Animal Político

Los más mezquinos del Huracán

La autora reconstruye el lado ‘inhumano’ de la catástrofe a partir de las redes sociales.

Los más mezquinos del Huracán.

Los más mezquinos del Huracán.

La Razón (Edición Impresa) / Patricia Gosálvez es periodista de El País

00:00 / 24 de septiembre de 2017

Está el muchacho que murió intentando salvar a su gata, el héroe que se la jugó por rescatar los cachorros abandonados en la tormenta y el dueño de una tienda de colchones que abrió sus locales para los evacuados. Pero en caso de catástrofe, no todo son gestos de solidaridad y generosidad. La reciente concatenación de huracanes que arrasó el Caribe y la costa Este de Estados Unidos también tuvo sus escenas de mezquindad humana.

Precios triplicados: La resaca del Harvey trajo una foto viral en la que se podía ver cómo una tienda de la cadena de electrodomésticos Best Buy de Houston ofertaba a $us 42,96 la caja de 24 botellas de agua (un precio triplicado). Tras la avalancha de críticas, Best Buy emitió un comunicado de disculpa diciendo que se trataba de un caso aislado y que en sus locales solo se venden botellas sueltas. Fue “un gran error”, admitió la empresa; responsabilizó a un empleado confuso que multiplicó el precio por unidad y puso a la venta las cajas.

En estos días la Fiscalía de Texas recibió más de 500 denuncias por escaladas de precios semejantes a raíz de los huracanes. “Hemos visto cajas de botellas de agua por hasta $us 99, hoteles que han triplicado y cuadriplicado sus tarifas”, declaró a la cadena CNBC el fiscal general texano, Ken Paxton. Su oficina ha prometido que se investigarán las denuncias.

 Si no eres cliente, no te rescato: “Han apagado las luces para que nos vayamos. Tenían 600 sitios, han llenado 300 con clientes del Marriott y estamos aquí unas 35 personas y no nos dejan subir al barco (...)  para volver a casa (...).  Así que tendremos que enfrentarnos al huracán San José en la isla de Saint Thomas, tras haber sufrido hace unos días el huracán Irma. No tenemos ni agua ni comida ni dónde ir. Nos han abandonado”. Así, sobre las imágenes de un puerto a oscuras, Naomi Michail Ayala, una estudiante estadounidense de vacaciones en las Islas Vírgenes, narra con voz temblorosa la situación. Su post de Facebook dio la vuelta al mundo antes de que Marriott diera su versión: ellos sí querían evacuar a los 35 turistas que no eran clientes suyos, pero no había tiempo que perder y las autoridades portuarias no se lo permitieron.

Unos días después, la cadena de comida rápida Pizza Hut se metía en otro lío de imagen corporativa cuando un encargado colgó en el corcho de un local de Jacksonville (Florida) un memorando que acabó haciéndose viral. En un alarde de literatura pasivo-agresiva, el jefe pedía a sus empleados que tomasen todas las precauciones que hiciesen falta ante la tormenta, pero les recordaba encarecidamente que cualquier retraso en los turnos sería sancionado como siempre.

“Pizza Hut paga el salario mínimo pero pretende que sus empleados se jueguen la vida por los beneficios de la empresa”, tuiteó un usuario junto a la imagen de la nota. De nuevo, la marca emitió un comunicado desvinculándose de la decisión del encargado.

Yo me voy en jet: Además de las corporaciones, algunos ricos y famosos también han metido la pata (y el tacón) con desastrosas faltas de sensibilidad ante la catástrofe. El multimillonario telepredicador Joel Osteen ofreció sus plegarias a las víctimas, pero no abrió las puertas de su gigantesca iglesia en Houston (16.000 asientos) para alojarlas. Al final, tras días de indignación, cambió de decisión.

La millonaria Lisa Hochstein, que apareció en el reality televisivo Real Houseviwes of Miami, decidió colgar en Instagram una foto huyendo de Florida en su jet privado acompañada por su marido —un famoso cirujano plástico apodado The Boob God (el dios de las tetas)—, su hijo y sus dos perros. Todos sonriendo a pie de pista.

La modelo Joanna Kruppa, antigua compañera del médico Leonard M. Hochstein (y archienemiga, se entiende) tuiteó poco después: “A todos esos tontos que presumen de jet privado en Miami, ¿por qué no ofrecieron ayuda a las familias y los animales que no pueden salir de allí?”. La foto original no tardó en llenarse de comentarios similares, a los que Hochstein respondió enfadada: “Aunque no es vuestro maldito asunto, no éramos los únicos que íbamos en el avión. ¡Todo el mundo está contando en sus redes sociales cómo escapó. Así es como yo lo hice y no necesito disculparme ni esconderme por ello”.

Puede ser, Lisa, pero nadie se escapa del juicio en las redes. El mismísimo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue duramente criticado por tratar de capitalizar políticamente su visita a la zona cuando en su discurso ante los afectados por Harvey en Corpus Christi se arrancó con un “¡Cuánta gente! ¡Menudo éxito de convocatoria!”, más propio de un mitin.

Horas antes, la primera dama se disfrazó de Top Gun chic (gafas y chaqueta de piloto, vertiginosos tacones de aguja) para subirse al Air Force One (el avión presidencial estadounidense) y viajar al corazón del desastre. “No, Melania, no puedes llevar esos zapatos a una inundación”, tuiteó Vogue. Cuando Melania bajó del avión se había puesto zapatillas y una gorra bordada con la palabra FLOTUS (iniciales de Primera Dama de los Estados Unidos) a juego con la de su marido en la que ponía “USA”, y que por cierto, se vende en la web de campaña de Donald Trump por $us 40; extremo que también despertó airados comentarios en la Internet.

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