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‘La oposición no podrá subsistir en el tiempo’

César Navarro - Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro no se preocupa por los conflictos que generan sectores, pues, los califica como demandas con intereses corporativos y no colectivos. Según explica la autoridad, el Gobierno trabaja en la consolidación de un proyecto político que busca la ampliación del bloque social que catapultó al MAS al poder. Busca que sectores obreros, populares y de la clase media se integren en su totalidad en la ‘revolución democrática cultural’.

César Navarro

César Navarro Foto: Eduardo Schwartzberg

La Razón / Iván Paredes Tamayo

00:00 / 26 de febrero de 2012

Se incorporó al Movimiento Al Socialismo (MAS) en 2000. Potosino con mucho orgullo —lo dice con mucha seguridad—, abre las puertas de su despacho y nos dice que no tiene límite de tiempo para el diálogo. Sentado bajo un cuadro del Che Guevara, al que lo toma como un ejemplo, habla de la actual coyuntura que tiene el Gobierno con los sectores sociales. Está seguro de que la oposición no será un rival en 2014, porque, en su criterio, “no podrá subsistir” en futuros procesos electorales.     Crítico con Adolfo Chávez, el líder de la Confederación de Pueblos Indígenas (CIDOB), a quien no le augura éxito político, adelanta que el MAS alista la ampliación de un bloque social para encarar las elecciones de 2014. Dice que la “revolución” será “indefinida en el tiempo”. 

— ¿Ésta es la coyuntura más crítica entre el Gobierno y los movimientos sociales?

— No, creo que estamos en la etapa en que diferentes sectores sociales están consolidando su rol de sujeto político como constructor político del proceso de cambio.

— ¿A qué se refiere con eso?

—Este proceso ha sido impulsado y liderado por sectores indígena originario campesinos, que en la última parte se han incorporado sectores sociales altamente importantes. En esta coyuntura hay que diferenciar entre sectores constructores del proceso y sectores demandantes al Estado; ahí se ve con claridad el rol de las organizaciones sociales. Creo que estamos en una etapa en la que muchos sectores están redefiniendo su rol en el proceso político; eso es vital, porque muchos se irán constituyendo en los actores demandantes y no en los sujetos constructores.

— ¿Estos grupos demandantes son considerados como opositores?

— Creo que hay muchos sectores que a pesar de su rol político no entienden la coyuntura histórica que vivimos, y lo digo en el sentido positivo y no en el peyorativo. Es decir, se basan en criticar y descalificar al Gobierno sin proponer ninguna alternativa política popular al país. Eso implica que más que ser proponentes al proceso histórico se constituyen en elementos que utiliza la oposición y la derecha política del país.

— ¿Cómo lograr que estos sectores demandantes vuelvan a sumarse a la línea del Gobierno?

— Estamos en función de seguir construyendo un liderazgo ya no sólo indígena originario campesino, sino un bloque indígena originario campesino popular y de clase media.

— ¿Cómo consolidar ese bloque?

— Ése el gran desafío que tenemos en este momento, es decir, que nadie se sienta superior como actor social por encima de otro, sino que todos construyamos todo el segmento popular. Tenemos que ampliar este bloque hegemónico que impulsa y lidera la revolución, ese bloque hegemónico hoy está liderado por indígena originario campesinos en el país;  ese bloque tiene que ampliarse a sectores obreros, populares y de clase media, y eso implica que es un bloque que liderará a partir de la construcción del Estado Plurinacional. Eso es un hecho vital. Acá está la diferencia de actores demandantes y actores constructores, porque ese bloque hegemónico hoy es Presidente, Vicepresidente, parlamentarios, asambleístas, gobernadores, alcaldes y concejales; por lo tanto, ese bloque tiene una presencia fundamental en la construcción del Estado, y si ese bloque se logra ampliar, esta revolución es imparable de manera indefinida en el tiempo.

— ¿Cómo ejecutar esta estrategia?

— Hay que dejar a un lado la sobreideologización del discurso, eso implica dejar de ver como verdad absoluta mi posición. Creo que eso pasa por comprender el momento histórico en el que nos estamos desenvolviendo,y ese momento histórico tiene grandes desafíos que tienen que ver con la economía, con lo cultural, en materia internacional; es decir, no es una revolución que está enfrentando sólo desafíos económicos, sino que está enfrentando desafíos culturales, desafíos territoriales. Por lo tanto, es una revolución que está planteando una revolución económica, estatal, vinculada a la descolonización y con mayor participación.

No tiene que haber una verdad absoluta como sector, sino la verdad tiene que ser parte constitutiva de una visión constructiva de varios sectores.

— ¿A este bloque ya se están sumando otros sectores?

— Están ingresando de manera efectiva varios sectores, pero otros sectores siguen anteponiendo su propio interés frente al interés colectivo; un salto importante que deben dar estos sectores es abocarse al interés colectivo. Ése es el salto que daremos para consolidar este gran bloque.

— ¿Con la conformación de este bloque se está pensando ya en las elecciones de 2014?

— Esta revolución es de manera indefinida en el tiempo. Esta revolución ha dado pasos que no serán demolidos, hay pasos históricos…

— ¿Como cuáles?

— La consolidación de las autonomías indígenas, un paso importante que no retrocederá más en la historia. La presencia de liderazgos indígena originario campesinos en la política del país es otro paso irreversible; nunca más se podrá pensar procesos políticos sin la presencia de sectores populares históricamente marginados.Tercero, haber demostrado que la nacionalización es útil para la distribución del excedente económico, eso es irreversible en el país. Esto hace que la revolución sea indefinida en el tiempo y la derecha no podrá volver.

— ¿Existe la seguridad de que la derecha no volverá al poder?

— La derecha se vanagloria y habla de la Madre Tierra y de los pueblos indígenas porque quiere permanecer en la opinión pública nacional, pero no tiene ese proyecto; los únicos que tienen ese proyecto de liderazgo popular, indígena y ese discurso vinculado a la Madre Tierra somos nosotros. Por lo tanto, es una revolución indefinida en el tiempo y ésta tiene que cumplir con los requisitos de la democracia, como las elecciones periódicas.

Para nosotros, 2014 es parte de la reproducción del poder que ratifique liderazgos altamente importantes, basados en la democracia.

— Entonces, ¿se tiene que trabajar más en la formación de cuadros para 2014?

— Sí, nosotros siempre hemos trabajado con cuadros políticos que son contestatarios al Estado. Hoy, necesitamos cuadros políticos con formación revolucionaria, con formación de izquierda y marxista, pero también que sean constructores políticos del Estado revolucionario. Los cuadros políticos hoy no sólo son dirigentes sociales; son dirigentes estatales, sean nacionales, departamentales o municipales.

Hoy, la formación de cuadros tiene que tener tres ámbitos: ámbito público-estatal, ámbito social-sindical y el ámbito político-partidario. Estos tres ámbitos tienen que tener una sola confluencia: la construcción política del nuevo Estado Plurinacional con una visión de socialismo-comunitario.

— ¿Hay temor de que la oposición crezca a raíz de los conflictos?

— Creo que la oposición utiliza el conflicto y tiene un síndrome del no de manera dramática. No va a crecer más; a todo dice no por falta de líderes. Viene de la época de su propia crisis, no podrá subsistir en el tiempo si sigue con esa práctica demagógica y dramática.

Si mañana hay un conflicto con la selección boliviana de fútbol, la oposición apoyará a la selección; siempre va a cabalgar en espaldas ajenas, y cuando se cabalga en espaldas, nunca se tiene un proyecto político. La oposición tiene un discurso anti Evo Morales y no un proyecto; así, esta oposición está condenada al fracaso.

— La oposición anunció la intención de realizar elecciones primarias para ir a las elecciones con un solo candidato. ¿Cómo ve esta iniciativa?

— Ser oposición implica condiciones mínimas para ser tal, y una condición mínima para ser oposición es tener concepción ideológica.Lo que veo es que la oposición sólo tiene oportunismo político, es decir, ¿habrá primarias entre la socialdemocracia de Juan del Granado y la derecha reaccionaria de Ernesto Suárez? ¿Habrá primarias entre Del Granado con los grupos de la derecha masónica de Rubén Costas? ¿Habrá una primaria con el empresariado de derecha con Costas y Del Granado?

— La figura de Adolfo Chávez creció con la marcha indígena por el TIPNIS. ¿Lo ven ahora como un adversario más?

— No, lo que preocupa es que los compañeros indígenas terminen como terminaron el año 1993. La histórica marcha que posicionó la imagen de los indígenas con Marcial Fabricano fue vital en 1980 y 1990, y luego Marcial Fabricano terminó siendo candidato a Vicepresidente del Movimiento Bolivia Libre (MBL) y viceministro de Gonzalo Sánchez de Lozada.

En menos de cuatro años una marcha se degeneró y fue cortada por el aparato estatal. Esta movilización (la del TIPNIS) en menos de tres meses se degeneró…

— ¿Por qué?

— Porque terminó aliada con Rubén Costas y con una secretaría indígena en la Gobernación más reaccionaria y derechista del país, que es la de Santa Cruz.

Entonces, estas movilizaciones se degeneran porque sus líderes políticos, más que tener una visión de transformación, tienen una visión casi similar al colonizador. No se alían con su hermano de sangre, sino con su colonizador. La derecha cruceña está utilizando la imagen y la simbología de los indígenas para sus intereses.

Acuérdate que estos líderes indígenas van a ser desechados y enviados al olvido; pueden ser utilizados como candidatos a diputados, senadores, o quizás Vicepresidente, pero de ninguna manera están en el proyecto político oligárquico de la derecha.

— Así, ¿es difícil que Adolfo Chávez vuelva a ser aliado del Gobierno?

— Creo que lo importante no es Adolfo Chávez; lo importante son las bases indígenas. Éste es un proceso grande que no está reducido a nombres de personas.Por ejemplo, Román Loayza demostró que los nombres reducían los procesos y por eso se separó, y al separarse pensó que se estaba llevando a un porcentaje importante del país y quedó reducido a una mínima expresión. Entonces, muchas personas creen que porque su imagen aparece temporalmente en el mundo político, son una figura política.Hay que diferenciar entre liderazgo político e imagen política. En este momento Adolfo Chávez tiene imagen política pero no liderazgo político.

— Así, ¿el Gobierno trabajará para reconciliarse con las bases indígenas de tierras bajas?

— De hecho ya tuvimos una reunión con la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), que es el pueblo más grande de la CIDOB; en cambio, los otros 33 pueblos son mucho más pequeños.

Pero ya tenemos contacto con muchos pueblos de la CIDOB; nosotros jamás dejamos de tener relación con la CIDOB, que tiene sus propias diferencias.

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