Animal Político

Más y mejores trabajos, pese a todo

La igualdad de género debe ser  un objetivo transversal, presente en todas las políticas y estrategias relacionadas con el mercado  laboral.

La Razón (Edición Impresa) / Elizabeth Tinoco

00:00 / 15 de marzo de 2015

Durante las últimas dos décadas, unas 50 millones de mujeres de América Latina y el Caribe se incorporaron a la población económicamente activa, en una época de progreso económico y social que redujo la pobreza de manera importante en esta región.

En 1995, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, consideró la participación en el mercado laboral, un asunto fundamental para avanzar en la igualdad de género. Desde entonces, en los países latinoamericanos y caribeños, los avances han sido importantes, pero aún queda un largo camino por recorrer, tanto en lo que se refiere a la cantidad como a la calidad del trabajo de las mujeres.

Esas 50 millones de mujeres se han incorporado al mercado de trabajo, tanto por el aumento demográfico como por una mejoría en la tasa de participación laboral, que pasó de 45,5% en 1995 a más de 53%, es decir que al menos 120 millones de mujeres trabajan o buscan un trabajo actualmente.

Son muchos los progresos a 20 años de Pekín que pueden apreciarse a simple vista: mujeres presidentas, parlamentarias, juezas, políticas, ministras, alcaldesas y tantas otras que ejercen cargos en los Estados y las empresas. Y por cierto, la inmensa cantidad de mujeres que salimos cada día a nuestros trabajos en América Latina y el Caribe.

Sin embargo, la incorporación al mercado laboral de las mujeres continúa enfrentándose a obstáculos y limitaciones, a pesar de haber alcanzado niveles educativos incluso superiores a los de los hombres, y de los avances legislativos y en materia de política pública logrados en los países de la región.

Dado que la tasa de participación laboral masculina se ha mantenido relativamente estable en torno al 80%, la brecha entre hombres y mujeres se ha acortado en más de 10 puntos porcentuales en 20 años. Pero esa brecha continúa siendo de 30 puntos. Las mujeres son más afectadas por el desempleo: el último Panorama Laboral de OIT señala que el de-sempleo femenino en las zonas urbanas de la región de 7%, es 30% superior al masculino.

Entre los jóvenes la diferencia es aun mayor. Las mujeres jóvenes registran una tasa de desempleo de 17,7% frente a 11,4% de los hombres. Además, de los 20 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, el 70% son mujeres. Las mujeres reciben salarios menores a los de los hombres en igualdad de condiciones y obligaciones.

La informalidad, que normalmente implica precariedad, bajos salarios y malas condiciones laborales, en las mujeres registra una tasa de 50%, 5 puntos porcentuales mayor que la de los hombres. De cada diez empleos disponibles para las mujeres, más de 5 son en la economía sumergida.

Al igual que en el resto del mundo, las mujeres reciben salarios menores a los de los hombres en igualdad de condiciones y obligaciones. Además, existen grupos que se enfrentan a mayores dificultades y discriminación, como mujeres de zonas rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes y aquellas que se desempeñan en el trabajo doméstico, que suponen 15 de cada 100 en esta región.

Estamos frente a una situación estructural y cultural de alta complejidad. La gran mayoría de los países tiene legislación sobre estos temas, pero es necesario revisar y promover su aplicación. Hacen falta estrategias de educación y formación que faciliten el tránsito escuela-trabajo, medidas para impulsar la formalización y la productividad, estímulos al emprendimiento y planes para aumentar la cobertura de seguridad social, que pueden formar parte de una estrategia moderna para reducir las brechas entre mujeres y hombres.

La igualdad de género debe ser un objetivo transversal, presente en todas las políticas y estrategias relacionadas con el mercado laboral. No hay que olvidar que la lucha por la igualdad de género en el trabajo es una cruzada contra estereotipos que son difíciles de vencer.

Conferencia Mundial sobre la Mujer

La cita internacional tuvo lugar en Beijing (China), del 4 al 15 de septiembre de 1995.   La Declaración de Beijing y su Plataforma de Acción fue aprobada en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer por los representantes de 189 países, destaca Naciones Unidas en su sitio web.

La Plataforma es un reflejo del nuevo compromiso internacional por alcanzar las metas de igualdad, desarrollo y paz de las mujeres de todo el mundo. Supone, además, la consolidación de los compromisos adquiridos durante la Década de la Mujer de las Naciones Unidas, 1976-1985, que formó parte de la Conferencia de Nairobi, como también de los compromisos afines adquiridos en el ciclo de conferencias mundiales de las Naciones Unidas celebradas en el decenio de 1990.

Las 12 esferas decisivas de especial preocupación de la Plataforma de Acción son las siguientes:

1. Pobreza

2. Educación y Formación

3. Salud

4. Violencia

5. Conflictos Armados

6. Economía

7. Toma de Decisiones

8. Mecanismos Institucionales

9. Derechos Humanos

10. Medios de Comunicación

11. Medio Ambiente

12. Las Niñas

La Plataforma de Acción define los objetivos estratégicos y explica las medidas que deberán adoptar los gobiernos, la comunidad internacional, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia