Animal Político

La interpelación silenciosa del voto blanco y nulo

Elecciones Judiciales de 2011

La Razón / Fabián II Yaksic

00:01 / 26 de agosto de 2012

Los acuerdos partidocráticos entre el Movimiento Al Socialismo (MAS) y los resabios de la derecha (Podemos, Poder Democrático y Social), en octubre de 2008, sellaron la incorporación en la Constitución de la modalidad previa de preselección de magistrados por dos tercios de votos en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El cálculo político del MAS y la derecha, de introducir esta modalidad, no contemplada en el proyecto de Constitución aprobado en Oruro, apuntaba a “negociar” en la Asamblea la lista de preseleccionados. Nadie había previsto entonces que los dos tercios los tendría sólo el MAS, que ahora los utilizó para imponer al país su lista de preseleccionados.

Consolidar la idoneidad, la transparencia y la independencia debió haber sido el objetivo del proceso de preselección y elección de las máximas autoridades del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional, llevado a cabo el pasado año. Nada de eso ha sucedido.

El MAS no respetó la revisión de requisitos, impugnaciones, evaluación de méritos y entrevistas que contemplaba el proceso de preselección de magistrados. El MAS definió el listado sin considerar los informes de las comisiones, tanto es así que los propios informes entregados a los senadores y diputados, apenas 24 horas antes del proceso de votación y que debieron servir de base para la preselección, fueron desechados por la bancada oficialista.

Los plazos cortos, la superficial verificación de requisitos con criterios interpretativos del reglamento contradictorios, la insuficiente evaluación de méritos, las desperdiciadas entrevistas a los postulantes no difundidas a través de los medios de comunicación masivos y el contenido incompleto de los informes le han restado credibilidad y seriedad al proceso de preselección. El MAS no estuvo a la altura del desafío y reprodujo las viejas prácticas partidocráticas de imposición del “rodillo parlamentario”.

En definitiva, lo acontecido el pasado año en el proceso de preselección de postulantes al Órgano Judicial y Tribunal Constitucional fue una farsa que, esperemos, no se repita hoy con el proceso de preselección de candidatos para optar al cargo de Fiscal General del Estado, que tiene que ser designado por dos tercios de votos de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa, previo concurso público de méritos.

En virtud de la torpeza como el MAS impuso su listado de preseleccionados, el 16 de octubre de 2011 la ciudadanía votó mayoritariamente expresando su disconformidad. El acto electoral del 16 de octubre se transformó en un plebiscito en el que el 60% de la ciudadanía consideró que la lista de preseleccionados por el MAS no le garantizaría al país la plena independencia del Órgano Judicial y Tribunal Constitucional, y ejerció su derecho a la indignación y rechazo del listado a través de las modalidades de voto, blanco o nulo.

El libro Interpelación silenciosa del voto blanco y nulo. Análisis y resultados de las elecciones de autoridades judiciales detalla el contexto normativo y constitucional, que empieza con lo aprobado en la Asamblea Constituyente y las modificaciones pactadas entre el MAS y Podemos, explica el malogrado proceso de preselección realizado en la Asamblea Legislativa, detalla los resultados en los ámbitos nacional, departamental y municipal, en base a resultados oficiales difundidos por el Órgano Electoral Plurinacional. Por supuesto, hacemos un análisis crítico, que intenta explicar las posibles motivaciones de la decisión ciudadana al emitir su voto en las elecciones. Finalmente, el libro contiene   información y perfil de los magistrados que resultaron “electos y electas”.

En las elecciones de autoridades judiciales se distribuyó una enorme papeleta electoral para que la ciudadanía emita un voto en cada una de las cinco columnas que correspondían a las candidaturas al Tribunal Agroambiental, Consejo de la Magistratura, Tribunal Constitucional Plurinacional y Tribunal Supremo de Justicia (columna de hombres y mujeres).

En promedio, en las cinco columnas, los votos nulos llegaron al 40,78%, con muy poco margen por encima de los votos válidos que entre las cinco columnas en promedio llegaron al 40,72%. La sumatoria de votos blancos y nulos en promedio de las cinco columnas llegó al 59,27% muy por encima de los votos válidos. Lo histórico de la votación fue que los votos blancos en el ámbito nacional sumaron cerca de un millón (995.544) para el caso del Tribunal Supremo de Justicia (columna de mujeres), lo que representa más del 24% del total de votos emitidos.

De los resultados en el ámbito departamental, los votos nulos registraron por encima de los votos válidos en cinco de los nueve departamentos. Incluso en el caso del departamento de Santa Cruz los votos nulos superaron el 50%. Sumando los votos blancos y los votos nulos, en todos los departamentos fueron por encima de los votos válidos; desde el 72,74% de Beni hasta la diferencia más estrecha con el 53,91% de La Paz.

Fue notable el resultado obtenido en el municipio de Potosí, donde los votos válidos apenas llegaron a sumar el 21,45%, muy por debajo de los votos nulos que contabilizaron el 59,61% del total emitido, que sumados a los votos blancos se llegó al 78,54%. Así, el municipio tuvo la más alta votación disidente, “voto federalista” que marcó un hito en los procesos electorales del país.

En el libro ensayo existen dos propuestas que permiten recoger el sentimiento ciudadano expresado en las urnas: 1. Transformar el voto blanco en válido, modificando la Ley del Régimen Electoral, de manera que si los votos blancos superan a los votos válidos el proceso electoral en cuestión debería anularse y volverse a convocar con otros actores, de tratarse de candidaturas, o dejarse definitivamente sin efecto cuando se trata de un referendo. 2. Manteniendo la modalidad de elección de las máximas autoridades judiciales mediante sufragio universal, que debería ampliarse a todos los jueces, es preciso llevar adelante un gran debate nacional sobre la pertinencia de impulsar una reforma constitucional que modifique el sistema de preselección, y pensar en una alternativa que combine en parte lo que originalmente aprobó la Asamblea Constituyente con un Tribunal de Preselección que sea independiente de los otros órganos del Estado, y que, dependiendo del propio Órgano Judicial, tenga la cualidad autárquica para encarar una preselección eminentemente técnica de los postulantes a todos los cargos jerárquicos del Órgano Judicial y Tribunal Constitucional.

Detalles de estos y otros aspectos son los que encontrará en este pequeño libro que los invito a leer, con la esperanza de que los gobernantes respeten lo más sagrado en democracia, la voluntad popular expresada en las urnas.

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