Animal Político

Ser o no ser mestizo, un debate de nunca acabar

Un problema técnico y político

La Razón / Iván Bustillos Zamorano

01:00 / 08 de enero de 2012

Vuelve el debate sobre la identidad de los bolivianos. Esta vez, a propósito de si en el próximo censo, al momento de preguntar la pertenencia a algún pueblo indígena, debe incluirse o no la alternativa “mestizo”. Para el sociólogo Ricardo Paz, el principal problema de no incluir la opción mestizo frente a, digamos, lo indígena, radica en que con esto se excluye a buena parte de la población, aquélla que no se ve indígena.

Si se trata de plantear la denominada auto-identificación étnica de los bolivianos, ésta debiera tener alternativas para todos, que todos tengan alguna opción a la qué adscribirse. Esto no pasará, señala Paz, si es que en la pregunta de marras se plantea alternativas sólo para quienes abiertamente se identifican como indígenas.

El debate indígena-mestizo viene desde el Censo de 2001, cuando se introdujo la pregunta sobre la identificación de la persona con alguno de los pueblos indígenas mayoritarios en el país. Para Paz, que el 62% de los bolivianos se haya identificado de alguna manera como indígena, es una “falacia” en la medida en que no se dio la opción de mestizo o algún equivalente que abarque a lo “no indígena”. A la postre, afirma, lo único que se hizo fue posicionar la idea, con consecuencia política, de que Bolivia es un país predominantemente indígena.

Ante el argumento de que lo mestizo no es comparable con lo indígena, porque aquel término es más racial antes que étnico, Paz cuestiona que lo mismo se puede decir de lo indígena. Ahora, cuando se plantea que aquello mestizo bien puede entrar en el genérico “no-indígena”, el sociólogo cuestiona este hecho en la medida en que lo no-indígena puede encubrir a otras identidades (como los extranjeros). Así, para fines prácticos —dice— se debería incluir nomás la opción mestizo.

Por su parte, el director de Administración Pública del Viceministerio de Descolonización, Idón Chivi, aclara que el objetivo del censo, por lo menos de la pregunta sobre la auto-identificación étnica, no es saber si se es o no indio, indígena o mestizo.

De lo que se trata —afirma— es conocer a quiénes se consideran indígenas según la lengua que hablan, el lugar donde viven y cuántos son; se intenta contar y ubicar geográficamente a los pueblos indígenas. El censo busca “legalizar” —dice— no sólo la identidad lingüística (los idiomas existentes en el país), sino también validar la identidad territorial.

Cuestionado acerca de qué se puede hacer, o cómo se va a registrar a todas aquellas personas que no se adscriben a ningún pueblo indígena, Chivi señala que esto bien puede resolverse con la opción “no-indígena”.

Para el antropólogo Xavier Albó, la no inclusión de la alternativa mestizo más bien tiene una razón práctica, metodológica. Lo que se plantea en la pregunta en cuestión es si alguien se siente parte de un pueblo o una nación originaria, y estas naciones mal que bien están identificadas; poner en la misma lista la opción mestizo es como presuponer la existencia de una “nación mestiza”, la que no existe, afirma.

Si es que lo “mestizo” entra en la boleta censal, dice, en todo caso deberá ser en una pregunta distinta a la de los pueblos indígenas.

El ambiguo mestizaje

La mayor limitación de lo “mestizo” es su ambigüedad, la enorme carga de “mezcla” (racial y cultural), de híbrido, que implica; de aquí que no sea muy útil para fines estadísticos o un análisis poblacional, destaca Xavier Albó.

Con “mestizo” o mestizaje, lo más que se podría tratar de averiguar es el grado de mezclas (básicamente raciales) que tiene una sociedad. “Pero hoy, todos, más que menos, somos una mezcla de algo”, señala Albó. Por este carácter ambiguo, lo mestizo abre tal gama de posibilidades que al final no sirve para ningún análisis.

En el caso de la boleta censal, lo mejor puede ser ampliar o mejorar la opción “no pertenezco a ninguno de los pueblos mencionados”; pues también sería un exceso sobredimensionar la opción indígena, como induciendo a todos a adscribirse o pertenecer de cualquier manera a determinado pueblo indígena. Uno puede tener simpatía o hasta militancia por una identidad étnica, pero para fines censales lo adecuado es responder “ninguno” si no se es indígena. Lo mejor es mantener y utilizar esta opción, pues mal que bien aquí se recogería la mezcla, la indefinición, lo otro, el extranjero, lo mestizo.

Un problema adicional de lo “mestizo” en Bolivia es que el término tiene su carga histórica, pues, fue introducido por la Revolución del 52, como una manera de eliminar lo étnico, a nombre de construir lo boliviano-mestizo. La identidad nacional no depende de una boleta: René Pereira MoratóLa identidad de los bolivianos no debiera depender del tipo de preguntas que se formulan en las boletas censales y  encuestas. Y esto parece ocurrir, ya que el último censo, del año 2001, preguntó si nos considerábamos pertenecientes a algunos de los pueblos indígenas u originarios, es decir,  aymara, quechua, guaraní, chiquitano, mojeño, otro nativo o ninguno.

Más del 62% de la población declaró pertenecer a alguno de los pueblos referidos. Tres años más tarde de haber acontecido el censo, la Encuesta del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP), reportó que 61% de la población se identificó como mestizo o cholo y el año 2006 ascendió a 65%.

¿Los bolivianos somos indígenas o mestizos? Reproducir la pregunta 49 de la boleta censal del año 2001, si bien tiene la ventaja de disponer de datos en dos momentos en el tiempo, para realizar dichas comparaciones, tiene la tremenda desventaja de invisibilizar la categoría mestizo.

Pero como muy bien dijo Daniel E. Moreno Morales, (Nueva Crónica, No. 85) lo aymara, quechua, etc. es cultural, mientras que lo mestizo es racial, complejizándose el debate. Es riesgoso y débilmente sostenible afirmar que la identidad boliviana es principalmente indígena apoyada sólo en la construcción de una pregunta.

La omisión de la categoría mestizo en la boleta censal 2001 obedece a una racionalidad política: empoderar al sujeto indígena como actor principal del inminente proceso de cambio bajo el liderazgo del actual presidente del Estado Plurinacional.

Cumplida esta etapa de empoderamiento indígena, se podría construir otra en la que la unidad de los bolivianos se convierta en eje central y de ahí, la recomendación de incluir lo mestizo como una alternativa posible de identificación étnica de los bolivianos.

De manera concreta, la pregunta 49 de la boleta censal 2001, para el próximo censo podría replantearse de este modo: ¿A cuál de los siguientes pueblos indígenas u originarios se considera perteneciente?: quechua, aymara, guaraní, chuquitano, mojeño, otro nativo, mestizo, en vez de “ninguno”.

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