Animal Político

Hacia un nuevo sistema de partidos

La oposición sobrevive en el ámbito regional y local. Pero, ¿por qué los gobiernos departamentales y municipales opositores al Gobierno son más exitosos que los gobiernos subnacionales del oficialismo? Las respuestas podrían incubar el germen del recambio político y la configuración del nuevo sistema de partidos.

La Razón (Edición Impresa) / Marcelo Silva Mollinedo

00:01 / 06 de abril de 2014

La clásica concepción de la teoría política que establece la necesidad de contrapesos y equilibrios políticos en las sociedades democráticas es frecuentemente reducida a la consideración de los poderes formales de un Estado (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, entre otros); esta consideración tiene una gran limitación ante la constante evidencia de gobiernos democráticos que en el marco de las reglas constitucionales logran cooptar estos poderes.

Ante esta realidad, se articula al mismo tiempo la aparición de otro tipo de equilibrios y contrapesos generados por las propias sociedades, impidiendo el absoluto dominio de un solo partido político.

¿Dónde se generan los contrapesos y equilibrios políticos en países de la región, donde existen gobiernos fuertes y populares que, gracias a sus contundentes y reiterativos triunfos electorales, han logrado cooptar a los poderes del Estado? La respuesta se parece cada vez más a una afirmación: en la constitución de los gobiernos regionales y locales.

Si miramos rápidamente experiencias del vecindario, podemos advertir que en los países con gobiernos de características muy parecidas al nuestro, la presencia de la oposición u oposiciones políticas estuvo y está vigente gracias a la competencia electoral regional y local.

Los todopoderosos gobiernos nacionales, con sus indiscutibles liderazgos, no pudieron derrotar a sus oposiciones atrincheradas en gobiernos subnacionales; es más, en algunos casos han tenido que observar con resignación cómo a partir de lo local se proyectan liderazgos que pueden convertirse en su sustitución política. En esta descripción se ajustan Venezuela y ahora Ecuador, con los recientes resultados de sus elecciones municipales.

El caso boliviano no es diferente, la oposición política sobrevive gracias a su presencia regional o local. Pero, ¿por qué los gobiernos departamentales y municipales de tendencia política distinta al Gobierno son más exitosos que los gobiernos departamentales y municipales del oficialismo? Las respuestas podrían incubar el germen del recambio político y la configuración de un nuevo sistema de partidos; esto es lo que algunos llaman el postevismo.

Primero, los gobiernos subnacionales no oficialistas saben que la buena gestión es la carta más importante de sobrevivencia política; mantener y reproducir el poder se asienta sobre una gestión eficaz y altamente conectada con las demandas y necesidades del ciudadano (elector), lo que les permite gozar del apoyo popular y, a partir de ello, generar sus propias estructuras políticas y electorales. Segundo, es cuestión de liderazgo; alcaldes y gobernadores de oposición no solo representan una buena gestión, sino que asumen y proyectan liderazgos propios alejados de la tutela y directrices del Gobierno central.

Si bien es cierto que la oposición política boliviana se nutre de las estructuras políticas y de los liderazgos locales y regionales, también es cierto que tiene marcadas limitaciones inherentes a su modo de existencia. Primero, la imposibilidad de proyectar sus liderazgos a nivel nacional; claro está que este hecho es atribuible a la fortaleza del liderazgo de Evo Morales, que ha tenido la capacidad política e histórica de subsumir las contradicciones regionales (aunque no las haya superado) convirtiéndose en un líder nacional indiscutible. Segundo, la visión de estricta sobrevivencia territorial ha impedido que estas estructuras políticas de carácter local y regional trasciendan más (allá) que en sus propios espacios.

El controversial acercamiento político entre el Movimiento Sin Miedo y los Demócratas puede convertirse en el primer indicio del camino a seguir para la reconfiguración del sistema de partidos políticos en el postevismo. Esta alianza nos muestra que la condición sine qua non para aspirar a tener poder político es contar con estructuras y liderazgos locales y regionales capaces de establecer pactos y alianzas más allá de los recursos económicos empresariales o de marketing político.

De consolidarse (la unidad del MSM y los Demócratas), se convertiría en la expresión más fuerte de la oposición política en una coyuntura que obligaría a Unidad Nacional y al Frente Amplio a sumarse o quedar relegados, por no contar precisamente con estructuras regionales locales ni liderazgos en estos ámbitos.

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