Animal Político

Las leyes no son suficientes para luchar contra la exclusión

Epsy Campbell - Es opositora al gobierno de la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla. Dice que surgió de los movimientos sociales de su país y defiende los derechos de la mujer.

Epsy Campbell.

Epsy Campbell.

La Razón / Iván Paredes Tamayo

00:02 / 09 de diciembre de 2012

Esta líder afrodescendiente cree que para lograr algo en política, uno debe sacrificarse demasiado. Y de eso sabe mucho, pues cuenta que dedicarse a su país le costó una separación de ocho años de su actual marido y padre de sus hijas. Opositora al gobierno de Laura Chinchilla, presidenta de Costa Rica, dice que la Mandataria no realiza bien su trabajo.    Está orgullosa de ser representante de la clase excluida de su nación, por eso la califican como una buena líder. 

Sin tapujos se presenta como una “mujer negra” comprometida por los que tienen menos. Así de directa es Epsy Campbell, quien no descarta postularse a la presidencia de Costa Rica en 2014, pues en la actualidad es la líder política preferida por la  población de su país. Fue diputada   y por eso cree que la aprobación de   leyes no es suficiente para acabar con la exclusión de la mujer y de los indígenas. Así, plantea una rotunda transformación cultural.  

Llegó a La Paz para contribuir con insumos a la futura Ley de Organizaciones Políticas, para la que sugiere que la paridad de género debe estar garantizada, a cambio de sanciones contra los que incumplan esa normativa.  

— ¿Quién es Epsy Campbell?

— Soy una mujer negra que está comprometida con los que tienen menos. Vengo de las organizaciones sociales y, a partir de la estructura de estos sectores, me vinculo a la vida política costarricense como diputada en 2002. Hago esta incursión con esa lógica que tienen ustedes, con el desafío de buscar una transformación de la política tradicional, de entender la política como una herramienta de transformación social positiva en la que la transparencia en la gestión pública sea algo cotidiano, en la que la ética sea la bandera fundamental y el bien común y los derechos humanos, como la sombrilla más importante.

— ¿Ahora está vinculada a la oposición o al oficialismo de su país?

— Me vinculo al principal partido de oposición llamado Partido Acción Ciudadana (PAC). Esta organización nace en un diálogo muy directo con la sociedad, en oposición a la corrupción como algo inevitable y al clientelismo político como una forma tradicional de hacer las cosas. Después de ser diputada y de asumir la presidencia de Acción Ciudadana, fui precandidata presidencial en 2009.

— ¿Cómo ve la situación social,  política y económica de Bolivia?

— Bolivia vive un momento extraordinario. Lograron dar un salto cualitativo, un salto mucho más grande que los otros países latinoamericanos. Entiendo este momento en Bolivia desde su diversidad étnica, cultural. En esta nueva moción de ser un Estado Plurinacional han logrado replantear temas vinculados a la interculturalidad en términos de una democracia nueva desconocida en América Latina. Hay que reconocer las dos cruces estructurales de la exclusión: la pertenencia cultural indígena y la equidad de género.

— En Bolivia, la Constitución Política defiende los derechos de pueblos indígenas y de la mujer...

— Las constituciones son un plan-teamiento general de lo que pretende ser un Estado en un momento determinado; son como la promesa. Yo veo las constituciones como las manifestaciones del pacto social más importante, pero al final sólo es un deseo de quienes están pactando de cuál es la sociedad que quieren construir, pero todavía no se ha construido, se establece una norma supraestado que luego hay que ponerla en práctica a través de leyes específicas.

— ¿Debe existir una ley que garantice la paridad de género en partidos políticos?

— No sólo en partidos políticos debe haber equidad de género, sino en todos los niveles del Estado. Al hablar de organizaciones políticas, que es el gran desafío que tienen ahora, es la forma en cómo se materializa ese pacto constitucional ya establecido.

¿De qué manera vamos a darle carne para garantizar que la interculturalidad no sea solamente un discurso, para garantizar que la paridad no sea una promesa para las mujeres y para garantizar que la democracia es real? La Ley de Organizaciones Políticas en Bolivia implica, primero, que puedan identificar cuáles son los partidos políticos y cuál es su rol. Segundo, cuál es la representación que toman los órganos en este país. Tercero, tienen el gran desafío de colocar un marco jurídico que garantice la presencia de mujeres y hombres en pie de igualdad.

— ¿Qué debe establecer esta ley?

— Tiene que establecer, como prioridad, la equidad de género en todos los niveles. Tiene que fijar mecanismos de control interno de manejo de recursos tanto públicos como privados. Las organizaciones políticas sólo intermedian la relación entre la sociedad civil y el Estado; de manera que indistintamente de dónde vengan los recursos, debe haber un mecanismo de control.

— ¿El Estado debe financiar a los partidos políticos?

— Pienso que sí, pero todo con un claro control financiero. Además, todos deben saber de dónde consiguen dinero los partidos políticos. Volviendo a los insumos de la ley, en la normativa debe existir un marco ético que regule la participación de los representantes de las organizaciones políticas hacia la función pública, ver cómo utilizan los recursos cuando son elegidos por el pueblo; eso es el clientelismo político, esto perjudica a todo el Estado, ya que sólo perjudica a los que están al lado del poder y que llegaron gracias al voto del pueblo. Para superar todo esto, en América Latina estamos acostumbrados a hacer leyes que son como cuadros y letra muerta que nunca llegan a ponerse en práctica.

— Es decir, ¿las leyes no son suficientes para ejecutar la paridad de género y el respeto a la representación intercultural?

— La aprobación de leyes es necesaria, pero es absolutamente insuficiente. Si fuera suficiente, por ejemplo, en el hecho de tener una ley contra la violencia contra las mujeres no habría violencia, y eso que tenemos leyes sofisticadas y la violencia se mantiene, y hasta en algunos casos es creciente.

En este caso, el camino es tener una buena norma, pero la transformación cultural es mucho más sofisticada; acá influyen los medios de comunicación, los espacios sociales, la influencia de líderes con discursos. La transformación de la sociedad es mucho más profunda, y ése es el gran desafío: cambiar de mentalidad a las personas.

— ¿Qué rol puede jugar un político en esta transformación?

— Lo que los políticos pueden hacer es buscar nuevos liderazgos que empiecen a hacer cambios con la forma propia de vivir. Existen millones de personas excluidas, y se supone que son derechos establecidos por las constituciones. El político juega el rol de promover normas contra las exclusiones y también debe garantizar la transformación cultural.

— ¿Se debe priorizar la transformación en nuevas generaciones?

— En la propuesta está la trampa. ¿Quién enseña a las nuevas generaciones? De alguna manera debemos invertir en las viejas generaciones para que no recurran en las mismas prácticas. Efectivamente los niños y jóvenes son mucho más receptivos, pero ellos tienen más referencia a la gente vieja. Entonces, debemos entender que somos nosotros parte de las nuevas generaciones y que debemos aprender para enseñar a las nuevas generaciones.

— ¿Es necesario poner un cupo a la participación de la mujer y de indígenas campesinos en la estructura del Estado, ya que estos sectores pueden tener más del 50% de representación?

— Lo que hacen los cupos es romper las discriminaciones históricas, por eso el cupo no tiene nada que ver con capacidad, no hay que mirarlos como techos; pero cuando se cumpla este número, podemos hablar de mayores cosas. El cupo te hace abrir las puertas para que la mujer y el indígena campesino estén en espacios de poder, pero por el momento necesitamos garantizar esos espacios y luego ya se abrirá un nuevo debate.

— En Bolivia se aprobó hace dos años la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Existen más de 200 denuncias, pero no hay sentencia. ¿El sistema judicial coadyuva en la lucha contra la exclusión?

— Una cosa es la norma y cuando no la cumplen, se va al Órgano Judicial; y si este poder no responde, te preguntas entonces para qué están las leyes. Yo creo que para la eliminar la exclusión en todos los ámbitos se debe empujar más a los poderes judiciales, porque no garantizan el cumplimiento de las leyes y la gente pierde credibilidad a la norma. Una de las inversiones más grandes que debemos hacer es tratar en la transformación cultural de los operadores de Justicia, ya que ellos reproducen la norma de acuerdo con sus propios prejuicios.

Perfil

Nombre: Epsy Campbell Barr

Nació: 04-07-1963

Profesión: Economista

Ocupación: Política costarricense

Política

Epsy Campbell fue candidata a la primera vicepresidencia de Costa Rica en 2006. Además, fue elegida diputada para el periodo 2002-2006. Es consultora en temas relacionados con el desarrollo de los pueblos afrodescendientes y derechos humanos de las mujeres.

‘A pesar de un silencio político, sigo muy bien punteada’

— Tengo entendido que la eligieron como la líder ideal para ser presidenta de Costa Rica en 2014. ¿Cómo asume este reto?

— Yo fui una mujer muy beneficiada por las encuestas en mi país; a pesar de un gran silencio político, sigo muy bien puntuada. Soy genuina, vengo de un sector de clase media y trato de que los sectores excluidos sean escuchados. Esto es una señal de respaldo de la gente y es un mayor compromiso, ya que la política es demandante y el debate del poder es tremendamente rudo.

— Es decir, ¿no descarta postularse a la presidencia de su país en 2014?

— Estamos en una etapa que significa el fortalecimiento del partido y la garantía de convertirnos, de nuevo, en una alternativa real de ser gobierno. No solamente porque aún no están las reglas del juego establecidas dentro del propio partido, sino también porque yo creo que ésta es una etapa en la que quienes de manera circunstancial hemos estado en trincheras diferentes dentro del propio partido, tenemos que ser capaces de abrazarnos para encantar a un montón de gente que está con un poco de desesperanza y con bastante resistencia a apostarle a la política.

— Costa Rica tiene una presidenta mujer (Laura Chinchilla). ¿Cómo califica su gestión?

— A pesar de ser mujer, no le ha ido nada bien; pero prefiero hablar de cosas de mi país en mi propio país.

— ¿Cuál será el momento de anunciar una posible candidatura?

— En el momento en que se establezcan las reglas del juego en el propio partido, que será al inicio del año entrante. No solamente es hacia adentro que tenemos que trabajar; debemos hacerlo hacia fuera. Hay muchísima gente que estuvo en el PAC y no está ahora. Hay gente que está esperando algún llamado para integrarse al trabajo político integral, al trabajo político estratégico o a la mera acción ciudadana. Se trata de superar este momento político en que estamos a lo interno para entender que el desafío que tenemos es mayor.

— En Costa Rica, ¿cómo ven el gobierno de Evo Morales?

— Se ve muy poco. Costa Rica es un país muy autorreferenciado y tenemos muy poco contacto con lo que es Bolivia. Los medios de comunicación se centran en la propia Costa Rica, algo del norte y del sur es mucho Hugo Chávez y poco del resto. El desafío es que presidentes como Evo (Morales) sean más vistos en países como el nuestro.  

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