Animal Político

El MAS y opositores, a repensar sus agendas

La agendas partidarias y políticas inmediatas después del No cambian el camino que recorrían o refuerzan trayectorias que transitaban de manera intuitiva el MAS y los frentes opositores.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 14 de marzo de 2016

Definitivamente. Tanto para el Movimiento Al Socialismo (MAS) como para los frentes opositores, la derrota del Sí o, si se quiere, el triunfo del No en el referéndum constitucional, lo primero que les obliga es a repensar su ‘lista de deberes’ para su futura sobrevivencia. Las agendas partidarias y políticas (esto último para el caso de las agrupaciones que no responden al formato de partido) que sobrevienen inmediatamente después del No, cambian el camino que recorrían (en el caso del MAS), o refuerzan las trayectorias que transitaban de manera intuitiva o a tientas (en el caso de las oposiciones).

El MAS perdió el referéndum con un discurso enfocado en su pasada gestión de gobierno y en la futura Agenda Patriótica 2025, bajo el supuesto de que ha sido (y sería) la mejor. La victoria del No, entonces, pone en duda que ese 51,3% de votantes por el No considere que tal gestión haya sido como la mostraba la campaña oficialista.

Desde dentro del MAS, el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, fue uno de los pocos que escribió sobre el redireccionamiento de la agenda política del MAS después del No (Animal Político del 6 de marzo). Uno de los puntos de su texto dice que no hay que considerar “que sea acertado atribuir la derrota únicamente a las redes sociales”.

La subjetividad contraria al MAS y que “erosionó la confianza del pueblo (...) se originó en algunos casos de corrupción no aclarados plenamente, me refiero en particular al caso del Fondo Indígena”, dice insinuando que tales hechos deberían ser aclarados satisfactoriamente.

CORRUPCIÓN. De esto se infiere un punto para la agenda política del MAS: responder convincentemente a las acusaciones de corrupción en que estén involucrados militantes suyos o funcionarios de su gobierno, y que la Justicia sancione a quien tenga que hacerlo.

Rada también escribió: “Hay que asumir que el debilitamiento de la estructura política del Movimiento Al Socialismo (MAS) fue otro factor que llevó al resultado negativo”. Entonces, se deduce que una de sus primeras tareas será fortalecer su estructura orgánica.

En este suplemento (28 de febrero) se publicó un artículo coincidente con este apunte. Se dijo aquella vez que, entre otras razones, ganó el No porque el aparato orgánico del MAS fue sustituido por el estatal.

La conclusión de Rada, esta vez en entrevista, es: “Ahora se tiene que recuperar el apoyo urbano, seguir fortaleciendo a la Conalcam y aplicar, los próximos cuatro años, la estrategia revolucionaria de profundización del proceso de cambio. Ya hemos visto que los pactismos y las posturas moderadas a lo único que llevan es a la derrota”. Otros cambios de agenda se abren para el partido de gobierno tras el No. La politóloga María Teresa Zegada apunta, por ejemplo, “el ejercicio de la democracia interna”.

“(El resultado) los obliga no solo a buscar nuevos liderazgos, sino también a dar respuesta a este rechazo de la mitad de los electores que tiene que ser escuchada”. Es decir que para Zegada el MAS tiene que “reorientar, reprogramar, corregir su manera de hacer gestión política”.

Más todavía: “no es solo cumplir con la Agenda 2025 y repetir el mismo discurso; eso era válido hasta antes del referéndum y hoy ya no es una respuesta suficiente para la población y para que pueda (el MAS) apostar a una continuidad con la misma forma de gestión que estaba realizando. La gente les obliga a buscar perspectivas”, concluye Zegada.

Sin ser poca cosa dicho reto que propone Zegada, el escenario no es de polarización. De hecho, para el sociólogo Fernando Mayorga (quien precisamente escribió un texto que muestra con claridad que no existe polarización, Animal Político del 28 de febrero) la votación no reconfigura la hegemonía política del MAS, que sigue siendo la única fuerza nacional.

Por otro lado, Mayorga observa que el MAS buscó una estrategia electoral tradicional de polarización (si bien de manera “discontinua”). No obstante, en el lado opositor no hubo quién le siguiese el libreto polarizador tras un “acertado silencio” del único que podía haberse prestado a ese juego: Jorge Tuto Quiroga.

Se puede evidenciar que la estrategia de polarización de algunos voceros del MAS continúa hasta el presente, a pesar de que los resultados del referéndum muestran su inefectividad. Por tanto, tal vez acá se encuentre otro de los ajustes que podría efectuar el partido de Gobierno.

El MAS buscó polarizar con personajes del pasado (Carlos Sánchez Berzaín) en verdad alejados de Bolivia por la distancia y el tiempo. ¿Pero, después del referéndum cómo son las lecturas del No en el MAS? Mayorga subraya que existen varias, por lo que intuye la existencia de disputas internas entre “moderados y no moderados”. “El que va a alinear será Evo Morales. Lo que sí es una pista cierta es su retorno en 2025”.

Después de la victoria del No, Morales anunció que no seguiría con sus planes de retirarse de la política, y adelantó que retornaría. Al mismo tiempo, se levantaron dudas sobre la posibilidad de otras iniciativas para su repostulación en 2019; si bien solo hay una serie de declaraciones que indican tanto la posibilidad de que ello ocurra como de que se acate el No.

Es en este sentido que para José Antonio Quiroga, miembro de la agrupación ciudadana Nueva Oportunidad (NO), la primera asignación del MAS es “resolver previamente si acata o no la Constitución. Evo Morales y García Linera no han dado ninguna señal de hacerlo con el argumento de que éste no es un Gobierno (democrático) cualquiera, sino una ‘revolución’”. Quiroga acepta que es posible que en el MAS existan “sectores que asuman el resultado del 21F como una nueva oportunidad, pero por ahora parecen minoritarios o inexistentes”.

OPOSITORES. El panorama “posNo” para los frentes opositores tampoco es sencillo. Para comprender el día después del No de los frentes opositores es útil el dibujo que hace el sociólogo Fernando Mayorga a partir de la recomposición de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) en 2015, las subnacionales (2015) y la campaña del último referéndum (2015-2016).

Bajo la afirmación de que la oposición es un “campo de disputas” se identifican tres frentes en la ALP: el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y otros dos que se desprenden de Unidad Demócrata (UD), una alianza electoral “inestable” compuesta por Unidad Nacional (UN) y Demócratas.

UN no tiene base territorial y la Alcaldía de El Alto que controla para Mayorga es un “espejismo”. UN siempre propone unidad de la oposición “alrededor de Samuel Doria Medina”, afirma. Siguiendo, MDS logró una “penetración territorial” triplicando su presencia en municipios en el Oriente tras las subnacionales del año pasado. Los tres se ubican de la derecha al centro, describe.

A la izquierda, el vacío dejado por el Movimiento Sin Miedo (MSM) fue ocupado casi por “sustitución” por Soberanía y Libertad (Sol.bo). En el discurso indigenista están los disidentes indígenas del MAS y Félix Patzi. Al tener una alianza éste con Sol.bo, la sigla cubre la ausencia de una oposición, tanto de izquierda como desde el indigenismo, apunta.

Por último y también a la izquierda está el grupo ciudadano NO compuesto por líderes de opinión que “nunca quisieron adherirse al (desaparecido) MSM”, la mayoría con un pasado vinculado de alguna manera más o menos directa con los inicios del MAS (por ejemplo, Amalia Pando defendió a ese partido durante el llamado golpe cívico prefectural o Quiroga, que fue por un lapso breve precandidato a la vicepresidencia por el MAS en la elección de 2005).

Se tiene entonces que la victoria del No nunca significa el triunfo de una oposición articulada. Lo que ratifica la no existencia de una polarización al no existir un otro polo de similares dimensiones. Además, los opositores con alguna representación muestran que sus bases territoriales se limitan al nivel subnacional, por lo que Quiroga señala que “el reto será la ampliación de su base territorial y la construcción de un proyecto político alternativo que seguramente pasará por procesos de unificación y renovación de liderazgos”.

Los líderes de oposición desde las elecciones de 2005 a la fecha tienen como techo electoral un 30% de votos. El panorama se ve aún peor si se considera que ese 30% es el resultado de la sumatoria de los votos de todos ellos... Por tanto, suena lógica la sugerencia de renovación de liderazgos.

Posiblemente, el horizonte de mayor claridad que se abre a los opositores sea el que apunta Mayorga. Antes, las tres fuerzas parlamentarias (PDC, UN y MDC) fueron impotentes (incluso unidos) en sus afanes de debilitar al MAS. Pero con las denuncias de corrupción (que incluso llegaron a “desportillar” al Presidente, ya que la duda quedó sembrada) durante la campaña se marca un norte: la fiscalización. “Ahora, estas fuerzas tienen un norte común de acción fiscalizadora: resulta ya suficiente con que estén en la Comisión de investigación (en la ALP) del caso CAMC”.

Entonces, la campaña en el referéndum les traza un camino que ahora tendrán que seguir. El campo de lucha por protagonismo para los opositores —concluye Mayorga— será en el escenario de la fiscalización. Desde las denuncias sobre el Fondo Indígena a las más recientes sobre el tráfico de influencias que el Gobierno solo supo responder que nunca existieron, muchos líderes opositores han ganado visibilidad.

Ya posando la vista dentro de los frentes opositores, para Zegada la victoria del No les abre la posibilidad de entrar en una competencia electoral con más probabilidades, debido a la “eventual ausencia” de Evo Morales, quien “monopolizaba el escenario simbólico y político”. La socióloga deja abierta la posibilidad de que el MAS busque otros mecanismos para desautorizar la votación del 21F, aunque si las cosas se dan de acuerdo con el resultado del referéndum, Morales saldría de la competencia.

El desafío inmediato de los frentes opositores es “generar alternativas políticas efectivas y seductoras para competir con el MAS”. Lo intentaron antes, pero no tuvieron la capacidad de llegar al electorado. Las alternativas a proponer deberán transmitir el mensaje de que “dentro de las transformaciones que hubo, existen otras posibilidades”, por lo que la oposición deberá hacer una “relectura de la realidad”.

Las propuestas que plantean proyectos distintos a lo que viene sucediendo en el país no interpelan. Mayorga nota que el único que mantuvo un discurso de ruptura con la nueva Constitución fue Tuto Quiroga, quien, sin embargo, arrancó el 10% de votos a UD en 2014.

Sobre este mismo eje, pero para la oposición de izquierda, Quiroga dice que se tiene por delante “un debate ideológico para crear una corriente de opinión diferenciada del populismo autoritario del MAS y para proyectarla en una nueva opción electoral”, para ello se requieren “liderazgos diferenciados”.

Como se dijo, muchas de estas asignaciones, tanto para el MAS como para los opositores ya eran visibles aún antes del referéndum, aunque hoy se hacen más latentes. En cuanto al MAS, hay que esperar que concluya su lectura del resultado adverso ya no preguntándose quiénes votaron por el No, sino por qué; mientras que las oposiciones deberán, como dice Mayorga, seguir con su norte de acción fiscalizadora.

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