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El MAS, de la lógica sindical a un partido de alcance nacional

El MAS se formó en movimiento cocalero y en las organizaciones campesinas e indígenas, ambas de estructuras sindicales; desde ese núcleo conformó un partido que hoy es el de mayor presencia en el país.

Info resultados electorales del MAS.

Info resultados electorales del MAS.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 08 de septiembre de 2013

El nacimiento del Movimiento Al Socialismo (MAS) está directamente ligado con el cambio del modelo económico encarado por el gobierno de Víctor Paz Estenssoro mediante el Decreto Supremo 21060, que produjo la relocalización de los mineros de los centros de extracción en el occidente del país. Los que aceptaron la relocalización recibieron una suerte de indemnización y una gran parte de ellos se fue a probar suerte en el cultivo de coca en el trópico cochabambino.

Ahí se creó el movimiento cocalero, que es la base fundamental ideológica de lo que luego fue el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IOSO), que sustenta al MAS. Según la académica Moira Zuazo, en su libro ¿Cómo nació el MAS? La ruralización de la política en Bolivia, la construcción del instrumento político se dio en un “proceso horizontal de alianzas con los sectores sociales como núcleo”.

El abismo entre representados y representantes dentro del sistema de la democracia representativa (acá es imposible encontrar sinónimos que eviten la repetición) fue detectado por las organizaciones cocaleras, campesinas e indígenas, todas con estructuras bajo una lógica sindical marcada en su funcionamiento.

Entonces, de acuerdo con el libro citado, en el VI Congreso de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) de1994 “se decide y aprueba la tesis de la necesidad de creación de un instrumento político de los campesinos” (Zuazo: 37).

En marzo de 1995 se realizó en Santa Cruz el Congreso Tierra, Territorio e Instrumento Político, “al que asisten la CSUTCB; la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia-Bartolina Sisa (FNMCB-BS); la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB); y la Central Indígena del Oriente de Bolivia, (CIDOB)”. Nace ahí el MAS-IPSP bajo el nombre de Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP) y liderada por Alejo Véliz. No logró la personería jurídica de parte de la Corte Nacional Electoral (CNE), aunque ese momento quedó en la historia como el constitutivo del partido.

Luego, David Áñez Pedraza, de la ultraderechista Falange Socialista Boliviana (FSB), tuvo un desencuentro con su partido y fundó el Movimiento Al Socialismo Unzaguista (MAS-U). En 1999, según una nota de Los Tiempos, cedió la sigla a Evo Morales.

En la noticia sobre la muerte de Áñez (octubre de 2010), en el periódico citado, figura la siguiente declaración de Morales: “Sabe el pueblo boliviano que nosotros intentamos legalizar un partido. Era imposible. El doctor Áñez Pedraza una vez se presenta y me dice: ‘Yo se lo regalo el MAS, el Movimiento Al Socialismo’. De esta manera juntamos MAS-IPSP y es el movimiento político que ahora hace historia”.

Pero retrocediendo otra vez a los años 90, hay que relatar el momento en que Morales llegó al MAS. En las elecciones de 1997, el actual presidente del país estaba ligado a Izquierda Unida (IU), partido por el cual fue elegido diputado. Fue en 1999 que abandonó la sigla, que significó para un breve desvío, y se institucionalizó el MAS-IPSP.

Entonces, el partido de marcada lógica sindical reivindicativa por sus estructuras indígenas y campesinas que lo componen comenzó a cobrar protagonismo con movilizaciones de importancia que coincidieron con el paulatino desgaste del sistema tradicional de partidos.

  El instrumento lideró marchas de los cocaleros a la ciudad de La Paz, tres bloqueos campesinos de considerable duración en el Chapare y participó en la “guerra del agua” en abril de 2000. Zuazo menciona cuatro elementos del contexto histórico que originaron la vertiginosa emergencia de esa organización de 2000 a 2005: la emergencia politizada de la ruptura campo-ciudad; la crisis del modelo económico neoliberal y la visibilización de la deuda social generó y abrió un espacio de disponibilidad; la crisis de representatividad de los partidos tradicionales; y el proceso de municipalización iniciado en 1994 en el marco de la democracia.

La analista plantea, en su ensayo, tres ejes de observación de la emergencia del MAS-IPSP: el proceso y problemática de la construcción de la unidad campesino-indígena y su elemento central: la emergencia y legitimidad de la tesis del instrumento político; el liderazgo cocalero y el rol de las elecciones para la consolidación de la unidad; y la articulación y protagonismo del MAS-IPSP en el ciclo de protesta social que se abre en 2000.

En las elecciones de 2002 sorprendió a todos con la obtención del segundo lugar, con 21% de los votos. Consiguió una representación parlamentaria considerable y escandalizó a sus detractores que no terminaban de entender que diputados de origen indígena masquen coca en el hemiciclo parlamentario.

Luego vinieron las jornadas de octubre de 2003; además de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, las organizaciones que conformaron el MAS también fueron protagónicas. Tras la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, las demandas que emergieron durante las protestas instituyeron la llamada Agenda de Octubre. Entre los puntos de ésta se encontraban la nacionalización de los recursos naturales y una Asamblea Constituyente.

El MAS supo armar su propuesta de país alrededor de esa agenda y  “enamoró” al electorado arrasando en las siguientes elecciones y referendos. Si bien hay sectores indígenas que cuestionan que el MAS habría traicionado la Agenda de Octubre, el electorado podrá evaluar sus ya casi ocho años en el Gobierno en las próximas elecciones de 2014.

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