Animal Político

Los paralelismos entre Podemos de España y el proceso de Bolivia

Entre Podemos y el proceso boliviano hay varios paralelismos, además de que los líderes políticos del partido español reivindicaron repetidas veces un aprendizaje suyo de Latinoamérica y de Bolivia, siempre recalcando que no se trata de transposiciones a realidades distintas.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont es periodista de La Razón

00:00 / 22 de febrero de 2015

Las cabezas de Podemos de España, lejos de tratar de ocultar la cercanía ideológica que sienten hacia el proceso político de Bolivia, la reivindican. Esa proximidad tiene un origen biográfico, por el que se produce cierta afinidad política, si bien con muchos matices por tratarse de dos países de realidades distintas. Una observación del proceso abierto por Podemos y el que está en desarrollo en Bolivia (y Latinoamérica) encabezado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) muestra una serie de paralelismos.

A un año de su fundación, Podemos se perfila como una alternativa electoral cada vez más cierta frente a la izquierda burocratizada del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a la derecha del Partido Popular (PP), partidos a los que el movimiento de los indignados del 15M (15 de mayo de 2011) acusaron de ser los causantes de la bancarrota de España. De hecho, el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España pone a esta agrupación como la “segunda fuerza política en estimación de voto” con 23,9%.

El año pasado, estuvieron en Bolivia primero Íñigo Errejón y luego Pablo Iglesias, dos de los fundadores y posiblemente las cabezas más visibles de Podemos (junto a Juan Carlos Monedero). En entrevista con Animal Político, mostraron ser políticos que rompen con el eurocentrismo y pueden aprender de los procesos políticos progresistas de la región y de Bolivia en particular. Podemos habla de plurinacionalidad, de iniciar un proceso constituyente, de disciplinar al poder económico, todos elementos que tienen un aire de familia con el proceso de Bolivia.

El politólogo Manuel Canelas (también diputado por el MAS) explica esta cercanía inicialmente como un resultado biográfico: Iglesias fue observador de las elecciones de 2005, Errejón fue asesor durante la Constituyente y luego cambió el tema de su tesis de doctorado a la construcción de la hegemonía (consenso) del MAS.

Errejón señaló que Bolivia y Latinoamérica enseñaron a Podemos una “política de lo imposible”, es decir que América mostró que es posible aquello que el poder económico quiere hacer creer que no puede ser hecho, como la renegociación de los contratos petrolíferos en Bolivia, ejemplificó.

DISTANCIA. No obstante, también es necesario distanciarse de un proceso político aún abierto como el que se trata, por lo que Salvador Schavelzon —doctor en Antropología Social— advierte que este “celebrable diálogo” que Podemos entabla con la política latinoamericana, “no siempre toma nota de los callejones sin salida encontrados por procesos que derivaron en excesivos pactos con el pasado” (Podemos, Sudamérica y la república plurinacional de España, ensayo de Schavelzon).Errejón ya contestaba a un cuestionamiento similar: no hay que “ser ciegos respecto a los límites y contradicciones de los procesos de transformación estatal (...); un proceso que tiene contradicciones es normalmente la garantía de que el proceso es de verdad; que no existe en los libros, sino en la realidad”.

Lo cierto son los paralelismos entre ambos casos, Schavelzon incluso habla de una “sensación de déjà vu” respecto a Podemos, Bolivia y Ecuador, sin descuidar los contrastes: “De hecho, y salvando las distancias, cualquiera que compare los movimientos y posicionamientos de Podemos con esos procesos, estudiados o seguidos de cerca por tres de los cinco fundadores de la agrupación, no podrá evitar una sensación de déjà vu”.

El periodista Rafael Archondo señala que durante esa parte biográfica que menciona Canelas, los que luego fundarán Podemos, “se nutrieron” de la experiencia boliviana y a su retorno a España “se encontraron con una crisis política con algún parecido”.

En lo discursivo, sin que sean en absoluto transposiciones, se encuentran varios paralelismos.

Como se dijo, Errejón hizo su tesis sobre Bolivia. “Con un marco teórico que es buena parte del marco teórico que usa Podemos en sus ideas fuerza: Antonio Gramsci, Ernesto Laclau y Álvaro García Linera —observa Canelas. A partir de este marco teórico se hace toda la lectura política no solo de Bolivia, sino también de la política en general y también para su propuesta de España”.

Este recorrido académico que comienza en Bolivia “va madurando” y es utilizado para entender España. “Ahí aparecen las similitudes: una crisis de régimen parecida a la que vivió la democracia pactada en Bolivia, parecidas a las democracias del punto fijo en Venezuela, parecida al desplome del sistema de partidos en Ecuador”, apunta Canelas.

Si el MAS supo construir una narrativa que a partir de Octubre de 2003 relataba el fracaso de la democracia pactada iniciada en 1982 y la crisis de ese momento, Podemos, a partir de la movilización de los indignados del 15M, crea otro relato con el que explica la ruptura “desde arriba” del Pacto del 78 (inicio de la democracia española con una nueva Constitución).

Si el MAS estructura su discurso en el rechazo a “un pacto que ya no convence” (en términos de Canelas), en oposición al régimen en crisis cuando emergía el actual partido de Gobierno, llamado por su discurso “democracia pactada”, “partidocracia” o “partidos tradicionales”, Podemos habla de la ruptura “desde arriba” del Pacto del 78 y los miembros del sistema bipartidista español son metidos en un mismo saco bajo el sustantivo de “casta”. Si  para Podemos la palabra “casta” hermana a la izquierda burocratizada del PSOE con la derecha del PP, al tener ambos más coincidencias que diferencias, para el MAS todos los “partidos tradicionales” son iguales.

ASESORAMIENTO. Siguiendo con los paralelos, para Archondo éstos tienen un origen fortuito. El primer momento se da cuando los futuros fundadores de Podemos asesoran a los procesos constituyentes de Bolivia y Ecuador. “Llegan a vivir en Bolivia, siguen el proceso e incluso Tuto Quiroga los denunció como parte de una injerencia extranjera”, recuerda.

“Da la casualidad de que al volver a su país también hay un movimiento de ruptura e indignación, entonces encuentran un terreno fértil para desarrollar ideas en función a su propia realidad”. Es posible que las experiencias de Latinoamérica les hayan servido para elaborar un discurso que encaja de alguna manera en el sentimiento y grado de descontento de los españoles, ensaya Archondo. “Bolivia fue una especie de anticipación de algunos rasgos de lo que después sucedería en España, no creo que haya una transposición, pero sin duda sí muchas intuiciones que les permitieron entender un poco mejor su situación, de lo cual carecen los partidos españoles como el PSOE o la Izquierda Unida (IU)”.

Otra similitud es dada por Canelas: “demostrar que hay una alternativa, nombrar al sujeto contrahegemónico: nación-antinación, Evo Morales condensaba eso”.

“A brocha gorda”, el diputado resume los paralelismos de la crisis boliviana de 2000 a 2005: la crisis de régimen, un sistema o actores que no pueden generar consensos, descontentos desbordados, una institucionalidad cada vez más precaria y restringida (todo lo cual “está sucediendo en España ahora”), para llegar a una alternativa organizada que es capaz de “homogeneizar ciertas demandas y construir una voluntad general que desafía a esa institucionalidad en declive”. Esa es la “traslación, con muchas reservas y matices”, que se hace “de lo estudiado en Latinoamérica a lo vivido en España”, cierra.

Otro paralelismo salta a primera vista. Si el PSOE ataca más a Podemos que a su supuesto enemigo tradicional, el PP, la gran prensa española se ha puesto la polera del antipodemismo a ultranza. El aire de familia de esta prensa con la boliviana de 2005 a 2009 es casi un calco, ambas con el objetivo de esparcir temor.

Esos años, en Bolivia, los medios hablaban de que con el MAS se eliminaría la propiedad privada, salían titulares que anunciaban el resultado del referéndum constitucional que decían: “El MAS aprobó su Constitución”, y otras por el estilo. Con Podemos sucede igual: la prensa habla de la madre de un dirigente de Podemos, aparecen denuncias de corrupción contra uno y otro, columnas bajo títulos como “Así sería un país gobernado por Podemos”, donde se quiere hacer creer que el grupo de académicos hoy políticos expropiarán las empresas y viviendas privadas, permitirán “hasta” el aborto libre y gratuito y que será “el fin de la política de seguridad ciudadana”.

Estos temores se saldan al observar otro paralelismo: el plantear Podemos una izquierda laica.

PODER ECONÓMICO. Con ciertos parecidos a los gobiernos progresistas, el planteamiento de Podemos es el de una izquierda que no pretende romper con el capital sino disciplinarlo, renegociar la deuda, tal como Bolivia hiciera con los contratos petroleros. En conclusión, se trata de una coexistencia con el poder económico poniéndole las reglas en vistas a solucionar los problemas más urgentes de la población, no de instaurar el socialismo, si bien todos los miembros de Podemos vienen de la izquierda y a algunos “les pese hacer esto” (esto último revela Canelas, quien fue compañero de Iglesias y Errejón en la misma facultad de la Universidad Complutense).

Sobre esta izquierda laica, Archondo señala que las izquierdas como la de Podemos han tomado nota del fracaso del socialismo del siglo XX y por eso son izquierdas “más livianas, más cercanas a una social democracia de redistribución y corrección de las distorsiones de mercado”.

Tanto Bolivia como el resto de los gobiernos progresistas han desarrollado modelos correctivos del poder económico que, aún cuando en determinados momentos hay tensiones, les permite coexistir. Por lo que es posible pensar que los miedos que quiere transmitir la prensa española sobre Podemos son infundados.

CONSTITUYENTE. Otra similitud es que Podemos habla de la necesidad de abrir un proceso constituyente, puesto que el Pacto del 78 ha sido roto unilateralmente. Uno de los conflictos que esto debe resolver, según esta agrupación, es el de los nacionalismos en los que las fuerzas conservadoras se han atrincherado en Cataluña, el País Vasco y Galicia.

Canelas nota que en esto hay un paralelo con el regionalismo que tuvo su pico en 2008 en Bolivia a través de la “media luna”, operada por los líderes conservadores de la partidocracia.

“Podemos cree que ese clivaje solo puede ser resuelto con un proceso constituyente entre todos los españoles”. La similitud es notoria, Morales al final de la Asamblea Constituyente, para hacer viable la aprobación del nuevo texto, consensuó con las fuerzas conservadoras cediendo en las autonomías (entre otros puntos, como el de una sola reelección consecutiva) que inicialmente no eran parte de los planes del MAS.

Es ahí que Podemos “importa” una noción de las constitucionalidades boliviana y ecuatoriana: la plurinacionalidad, que, sin embargo para Podemos, “solo podría ser discutida en un proceso constituyente”, concluye Canelas.

PLURINACIONALIDAD. Podemos habla de plurinacionalidad en España. Esto, a primera vista, sería más que dos líneas paralelas con Bolivia, un punto perpendicular. Sin embargo, si bien se retoma la noción central que el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos toma como inauguración de una nueva constitucionalidad, los contrastes son mayores.

Schavelzon cita una declaración esclarecedora de Iglesias al respecto: “¿Qué modelo territorial defenderá en Cataluña? R. Hemos dicho siempre que España es una realidad plurinacional y hay que atender a esa plurinacionalidad para cualquier encaje jurídico. P. ¿Pero en qué se concreta ese modelo? (...) R. Pongamos encima de la mesa en un proceso constituyente todas las opciones (...). A mí lo que me importa es que haya una sanidad pública para todos, que se esté atendiendo en catalán, en euskera, en gallego o en castellano, para mí es una cuestión secundaria”.

Se reitera lo que leía Canelas de que esto debía solucionarse en un proceso constituyente. No obstante, Schavelzon ve en esta declaración el matiz respecto de la plurinacionalidad boliviana.

En Bolivia, la plurinacionalidad, ligada para este académico al “deseo de autonomía y descolonización, no es considerada por los pueblos indígenas ni por ninguna nación (...) como una cuestión secundaria, que sería abordada después de solucionar, desde el Estado, la cuestión social”.

En cambio, con la afirmación de Iglesias, posiblemente atribuible a que el líder de Podemos ve como prioritario un Estado que asista a la sociedad, “la multiplicidad de lo minoritario que el pluralismo iría a expresar se reduce a un problema de asistencia social para los que no son diferentes sino iguales, carentes antes que singulares, en una concepción que solo puede derivar en más Estado y menos plurinacionalidad”.

Este contraste observado no es menor. Archondo también nota fuertes matices al respecto. “No creo que Podemos haya asumido la plurinacionalidad para tratar de resolver el embrollo nacionalista de España. Además en Bolivia la plurinacionalidad ha servido para homogeneizar, y en España, mientras más avanzan las autonomías hay mayor nacionalismo. Podemos aún tiene esto pendiente por resolver”.

Por último, Podemos crece cada vez más y su éxito depende de un último paralelismo. Si el MAS temía que el consenso de Washington recurra a métodos irregulares para impedir su continuidad en el poder, Podemos dependerá de que el equivalente europeo de Washington, la Troika, no haga un boicot a Siryza de Grecia, cuyo éxito gubernamental estos meses está muy ligado al éxito electoral de Podemos en las elecciones de fin de año.

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