Animal Político

La inevitable intervención en Siria

Acoso occidental a al assad

Homs entre fuego y sangre

Homs entre fuego y sangre

La Razón / Carlos A. Carrasco

00:00 / 26 de febrero de 2012

El voto negativo de Bolivia sobre la resolución en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que condena la represión en Siria nos invita a examinar objetivamente la situación en aquel país y los alcances de la postura nacional al unirse a un grupo de países poco idóneos, exceptuando el tándem chino-ruso.

Esgrimiendo la controvertida teoría de la “responsabilidad de proteger” a las comunidades civiles, las potencias occidentales intervinieron descaradamente en Libia, como antes lo hicieran en Irak. La rapidez con que vencieron escrúpulos de derecho internacional para llevar adelante sus travesuras no la aplican al caso de Siria, sencillamente porque carece de petróleo. Esa circunstancia permite a Bashar al Assad reprimir impúnemente a los alzados, con fiera violencia. Las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad parecen causar sólo molestias burocráticas, fácilmente soslayables como sucede con todo embargo. Los vetos que Rusia y China interponen repetidamente lo hacen para evitar que, en el futuro, se les suministre la misma medicina, cuando deban, a su turno, contener revueltas populares. Sin embargo, intentemos comprender las raíces de la crisis siria.

Proveniente de la minoría alawita, la dinastía de los Assad domina Siria desde 1971, ante la impotencia de la mayoría sunita que ahora la fustiga. En los enfrentamientos cotidianos que duran ya 12 meses, ni el Gobierno se estabiliza ni la oposición logra derrocarlo.

Detrás de ese escenario existe la guerra de inteligencia encubierta que libran Israel y Estados Unidos contra Irán para frenar la irradiación de su influencia en su contorno geopolítico, donde Irak, Siria y Líbano son presas vulnerables. Por ello, golpear a Bashar al Assad, firme aliado de Irán y cajero de los comandos milicianos Hezbolla y Hamas, es parte de esa contienda.

La de Siria es una pelea que sólo podrá definirse en términos militares, muy diferentes a los que provocaron la caída de Gadafi. Sin bastión geográfico específico, la oposición respalda a la Free Syrian Army (FSA), el ejército libre sirio que, aunque débil, se nutre con las frecuentes defecciones de soldados sunitas evadidos de las fuerzas gubernamentales.

En los análisis de coyuntura, se estima que una invasión militar directa sería más costosa e incierta que la aventura en Libia. Además, hay que tener en mente que a raíz del sorpresivo ataque israelí que en septiembre de 2007 destruyó su incipiente reactor nuclear, Siria invirtió últimamente 264 millones de dólares en armamento moderno. Esas condicionantes mueven a pensar que la división de actividades especiales de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, del inglés), junto a los servicios franceses y turcos, podría estar involucrada en fomentar ciertas tareas encubiertas, de menor costo y mayor eficacia, tales como el entrenamiento de tropas en Turquía. No se descarta tampoco los medios clásicos de desestabilización de regímenes desafectos: seducción de generales proclives a asestar un golpe, misiones de desinformación a cargo de organizaciones no gubernamentales, operaciones de sabotaje e incluso de asesinatos selectivos. Todos esos elementos suelen ocurrir simultáneamente con la presión diplomática y las penalidades económicas.

Mas adelante, con tal de evitar la intervención abierta, se proveerá a los contingentes irregulares, uniformes, alimentos, asistencia médica e incluso armamento, cuidando que no tengan marca occidental, para preservar el margen de aparente neutralidad. Como preludio al derrocamiento de Bashar al Assad, se podrá detectar en los rebeldes ciertas características propias del asesoramiento foráneo en tácticas sofisticadas que exige la guerra asimétrica. Ellas incluirán averías contra oleoductos y gasoductos, formación de redes urbanas infiltradas entre la gente local para brindar datos de inteligencia, provisiones varias, comunicaciones, refugios y alerta temprana sobre los movimientos del enemigo.

Por otra parte, se asegura que la FSA ya posee misiles antitanques, minas, Manpads (medios anti-aéreos) e improvisados artefactos explosivos. Mucho de ese material fue proporcionado por los soldados desertores. Mejor organizada la resistencia armada, el Consejo de Seguridad podría declarar una no-fly zone (zona de vuelo vetada a la aviación oficialista) bajo pretexto de proteger a la población civil. De esa manera, la incursión rebelde hacia territorio sirio, proveniente de Turquía y/o de otros frentes, protagonizaría un ingreso aparatoso hasta Damasco, donde se sumaría la insurrección popular hasta provocar la caída y el probable ajusticiamiento de Bashar al Assad.Las anteriores conjeturas se basan en aquellas operaciones furtivas que precedieron al derrocamiento reciente de los dictadores durante la implosión de la denominada primavera árabe.

SIRIA

Nombre oficial:    República Árabe Siria Fecha de independencia:    17 de abril de 1946 del mandato francés Constitución:    vigente desde el 17 de marzo de 1973 Capital:    Damasco Población:    19.988.028 habitantes Superficie:    185.180 km2Dividida en 14 provincias. Religión:    Musulmanes sunitas 74% - Otros     musulmanes 16% (alawitas chiitas),     cristianos, drusos, etc. 10% Etnias:    asiria, armenia, turca y kurda Fronteras:    Jordania, Israel, Líbano, Turquía, Irak Crecimiento económico:    2,9% Inflación:    2,6% Fuerza de trabajo:    5,38 millones Tasa de desempleo:    8,5% Exportaciones:    11,76 billones de dólares Importaciones:    13,34 billones de dólares Datos políticos:    Estado socialista laico Presidente:    Bashar al Assad, elegido el 17 de julio     de 2000; reelegido el 27 de mayo     de 2007 con 97.6% de votos Próximas elecciones:    mayo de 2014 Partido de Gobierno:    Frente Nacional Progresista (NPF)

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