, los militares no diferenciaban las distintas tendencias de izquierda y por eso exiliaron y torturaron a todos. No preguntaban: tú eres trotskista, estalinista, maoísta, guevarista o reformista. Para el fascismo todos eran extremistas.

Después del golpe de Banzer, el proceso político desarrollado en la Asamblea Popular se proyectó en la organización del Frente Revolucionario Antiimperialista (FRA), conformado en 1971 en Chile, en el gobierno de Salvador Allende. Este intento de una nueva unidad de la izquierda se instauró para resistir a la dictadura de Banzer. Fue un frente donde además, estaban incluidos la COB y los campesinos, estos últimos empezaron a desligarse del pacto militar-campesino, que los “alejó” de la clase obrera.

  • Marco Águila Alanes, comunicador y docente en la UMSA

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