Animal Político

La participación de las mujeres en la política boliviana

Se hace una breve relación del papel político que jugaron las mujeres en la historia de Bolivia. Luego se pone la atención sobre el desarrollo de la presencia cruceña en la política nacional desde los años 50 hasta la actualidad.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont

00:03 / 27 de enero de 2013

A propósito del consecutivo nombramiento de dos mujeres para presidir las cámaras de la Asamblea Legislativa, a continuación se hace una breve relación de cuáles fueron los antecedentes históricos en el país, independientemente de que las personas mencionadas hayan ocupado algún cargo público o no, basándose en que hayan tenido una vida política activa. La fuente primaria de los datos históricos es el expresidente e historiador Carlos Mesa; para las referencias recientes del caso de Santa Cruz son los analistas Reymi Ferreira y Helena Argirakis. 

El historiador considera que la relegación de la mujer en la política y muchos otros espacios fue un fenómeno que no fue privativo de una región del país, sino que fue generalizado en toda Bolivia. La participación de las mujeres de la Coronilla —recuerda— en una de las primeras en las luchas independentista.

Luego está la emblemática Juana Azurduy de Padilla. También destaca a Úrsula Goyzueta, compañera de Vicenta Juariste Eguino y Simona Manzaneda, en la lucha por la independencia. Fue ejecutada por el español Mariano Ricafort el 26 de octubre de 1816. “Todas son figuras importantes de las gestas libertarias”.

Ya en el siglo XIX, sigue Mesa, una mujer muy importante, aunque no era boliviana, fue Juana Manuela Gorriti. Esposa de Isidoro Belzu, fue una de las figuras literarias más importantes de las letras bolivianas. Lo mismo puede decirse de la poetisa chuquisaqueña María Josefa Mujía, esposa de Narciso Campero. En ese tiempo, dedicarse a la escritura era de por sí un desafío político.

A principios de siglo destaca la lucha laicisista, desde la pedagogía, de la poetisa Adela Zamudio, que se estrelló frontalmente contra el machismo imperante y la Iglesia Católica. Posteriormente, Mesa rescata la lucha de una generación de mujeres que hacían periodismo por sus derechos plenos de voto y políticos. Comenzaron su actividad por 1920.  “Recién dieron frutos en 1947, ese movimiento que tiene similitudes con las sufragistas inglesas y norteamericanas”, equipara.

“Entre éstas se encontraba la madre de Luis Ramiro Beltrán, Bethsabé Salmón (colaboradora de El Hombre Libre, dirigido por Franz Tamayo) y Luisa Sánchez Bustamante. También en los 20 comenzó la organización sindical de mujeres obreras de los ferrocarriles y la artesanía “Más que una pelea política, tenían una conciencia gremial”.

“La primera ministra de nuestra historia justamente murió ayer (jueves) y nadie dijo nada. Se trata de Alcira Espinoza, que se ocupó de la cartera de Trabajo en la presidencia de Luis Adolfo Siles Salinas, en 1969. Se tardó más de 140 años para tener a una ministra en el Poder Ejecutivo. También fue parte de la Corte Nacional Electoral que recuperó la credibilidad”, rescata.

La mujer presidiendo una cámara legislativa por primera vez en la historia fue la emenerrista Lidia Gueiler Tejada en 1979, quien luego sería también presidenta de la nación. Después de ella no hubo otra sino hasta 2002. La exsenadora por Oruro Mirtha Quevedo, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), fue presidenta del la Cámara Alta en la última gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003).

En cuanto al Ejecutivo, comenzaron a haber ministras en el periodo democrático. “El que mayor número lo puso, con larga ventaja, fue Evo Morales; yo tuve un número importante, pero no tanto como el del presidente”, dice Mesa. En su criterio, el proceso democrático fue interesante en el caso de la representación de la mujer en el Poder Ejecutivo, cosa que tardó en verse en el Legislativo.

Santa Cruz. Santa Cruz tuvo una importante representación en el Congreso Nacional que comenzó a notarse a partir de 1952. Ñuflo Chávez Ortiz, cruceño, fue vicepresidente de la nación en 1956. “La familia Sandóval Morón es un buen ejemplo. Edil Sandóval Morón fue presidente de la Cámara de Diputados (1961)”, anota Mesa.

Luis Sandóval Morón participó en la guerra civil de 1949 contra el gobierno de Mamerto Urriolagoitia. Desde 1952, año que el MNR tomó el poder en el país, fue jefe del Comando Departamental por siete veces consecutivas.

Otro antecedente de cruceños presidiendo la Cámara de Diputados se dio el segundo gobierno de Sánchez de Lozada, con Guido Áñez. “Hubo varios cruceños en la conducción de las cámaras, no voy a decir mujeres, por lo cual se puede concluir que la presencia de este departamento es muy importante en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial”, sopesa Mesa.

En cuanto a las mujeres, Ferreira rescata las luchas cívicas de los años 50 por las regalías petroleras. Ya hablando de nuestros días, menciona la presidencia de la Asamblea Constituyente de la representante cruceña, migrante del occidente, Silvia Lazarte. “Ella representa a un importante grupos de las mujeres de Santa Cruz”. Sin embargo, para este analista es Desirée Bravo quien “bate el récord”, aunque también menciona a Norah Soruco, que también presidió la Cámara de Diputados.

Queda preguntarse cuánto crece y si va cobrando mayor gravitación en el Gobierno la agrupación Santa Cruz Somos Todos (SCST) con el actual nombramiento de una de sus miembros, Betty Tejada, como presidenta de Diputados. SCST le dio el apoyo a Morales en 2009, después del llamado golpe cívico prefectural. En sus filas también suena el nombre de un viejo político: Jerjes Justiniano.

No obstante, el referente más fuerte de la política cruceña, sean hombres o mujeres, afines al proceso de cambio parece ser Gabriela Montaño, quien además asumió la presidencia interina del Estado en medio de críticas y elogios el año pasado.

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