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El MAS impone un debate que no le incomoda y la oposición le sigue el juego

El debate electoral sobre proyectos de país está ausente. Asignaciones que salen de la Constitución, como lo indígena, o las autonomías, no tienen un rol central en la discusión, mientras que prosperan las promesas electorales.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 28 de septiembre de 2014

Hasta 14 días antes de las elecciones generales del 12 de octubre se tuvo una campaña que privilegió la descalificación del oponente y la ausencia de un debate, así sea uno virtual.  El resquicio de debate que quedó, aún a pesar de lo anterior, tampoco termina de satisfacer. Se observa que temas estructurales que en algunos casos son mandatos constitucionales (como la descolonización) o que vienen pospuestos desde el proceso constituyente (como la reforma de la Policía y de las Fuerzas Armadas) o que no están ni cerca de ser agotados (como el tema indígena-originario) o que pueden tener cuestionamientos (como las autonomías) están ausentes en un debate casi inexistente que prefiere hablar de la bonanza económica —en el caso del oficialismo— o de proyecciones que buscan poner en cuestión el mérito de la misma o su sostenibilidad en el tiempo —en el caso de la oposición—.

Entonces, se tendría que hay temas estructurales fuera del debate, siendo el Movimiento Al Socialismo (MAS) el que decide qué música danzar, ante lo cual los frentes opositores realizan la contradanza en el ritmo que se les propone.

“El que ha instalado la agenda electoral es el propio MAS. En realidad los demás actores políticos están girando alrededor de esa agenda”, describe la politóloga María Teresa Zegada. Esto produce un “parte aguas”: se tiene por un lado al MAS “hablando de las virtudes de su gobierno en medio de discursos de descalificación del adversario”; y al otro a los opositores viendo “cómo mejorar temas” o intentando “perforar” ese discurso hegemónico.

“Veo un vacío de contenido en esta elección porque de los temas que se ponen en agenda, los que son estructurales no se tocan a fondo y el resto (de tópicos) son de la vida cotidiana. Es decir que no se encuentra un debate ideológico de proyectos políticos”, cuestiona Zegada.

CONSTITUCIÓN. En efecto, hay temas que la misma Constitución manda que sean una política de Estado como la descolonización. También hay problemáticas pendientes desde el proceso constituyente, cuando se decidió “no tocar” algunas instituciones, como es el caso de la Policía y las Fuerzas Armadas (por  lo que hubo movilizaciones de ambas instituciones este 2014), el tema indígena o las autonomías.

Así, los cinco programas electorales de los frentes hablan, en uno u otro término, de “modernizar” a la Policía y a las FFAA, ninguno se anima a dejar por escrito el verbo “reformar” y aunque lancen algunas ideas al respecto, en sus intervenciones en medios no desarrollan esas ideas y tampoco explican qué quieren decir con “modernizar”, ¿adecuar doctrinariamente a estas instituciones a los tiempos (¿cómo?) o dotarles de equipos tecnológicos?... 

No hay un debate “sustantivo”, los candidatos no exhiben sus programas y se circunscriben a ciertos tópicos “que consideran que son demandas ciudadanas” y ahí aparece el tema de la inseguridad ciudadana, dice el sociólogo Jorge Komadina. Pero no hay propuestas estructurales, sino sobre el incremento de penas. Con lo que no se soluciona el problema, sino con procesos más largos que probablemente tienen que ver con la participación de la sociedad civil, quitando poder a la Policía, educación, etcétera”.

Lo propio con las FFAA. “Un debate interesante sería discutir sobre tener Fuerzas Armadas o un sistema de defensa civil. O pensar por qué le damos más dinero a la defensa que a la educación”, propone.

Según Komadina, entonces, los temas de fondo no se están debatiendo, sino “las partes superficiales, la espuma de los programas:  ‘haré tal carretera, daré dinero a los jubilados’... ése es el tono del debate, porque los mismos candidatos lo rehuyen”. En efecto, un frente dijo que aumentaría el sueldo a los Policías de bajo rango...

La descolonización, por su lado, es otro de los temas del que se dice poco o nada, a pesar de ser una asignación constitucional que excede al proyecto del MAS y compromete a toda fuerza política que llegue al poder.

En sus programas, todos los frentes (a excepción del PDC) tienen al menos alguna mención al respecto. Así, el Movimiento Sin Miedo matiza la noción con un desarrollo más extenso del concepto de interculturalidad; Unidad Demócrata habla de una ocupación de la tierra “genuinamente” descolonizadora; o el MAS habla de un diálogo intercultural, pero todos dicen algo que aún así sea breve. No obstante, en el debate virtual en entrevistas, ningún candidato desarrolla el punteo de lo que dejaron por escrito...

En realidad, la descolonización es un tema que “nunca se ha debatido” más allá de los ámbitos académicos, expresa Komadina. “En el mundo político se ha confundido la noción con la presencia de indígenas en la Asamblea o con un simple despliegue de símbolos originarios. Eso no es descolonización. Tengo la impresión de que se ha vuelto solo un eslogan. Es lamentable que uno de los temas claves de la Constitución no pueda ser implementado”.  Los partidos no desarrollan cuáles son las propuestas de políticas al respecto más allá de las enunciaciones breves de sus programas.

RESTRICCIONES. El politólogo Marcelo Silva nota que el oficialismo tiene algunas “restricciones” para el debate y pone como ejemplo el tópico del sector productivo, porque “no lo trabajó lo suficiente”, la inseguridad ciudadana contra la que no “estableció políticas claras” y el mejoramiento de la Justicia.

Viendo el tema de las debilidades de las que el MAS prefiere no hablar, Zegada ve que el partido de gobierno optó por enfatizar la bonanza económica y los pasos hacia la industrialización. De esto hablan los voceros del MAS y los spots de las instituciones estatales.

No obstante, los opositores también tienen restricciones para el debate en el sentido inverso a la limitación del MAS: “sus propuestas no están afinadas y terminan por ratificar los pilares de las políticas elaboradas” por el frente electoral en el poder.

Entonces, se tiene que son los mismos candidatos los que “evaden el debate” de lo estructural: “el MAS para no tocar temas espinosos que pueden ser debilidades de su gestión y la oposición porque no tiene propuestas pulidas”. El resultado es que no se ve una discusión de proyectos de país.

“Muchos temas de la agenda constitucional están fuera del debate como por ejemplo el tema autonómico, el tema indígena; sin embargo, son asignaciones que quedan fuera de la agenda porque la oposición se ha dedicado a contestar al MAS los temas que ese mismo partido pone sobre el tapete haciendo uso de su monopolio simbólico”, dice Zegada.

Como el MAS pone toda la fuerza de su campaña en los beneficios de la bonanza económica y la oposición gasta sus energías en desmentirlos o perforar ese discurso, las asignaciones pendientes de la Constitución quedan veladas.

“Al MAS le resulta incómodo entrar a hablar de estos temas estructurales porque en sus nueve años no ha podido dar señales de avance”, indica Zegada. Así, por ejemplo, en los temas de la descolonización o de lo indígena “(el Gobierno) ha tenido contratiempos en lugar de afianzarse, por lo que le resulta incómodo. Entonces propone temas coyunturales que son replicados por la oposición”.

Los temas estructurales se han “analizado” con la sobreposición de temas que pueden ser muy importantes (como la lucha contra la delincuencia) si bien no dan pie a debates ideológicos y de visión de país.

Así, se ha visto, por ejemplo, que en el tema de la seguridad ciudadana no se debate soluciones estructurales o de doctrina, sino que se discute cuánto debe incrementarse las sentencias penales, o si debe haber pena de muerte, es decir que los frentes asumen una misma doctrina del derecho: la del conservadurismo y la voluntad de aplicar, para una problemática cualitativa, una solución cuantitativa.

Sobre este panorama desalentador, a una oposición que sigue el juego y a un MAS que se siente cómodo hablando de economía, hay que sumar el hecho de que a los frentes opositores les queda menos de dos semanas para reencaminar lo andado.

El tema marítimo, un inhibidor del debate

Un tema del todo ausente del debate es el marítimo que es asumido como una política de Estado y avalado como tal por los opositores, incluyendo a Tuto Quiroga del Partido Demócrata Cristiano con su asistencia a las reuniones de expresidentes. Este tópico es evitado por los candidatos en todo debate como si se tratara de Satanás.

Para el sociólogo Jorge Komadina, el tema marítimo es un “inhibidor” ideológico-político. “La gente prefiere no pronunciarse para no ser tildada de antipatriota”. De este modo, se rehuye el debate. “Probablemente, si hay un traspié, recién se va a comenzar una discusión y no ahora cuando es necesario”, juzga.

Para la politóloga María Teresa Zegada, el tema ha sido puesto por el Gobierno con “mucha habilidad política”, logrando incorporar a importantes personajes opositores detrás de esa línea, como a Carlos Mesa o Eduardo Rodríguez, “personas no precisamente afines al Gobierno”, pero comprometidas con el enfoque.

“Hay una expectativa nacional, por lo que nadie se anima a iniciar un debate sobre esto en el tiempo electoral”, señala. Para la oposición, sería delicado cuestionar esta política. “Se trata de la instalación de un discurso hegemónico, el Gobierno lo ha posicionado bien, por lo que hace difícil discutirla”.

En programas televisivos, incluso se vio que periodistas, al entrevistar a candidatos opositores, intentaron acorralarlos por ese camino insinuándoles: “Usted dice que todo lo que ha hecho el MAS está mal, entonces usted quiere decir que el tema marítimo, también estaría mal planteado”. Esto es algo que sucedió a Tuto hace unas semanas.

Sin debate ideológico, queda lo coyuntural: María Teresa Zegada, politóloga

Al no haber un debate ideológico-político queda un debate sobre lo coyuntural. El MAS posiciona la bonanza económica y la industrialización y la oposición busca perforar ese discurso, con temas como el desempleo, pero en fin siempre girando alrededor de temas que pone en la agenda el Gobierno. Esto da como resultado un vacío de contenido.

El debate electoral no deja de estar ‘muy fofo’: Marcelo Silva, politólogo

El debate electoral sobre propuestas estructurales es muy vago, fofo, ligero y en algunos casos es evadido por los candidatos. Definitivamente, el MAS plantea una agenda en los medios y la oposición es reactiva, cuando se esperaba lo contrario: que ellos propongan y pongan sobre la mesa los temas que puedan incomodar en algo al partido de gobierno.

El debate no entra en explicaciones de fondo: Jorge Komadina, politólogo

No hay un debate sustantivo de ideas, los propios postulantes no explican todas las implicancias de sus propuestas y se circunscriben a ciertos tópicos que consideran que son demandas de la población, como el tema de la seguridad ciudadana, pero ahí tampoco hay propuestas importantes como ver qué hacer con la Policía o con la administración de la Justicia.

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