Animal Político

La nueva política boliviana de bosques

Bolivia no promueve metas de deforestación cero, pero sí de expansión organizada y planificada de la frontera agrícola a través del manejo integral y sustentable de los bosques, en un contexto de cambio climático.

La Razón (Edición Impresa) / Diego Pacheco Balanza

00:02 / 06 de julio de 2014

Diferentes países están haciendo esfuerzos importantes para controlar la deforestación. En Brasil ésta llegó a su pico más alto en 2004 con 2,7 millones de hectáreas deforestadas, lo que se redujo a 645.000 en 2010, por lo que actualmente se estima que la deforestación en los países andino-amazónicos sería mayor que la de la Amazonia brasileña.

En Bolivia, el dato de deforestación identificado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) de 300.000 hectáreas entre 2005 y 2010 puede ser contrastado con otros que indican que la deforestación en ese mismo periodo habría sido solo de aproximadamente 200.000 hectáreas por año (Mapa de deforestación en las Tierras Bajas y Yungas de Bolivia, FAN, Fundación Amigos de la Naturaleza, 2012). Lo cierto es que no existen datos oficiales sobre la deforestación en el país.

Bolivia no promueve metas de deforestación cero, pero sí de expansión organizada y planificada de la frontera agrícola a través del manejo integral y sustentable de los bosques, en un contexto de cambio climático, promoviendo la reducción a cero de la deforestación ilegal y no planificada, en el marco de la Constitución, que prohíbe la conversión de bosque a otros usos del suelo en zonas de vida de aptitud forestal (Art. 389).

VISIÓN. En el ámbito internacional, el Gobierno boliviano ha adoptado la posición de combatir la visión global y apabullante de mercantilizar los procesos naturales y las funciones ambientales de los bosques y de los ecosistemas en el marco de la Economía Verde —que para Bolivia significa la expansión del “capitalismo verde”— y de promover una opción alternativa a la Economía Verde con el “Vivir Bien en armonía y equilibrio con la Madre Tierra”.

Esta propuesta ha sido reconocida internacionalmente por el primer Consejo de Gobierno del Programa de las Naciones Unidas en Medio Ambiente (PNUMA) en marzo de 2013 y recientemente se ha consolidado en la Asamblea de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, en junio de 2014. Asimismo, ha sido integrada de forma estructural en la Plataforma de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES).

La propuesta promueve un “enfoque conjunto de mitigación y adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques”, como una alternativa a REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques). Este enfoque es uno de los pilares de la posición boliviana de construcción de un nuevo orden internacional del Vivir Bien y está basado en la no mercantilización de las funciones ambientales de los bosques y la naturaleza en el marco del aprovechamiento integral y sustentable de los componentes de la Madre Tierra. La COP19 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada en noviembre de 2014 en Polonia reconoció la Plataforma de Varsovia de REDD+, así como los enfoques alternativos al pago por resultados. De este modo, el enfoque boliviano es universalmente reconocido como una opción alternativa al pago por resultados de REDD+.

LEY. La Ley 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, aprobada el 2012 por la Asamblea Legislativa Plurinacional, armoniza la posición internacional boliviana en bosques con la agenda  plurinacional, promoviendo la construcción de una visión descolonizadora sobre los bosques. Aspecto central de la Ley 300 es la  construcción de un nuevo enfoque basado en la creación y fortalecimiento de “sistemas productivos sustentables”, reto que también es asumido en la Agenda Patriótica 2025.

Con el fin de poner en marcha este nuevo enfoque, la Ley 300 crea la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra (APMT) y constituye el “Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el Manejo Integral y Sustentable de los Bosques y la Madre Tierra” (Art. 54). El Mecanismo es la entidad estratégica del Estado para llevar adelante la nueva política de bosques, a través del desarrollo de un marco operativo y metodológico único que fortalezca la gestión territorial con impacto en mitigación y adaptación al cambio climático.

Según el Decreto 1696 reglamentario de la APMT, las acciones del Mecanismo Conjunto se realizan a través de un conjunto de “instancias de implementación”, las entidades del nivel central del Estado (ABT, INRA, INIAF, SERNAP), Entidades Territoriales Autónomas y organizaciones comunitarias, entre otras.

De esta forma, el Estado Plurinacional da ejemplo en casa, construyendo un mecanismo holístico e integral alternativo al enfoque de REDD+. También asumió el desafío de construir la propuesta metodológica “Gestión de los Sistemas de Vida de la Madre Tierra” alternativa al Pago por Servicios Ecosistémicos (PES), que es uno de los principales instrumentos de la Economía Verde.

GESTIÓN. Con la Ley 300 se pone en marcha una nueva visión para el manejo integral y sustentable de los bosques en un contexto de cambio climático que está basada en la complementariedad de derechos del ser humano y la Madre Tierra (Art. 9).

La “Gestión de los Sistemas de Vida de la Madre Tierra” se opera a través de: a) la caracterización de estos sistemas, lo que supone la interacción entre zonas de vida (ecosistemas) y las unidades socioculturales predominantes que las habitan y que han identificado los sistemas de manejo óptimo desarrollados o que pueden desarrollarse como resultado de dicha interrelación; b) acuerdos de complementariedad con la Madre Tierra, el compromiso de los actores públicos, privados y comunitarios para cumplir metas e indicadores conjuntos de mitigación y adaptación al cambio climático; y c) armonización de los sistemas de vida, acciones integrales para reducir las brechas con relación a la construcción de sistemas productivos sustentables; esta armonización debe darse a través del manejo integral de dichos sistemas.

DESCOLONIZACIÓN. La nueva Ley de Bosques debe dar un giro descolonizador radical para liberarnos de los postulados neoliberales heredados de la Ley Forestal 1700 de 1996 y alinearse a los mandatos de la “Ley 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien”, a la propuesta boliviana del “enfoque conjunto de mitigación y adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques”, y al enfoque metodológico de la “Gestión de los Sistemas de Vida”.

Esta propuesta debe: 1) profundizar el enfoque de la gestión de los sistemas de vida de la Madre Tierra; 2) priorizar la gestión comunitaria de los bosques; 3) reconocer los procesos de autogestión comunitaria de las naciones y pueblos indígenas sobre los bosques; 4) consolidar el manejo integral y sustentable de los bosques; 5) reconocer los Planes de Vida como instrumentos de gestión de la tierra y territorio; 6) reconocer una nueva clasificación de los bosques a través de la clasificación de zonas y sistemas de vida; 7) fortalecer la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra y del Mecanismo Conjunto; 8) fortalecer los Acuerdos de Complementariedad con la Madre Tierra; 9) redistribuir recursos económicos que provienen del manejo del bosque hacia las comunidades; 10) fiscalizar y controlar con instrumentos tecnológicos modernos y más eficientes; y, 11) crear una Empresa Pública Plurinacional Forestal.

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