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La impronta de Mauricio Lefebvre en sociología

Mauricio Lefebvre Beaudry, fundador de la carrera de Sociología, murió el 21 de agosto de 1971.

La impronta de Mauricio Lefebvre en sociología.

La impronta de Mauricio Lefebvre en sociología.

La Razón (Edición Impresa) / Raúl España Cuellar

00:38 / 30 de agosto de 2018

La carrera de Sociología de la UMSA nació en una de las épocas más intensas del siglo XX, la década de los años sesenta. Era la época de la guerra fría, del auge de los procesos de liberación nacional, de las rebeliones juveniles (el mayo francés, el movimiento hippie), del Concilio Vaticano II, que abrió la posibilidad de una iglesia más preocupada por la justicia social. En América Latina, era la época de la Alianza para el Progreso, de las dictaduras militares y de la Doctrina de la Seguridad Nacional. En el campo de las ciencias sociales, fue la época de la emergencia de la teoría de la dependencia como superación de las teorías del desarrollo, del surgimiento de la teología de la liberación y del boom que mundializaba la literatura latinoamericana. En Bolivia, esa década correspondió también con la época del autoritarismo militar inaugurado por el golpe de Estado de René Barrientos, así como con la resistencia popular a la dictadura militar, la masacre de San Juan, la guerrilla y la muerte del Che Guevara.

Esta carrera comenzó a funcionar oficialmente como una sección de la Facultad de Derecho en junio de 1967; se transformó en una Facultad independiente en abril de 1970, como producto de la Revolución Universitaria. Su primer Decano fue Mauricio Lefebvre, sacerdote que llegó a Bolivia en 1953, con los primeros misioneros oblatos canadienses.

La independencia de la Facultad de Derecho fue sobre todo un acto político, tendente, por un lado, a liberar a la carrera de Sociología del conservadurismo que primaba en Derecho; por otro, porque la Facultad de Sociología había nacido al influjo de la Revolución Universitaria que marcaba, como su objetivo último, el socialismo:

“(…) [el] romper las cadenas de la opresión. La universidad encontrará su pleno auge cuando el pueblo derrote al imperialismo y a sus agentes internos, cuando promueva un desarrollo nacional independiente y contribuya al establecimiento de un nuevo orden de cosas”. (Bases ideológicas de la revolución universitaria).

En consonancia con ello, Lefebvre consideraba que una

“Facultad de Sociología podía jugar un rol importante en el proceso de liberación económica, social, política y espiritual del pueblo trabajador y en la construcción de una sociedad donde se tome en serio la igualdad de las personas, los derechos humanos y cristianos”.

Es esa idea del compromiso social la que establecía la conjunción entre el académico, el sacerdote y el militante de las causas de los pobres, asesinado el 21 de agosto de 1971, durante el golpe de Estado de Hugo Banzer Suárez.

Como académico, en Lefebvre destacaba su profunda convicción de que si bien la sociología como ciencia propende al conocimiento objetivo de la realidad social, esto no es contradictorio con el compromiso social que debe caracterizar al sociólogo. Se trataba de un compromiso con la sed de justicia, con la defensa de la libertad, no solo como realización de los derechos civiles y políticos sino también de los derechos sociales; era, sobre todo, el compromiso de aportar en la transformación de las desigualdades sociales que mellan la dignidad del ser humano. Al respecto, este pensador señalaba:

“(…) no observo nuestra realidad nacional como un técnico ‘desinteresado’ a quien se hubiera encomendado el estudio de un sector socio-económico y la elaboración de un informe con sus correspondientes evaluaciones y recomendaciones. Haré mi análisis como el boliviano que considero que soy, un boliviano que se quiere empeñado en el progreso social de su patria”.

Como sacerdote, era consciente de que la dimensión espiritual es insuficiente si no está íntimamente ligada con la dimensión social:

“(…) a este pueblo en la miseria: los mal alimentados, desocupados, desnutridos y sin hogar, ¿les puede interesar la más hermosa lección de catequismo si no les va a ayudar a salir de su miseria? (…) ser la presencia de Cristo y de la Iglesia en medio de un mundo sufriente y buscar con el pueblo los remedios a esos males: por eso [la importancia de] los círculos de estudio con los hombres de la barriada y los proyectos de desarrollo comunitario”.

Como militante de la causa de los pobres, manifestaba que “si el comunismo (…), no es un materialismo caprichoso y perverso sino un deseo natural de mejorar las condiciones de vida (…) una lucha obstinada contra el comunismo, sería una gran injusticia. ¿Qué derecho tenemos de privar a los pobres de un bello sueño? (…)”.

Pero, para Lefebvre, el compromiso social no debería ser solo una declaración, una muestra de buenas intenciones, sino que debería testimoniarse con la vida misma, con la acción: “ser testimonio eficaz de vida cristiana en medio de las personas de todas las tendencias ideológicas, políticas, religiosas, anti-religiosas”. Por ello, ese compromiso exige “…todo el amor y todo el valor necesarios para arriesgar el pellejo”.

Este es, pues, el legado de Mauricio Lefebvre para las generaciones de sociólogos que la carrera de Sociología está formando ahora.(*) IDIS, Instituto de Investigaciones Sociológicas ‘Mauricio Lefebvre’, Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

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