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El impensado valor de un tercero imparcial

Experto argentino da pautas del difícil  arte y oficio de la mediación

Antonio Tula, docente e investigador.

Antonio Tula, docente e investigador. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 21 de noviembre de 2018

La conciliación felizmente ya no es algo desconocido para mucha gente que acudió a los llamados Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos (MARC). Desde 2015, cuando se promulgó la Ley 708 de Conciliación y Arbitraje, algunas instituciones, como UNIR Bolivia, implementan la denominada “conciliación extrajudicial”, la solución dialogada de cierto tipo de conflictos, cuyo acuerdo llega a tener la fuerza legal de cosa juzgada.

Lo básico de la conciliación es la mediación. Invitado por el proyecto Acceso a la Justicia de la Cooperación Suiza en Bolivia (que es implementado por la Fundación UNIR Bolivia en colaboración con Solidar Suiza), en días pasados estuvo en el país Antonio Tula, conocido abogado especializado en mediación. Tula llama la atención sobre lo decisivo que llega a ser un mediador en diversos tipos de conflicto, cómo debe tener el arte, nada fácil, de ser un “tercero imparcial”.

— En esencia, ¿qué hace un mediador?

— La tarea del mediador es facilitar la comunicación entre dos o más partes que están en una situación de desencuentro.

— Hay una situación de crisis 

— Puede ser una crisis la necesidad de establecer una mesa de diálogo, aun no habiendo crisis, puede ser la intervención en un conflicto público; puede ser una acción preventiva, también. Siempre está acercando a partes que están en situaciones de desavenencias, de necesidad de poder comunicarse, y no lo están pudiendo hacer de forma directa; necesitan la asistencia de un tercero imparcial, que no diga lo que hay que hacer; esta es la diferencia: no es un consultor, es un facilitador de la comunicación.

— Tampoco dirime 

— Tampoco dirime; no toma ni un laudo arbitral ni una sentencia, no dice, ni siquiera hace una propuesta de solución. Tan solo ayuda a las partes a llegar a una solución. Para eso hay toda una metodología compleja, pero sobre todo hay un cambio de pensamiento del mediador que lo saca de la soberbia del saber, porque el saber está en las partes; el mediador lo único que hace es potenciar algo así como que las partes saben pero que no saben que saben, porque están enojadas. O que no pueden salir de una construcción de la realidad unilateral, que excluye al otro; ese proceso integrador desde la comunicación circular, retroalimentante, es la gestión del mediador.

— No es lo mismo que ser un ‘negociador’, por ejemplo 

— El negociador es un experto en estos temas, que puede ser una de las tareas o habilidades del mediador, pero que va a estar de parte de alguna de las partes.

— El punto de partida parece ser la identificación del problema, de la situación del desencuentro 

— Cada parte va a relatar su mirada del problema, porque el problema en realidad es cómo construye cada uno lo que está ocurriendo. Si tú tienes un problema con tu señora, vos le dirás a un amigo: “Lo que pasa es que ella tal cosa...”, y ella le dirá a su amiga: “Lo que pasa es que él tal cosa...”; ninguno va a coincidir. Entonces, lo que recibe el mediador son las versiones, pero con una idea diferente; él está en un lugar, digamos, de imparcialidad que es difícil de lograr. Porque lo primero que hacemos es tratar de entender o que nos cuadre tanto lo que dice uno como lo que dice el otro, y eso va en contra de la imparcialidad. En cambio, si tú piensas que aquel que está en una situación de conflicto es alguien que no puede enriquecer su pensamiento, para generar nuevas propuestas, porque está posicionado y enojado con el otro, y hay mucha emocionalidad en el medio, entonces, la argumentación de uno y la argumentación del otro son relativas, son una construcción de realidad, que puede ser deconstruida y reconstruida a través del diálogo.

— En nuestros países parece persistir la tendencia hacia la conflictividad, a ‘ir a los tribunales’

— Muchas de las cosas que se llevan a juicio, se llevan por costumbre, porque está probado en Argentina y en otros lugares, que un porcentaje mayor al 50% de la litigiosidad es una mera costumbre de dirimir en tribunales. Por eso los estudios avalan mucho los métodos alternos.

— Soluciones dialogadas

— La lógica de lo inquisitivo es el castigo del delito. En el otro caso, no solo involucra a la relación víctima-victimario, sino también a la sociedad. En México yo he visto trabajar, fue muy interesante, cómo el mediador convoca a sectores del pueblo; entonces, aparece el cura, un comerciante; se convoca a la familia de uno y del otro, a algunos profesionales de centros de ayuda a la víctima; son ocho personas. Entonces, de repente el que cometió el delito tiene que explicar lo que hizo ante ocho personas y la víctima; luego, la víctima cuenta lo que sufrió, las consecuencias económicas del hecho; y luego todos emiten su opinión, y víctima y victimario escuchan la opinión de todos esos señores. Hay esas experiencias.

— Lo que se concilia aquí se considera cosa juzgada… ¿qué fuerza tienen estos peculiares fallos?

— En realidad, lo que tú dices es que el acuerdo tiene que ser homologado por un juez, porque el juez, como custodio del orden público, tiene que ver si este acuerdo no viola alguna cuestión que no es mediable, que no es derecho disponible. Homologa, y si lo hace tiene el efecto de cosa juzgada.

— Los conflictos sociales, laborales deben tener su propia complejidad; aquí la mediación a lo más que llega es facilitar a que las partes se sienten en la mesa...

— La facilitación es otra de las formas de resolución de conflictos; generalmente en conflictos multipartes, conflictos públicos.

— Seguro que hay que desarrollar otras técnicas de mediación

— Sí, solo que en un contexto mucho más complejo. Una sala, por ejemplo, con 50 personas, 20 grupos diferenciados; hay que trabajar con un equipo, organizar mesas de diálogo, mixtas; hay que procurar que estén todos; son procesos más largos.

— ¿Conoce la experiencia boliviana en estas cosas?

— Bolivia me fascina, porque más allá de la realidad política interna, que no la conozco, en algún momento, no sé si fue (Evo) Morales o quién generó un movimiento inclusivo; esto de la plurinacionalidad del Estado es apasionante. Se hicieron cosas que en mi país se hicieron muy mal. En mi país se aplicó el genocidio, acabar con la molestia que era el indígena. Y esto es una culpa histórica que como argentino la llevo con mucha pena. Y cuando veo lugares donde pueden coexistir y convivir, (es) la maravilla de las culturas. En Bolivia parece que hay un gran respeto a la diversidad. Yo me saco el sombrero. No sé cómo será, ni quién es quién acá; no podría opinar, pero sí ese movimiento hasta constitucional que hubo me pareció fantástico y siempre me sorprendió, como me sorprende también Colombia, donde coexisten los zambos, los mulatos, los originarios; hay toda una mirada de respeto a la cultura.

— La mediación es una forma de aportar a la cultura de paz

— Fíjate. Cuando yo empiezo una mediación, no pregunto quién quiere hablar primero; pregunto quién quiere escuchar primero; y se produce una confusión enorme. Esto se conecta con el sentido de lo que nos perdemos a través del individualismo liberal, que para mí fue la gran nocividad filosófica de la humanidad, cuando se pretendió salir de la aldea, de la cooperación y de la mutualización de las relaciones, y empezó el hombre un individualismo que lo llevó a la familia nuclear, a cerrarse en sí mismo. La inclusión la valoro en todos los órdenes de la vida, y aún en mi vida privada. Los conceptos de diversidad e “inclusión del otro” para mí es fundamental. Y si tú analizas la palabra de Cristo, a pesar de que no soy católico practicante, no estamos hablando más que de esto, del mensaje cristiano, amar al otro como a sí mismo, esto es “el otro válidamente otro”.

AntonioTula “Bolivia me fascina, porque más allá de la realidad política interna, que no la conozco, en algún momento, no sé si fue (Evo) Morales o quién generó un movimiento inclusivo; esto de la plurinacionalidad del Estado es apasionante. En Bolivia parece que hay un gran respeto a la diversidad”.

Datos

Nombre: Antonio Tula

Profesión: Abogado, experto en mediación.

Ocupación: Docente e investigador, desarrolla sus actividades en Argentina, Colombia, Ecuador, Chile, España.

Perfil

Una de las ramas de la conciliación más interesantes que Tula desarrolla es la mediación penal. Escribió Argumentos Teóricos y Prácticos de la Mediación, 2010.

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