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A mayor impuesto, menos crédito para la gente

Con la propuesta del Gobierno de incremento del Impuesto a las Utilidades de la banca la recaudación aumentaría en 75 millones de bolivianos, ello restaría capacidad a la banca para prestar 750 millones de bolivianos y beneficiar al público que demanda crédito.

La Razón (Edición Impresa) / Nelson Villalobos es secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban)

00:00 / 26 de febrero de 2017

Hace poco, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) propuso modificar la Alícuota Adicional al Impuesto a la Utilidad de las Empresas (AA-IUE) para el sector financiero de 22% a 25%, el mismo que será aplicable a las utilidades producidas a partir de la gestión 2017.

Recordemos que en diciembre de 2015 se incrementaron los impuestos para la banca, a través de la elevación de la AA-IUE, denominada Alícuota Adicional Financiera, la que pasó de 12,5% a 22%, modificando el IUE total del 37,5% al 47%. Además de la carga señalada, debe considerarse el impuesto adicional que se aplica a las inversiones extranjeras, el que asciende a 12,5%, y es aplicable, incluso, en caso de que los inversionistas reinviertan sus utilidades, lo que representa un poderoso desincentivo a la inversión extranjera.

Asimismo, recordemos que, además del IUE (25%) y la AA-IUE (22%), que suman 47%, los bancos pagan otros impuestos, como el IVA no compensado, que representa entre el 8% y 12% de carga adicional, superando claramente el 50% en pago de impuestos. Además, destinan recursos para otros fines, como el 6% de las utilidades netas de los accionistas para los fondos de garantía y así facilitar créditos a la población que no cuenta con un aporte propio.

Rompiendo el criterio de la universalidad. En reiteradas oportunidades, la banca indicó que la carga impositiva al sector es muy elevada, tanto si se la compara con otros sectores de la economía boliviana, como con impuestos al sector financiero aplicados en otros países de la región.

Bajo los actuales criterios, los impuestos que gravan la actividad bancaria rompen el principio de universalidad que debiera regir para todos los sectores de la economía. Este hecho es aún más notorio cuando hablamos de los prósperos sectores informales de la economía, que han alcanzado niveles de riqueza importantes al amparo de la evasión impositiva.

Al ejercer una presión tributaria desmedida sobre las ganancias de un sector que contribuye al desarrollo económico del país, afectan la posibilidad de la banca para reinvertir en la ampliación de su cartera y atender las necesidades crecientes de crédito que tiene la población.

El trato discriminatorio al que es sometida la banca afecta el ambiente de negocios y la posibilidad de atraer inversiones frescas, obligando a las entidades a maximizar esfuerzos para la generación de utilidades necesarias para capitalizar y cumplir con exigencias de capital regulatorio que le permitan continuar con la expansión crediticia en beneficio de los prestatarios y de la economía del país en su conjunto.

El aporte de la banca al Estado creció 40 veces. Entre los argumentos presentados por el Gobierno destaca el elevado crecimiento de las utilidades brutas del sistema financiero (no solo de los bancos) desde 2005, el que habría alcanzado 723% en 11 años, es decir, casi 8 veces más.

Al respecto, debemos señalar que el dato proporcionado por el Gobierno refleja el crecimiento entre 2005 y 2016, es decir, compara las utilidades de ambos periodos, no así, el crecimiento acumulado año tras año de las utilidades. 

Ahora bien, si, al igual que el Gobierno, nosotros consideramos el crecimiento del pago del IUE y de la AA-IUE, un impuesto que solo pagan las entidades financieras, lo que se observa en el mismo periodo de 11 años es que creció 2.127%, es decir, 22 veces. En resumidas cuentas, el aporte del sistema financiero en su totalidad fue de más de 4.700 millones de bolivianos.

Cuando nos enfocamos solamente en el sistema bancario, cuyas utilidades son continuamente estigmatizadas, lo que se encuentra es que el pago de impuestos por IUE y AA-IUE creció 40 veces, en torno a 3.940%.

Por lo tanto, estas cifras dan cuenta de que, si bien las utilidades de los bancos crecieron, la carga impositiva lo hizo mucho más. La conclusión es simple: el aporte de los bancos al país en materia tributaria fue mayor que el aumento de sus utilidades, lo cual es discriminatorio ya que esta presión no existe con ningún otro sector de la economía.

Menos créditos para la gente. Ya que las autoridades nos han dado la oportunidad de pensar el proceso a partir de solo tomar en cuenta los dos extremos de un periodo analizado (2005 y 2016), vamos a extender este ejercicio hacia otras variables del sistema bancario.

Por ejemplo, el patrimonio de los bancos creció 280%, lo que significa que de las utilidades netas, las que se obtienen después del pago de impuestos al Estado, una gran porción reingresó a los bancos, lo cual fortaleció su patrimonio e incrementó su capacidad de expansión del crédito; es decir, una porción de las utilidades no fue distribuida entre los accionistas, como sucede en varias otras industrias que no requieren de fortalecimiento patrimonial para dar continuidad y sostenibilidad a su negocio, como lo exige en el caso de los bancos.

Lo anterior se traduce en que, por cada boliviano de patrimonio con el que cuenta la banca, puede expandir el crédito en 10 bolivianos; por tanto, con el actual patrimonio de 14.596 millones de bolivianos, fortalecido gracias a la capitalización de utilidades, la banca puede prestar (generar activos de riesgo) en torno a 145.000 millones de bolivianos de cartera para los distintos sectores económicos.

De acuerdo con los cálculos presentados por el Gobierno, con el aumento de la AA-IUE en 3 puntos porcentuales, la recaudación aumentaría durante esta gestión en 75 millones de bolivianos, lo que implica restar capacidad a la banca para prestar 750 millones de bolivianos y beneficiar al público que demanda crédito, además del efecto multiplicador sobre el crecimiento de las empresas, la generación de empleo y apoyo a nuestros productores.

Por lo expuesto, es vital que se continúe fortaleciendo el patrimonio de los bancos, en lugar de continuar elevando la carga impositiva para financiar el gasto del Gobierno, restando capacidad de expansión de cartera a pequeños, medianos y micro productores. En este sentido, el nuevo proyecto de elevar la AA-IUE tendrá un efecto procíclico en la economía boliviana, que está atravesando por una paulatina desaceleración.

Los argumentos acá presentados muestran el uso sesgado de cierta información para explicar una medida que la banca considera injustificable. La contribución del sector ha sido y seguirá siendo importante, pues se destaca siempre entre los sectores de mayor incidencia en el crecimiento del país (de manera directa e indirecta). Por ello, instamos a las autoridades a no cargar más impuestos al sector.

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