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Es adecuado dar dinero público a partidos políticos. Jean FranÇois Prud’Homme

El politólogo canadiense   considera necesaria la implementación de reglas internas en un partido político. Esto ayuda, dice, a la democracia de  un país.

Jean Francois Prud’Homme.

Jean Francois Prud’Homme.

La Razón / Iván Paredes Tamayo

00:03 / 10 de marzo de 2013

Radica en México y llegó a La Paz para aportar a la construcción de la   Ley de Organizaciones Políticas. En un seminario con actores políticos del país, orientó a los líderes a partir de la experiencia mexicana. Entre sus conclusiones, considera que las organizaciones políticas de Bolivia deben contar con financiamiento público para garantizar la institucionalidad interna. Además, esta subvención  ayuda a la vida democrática, afirma.

Aunque nació en Canadá, conoce a fondo la historia política de Bolivia. Jean François Prud’homme estuvo en La Paz la semana pasada. Durante su estadía no tuvo complicaciones por la altura, ya que radica en la capital mexicana. Experto en el sistema político latinoamericano, ve necesario el financiamiento público para las organizaciones políticas bolivianas.

Según su experiencia, que el Estado subvencione a los partidos políticos ayuda a que éstos puedan perdurar y también apuntala la democracia de una nación. Además, asegura que es necesaria la reglamentación interna en una organización para garantizar su pervivencia institucional. Varias entidades del Estado debaten sobre la futura Ley de Organizaciones Políticas, razón de la visita de Prud’homme.

— ¿Ve que el sistema político en Bolivia está sólido?

— En el caso boliviano, lo interesante es que a mediados de los años 80 hubo un intento deliberado de ingeniería constitucional que permitiera la creación de un sistema de partidos fuertes con partidos políticos institucionalizados, y eso respondía a lo que los teóricos de la transición a     la democracia veían como modelo ideal para la sociedad que cambiaba de régimen político.

— ¿Ese sistema político era el ideal para la población boliviana?

— Lo que llama la atención es que ese sistema de partidos políticos estaba hecho para favorecer la cooperación entre partidos más institucionalizados. Ese sistema modelo terminó produciendo un sistema de partidos que estaba bastante alejado de la propia población boliviana; hubo una brecha muy grande entre el sistema de partidos políticos y las demandas de la población. De hecho, por esa razón, después de diez años colapsó ese sistema de partidos y eso constituye una lección importante, ya que es necesario tener organizaciones políticas institucionalizadas, pero al mismo tiempo esa institucionalización no puede crear una distancia con el electorado. 

— Entonces, ¿en Bolivia no es aconsejable que haya una institucionalización en los partidos?

— Hay que reconocerlo; si bien hubo esas dificultades, no quiere decir que las organizaciones políticas no deban tener cierto grado de institucionalización. Es importante que haya normas, que exista procedimientos estables para garantizar la participación de los miembros adherentes afiliados en la vida interna de la organización. Otro elemento es que los pobladores que participan de la vida de las organizaciones políticas tengan ciertas garantías en cuanto  al respeto de sus derechos; esas garantías pasan por el establecimiento de una normatividad y de procedimientos claros para permitir la participación de los miembros y afiliados.

— ¿Cuáles deben ser los pilares que se deben construir para una eficiente Ley de Partidos Políticos?

— Lo que es importante es que los partidos políticos deben tener la capacidad de definir cuáles son sus reglas internas y sus procedimientos, pero, por otro lado, esas reglas internas y procedimientos tienen que ser aprobados por la mayoría de la militancia del partido. Luego, esas reglas y procedimientos deben ser compatibles con las prácticas reales que existen dentro de esas organizaciones políticas, tienen que ser implícitos, tienen que ser públicos, tienen que poder ser utilizados por sus militantes para mejorar la calidad democrática de esas organizaciones.

— ¿Puede haber riesgos en un partido en caso de no establecer de manera clara sus reglas internas?

— En caso de apoyarse en procedimientos ilícitos, que no son objeto  de una codificación, existen grandes riesgos de que la vida interna de esas organizaciones quede sometida al capricho de algunos líderes o sectores que pueden usar esa discrecionalidad para mantenerse en el poder de manera indefinida, tanto en la organización como fuera del partido.

— ¿La democracia interna influye en un crecimiento sólido de un partido político?

— Cuando hay más democracia interna en un partido debería ser una garantía para que haya más democracia en el sistema político en general, es muy difícil esperar que organizaciones políticas que no tengan reglas internas democráticas puedan garantizar la vitalidad democrática, y, obvio, esa democracia interna mantiene y hace crecer a una organización política.

— En Bolivia se cortó el financiamiento público para los partidos políticos, ¿en México existe subvención estatal para las organizaciones políticas?

— Hay mucho dinero público para los partidos. Éste es un tema importante. Uno de los problemas en el proceso de cambio político entre 1976 y 1996 era que el partido de gobierno, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), usaba de manera muy libre los recursos del Estado para financiar sus campañas electorales y eso creaba una asimetría con los partidos de oposición en el momento de competir en las justas electorales. Entonces, el financiamiento era muy importante en ese ciclo largo de reforma y se optó por un sistema de financiamiento mixto, público y privado. Pero el financiamiento esencial de los partidos proviene    del Estado.

— ¿En qué consiste este esquema de financiamiento público?

— Es un sistema directo y contempla el financiamiento de las actividades ordinarias de los partidos políticos, es decir, un apoyo económico permanente para que puedan perdurar, y al mismo tiempo hay un financiamiento especial para los años electorales. El esquema de subvención tiene que ver con el número de votos de los partidos en la última elección; así, existe una especie de estímulo al éxito electoral.

— ¿Tiene datos de cuánto dinero llega a financiar el Estado mexicano a sus partidos políticos?

— Es un sistema muy generoso, podemos calcular a grosso modo que el monto económico destinado a todos los partidos políticos para todas las elecciones de 2012 equivalió a $us 254 millones, eso representa un esfuerzo importante por parte del Estado mexicano, pero ésa es la decisión que se tomó para garantizar la existencia de partidos políticos. Otro elemento, México tiene problemas con el crimen organizado y el narcotráfico, por eso, hay el consenso de que el financiamiento público es una modalidad que permite conocer el origen del dinero que financia las  actividades de los partidos.

— ¿Estos recursos públicos son sometidos a la fiscalización?

— Desde luego. El Instituto Federal Electoral (IFE) desarrolló un sistema para fiscalizar los recursos públicos utilizados por los partidos políticos. Todos los años las organizaciones deben entregar informes contables de sus actividades financieras, y en periodo electoral también deben entregar informes. No es un sistema perfecto, sin embargo, desde 1996 hasta la fecha la capacidad de fiscalización de la autoridad electoral se incrementó de manera considerable.

— Con esa explicación, ¿usted aconseja que en Bolivia se financie con recursos públicos a los partidos políticos?

— Cada país tiene su experiencia, sin embargo, pienso que buenos sistemas de financiamiento público puedan ayudar a que los partidos políticos cumplan sus funciones; les permite a los partidos tener mayor estabilidad y promueve la equidad en la competencia entre partidos políticos…

— ¿Cómo?

— De dos maneras. Primero, porque tiende a equiparar las condiciones de competencia entre el partido de gobierno y partidos de oposición, y, por otro lado, permite que los partidos que no tienen contactos muy fuertes con el sector empresarial no se vean castigados por el hecho de no tener acceso a fuentes de financiamiento público. Desde luego, hay un tercer elemento: el financiamiento público tiene por efecto hacer más público los flujos financieros que alimentan la vida partidista.

— Entonces, ¿es aconsejable que haya financiamiento público?

— Con un buen sistema de fiscalización, sí, ya que ayuda a perdurar a los partidos políticos y por ende a la democracia de un país.

—¿El financiamiento privado también debe ser fiscalizado?

— Ambas fuentes de financiamiento. En lo privado, lo aconsejable es que sean ciudadanos los que aporten y no grandes empresas; pero en la realidad el 90% de financiamiento a los partidos políticos es público.

Perfil

Nombre: Jean François Prud’homme

Nació: 19-01-1963, en Toronto, Canadá

Ocupación: Politólogo

Cargo: Coordinador General Académico de El Colegio de México

Carrera

Experto en el análisis político latinoamericano. Tiene un doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de York, Toronto. Radica en México, donde es el Coordinador General Académico de El Colegio de México, institución pública mexicana de educación superior e investigación en Ciencias Sociales y Humanidades.

En México hay equidad de género en el sistema político

— En Bolivia existe una normativa para lograr una equidad de género y participación indígena campesina en el sistema político. ¿Es aconsejable poner cupos o debería ser una libre determinación?

— En México, la única cuota que existe es para la participación política de hombres y mujeres. La Ley Electoral mexicana dice que, tanto para los cargos internos como los externos, los partidos deben respetar la igualdad de género. Desde luego que es complicado, ya que algunas organizaciones utilizaron algunos subterfugios para respetar la ley sin respetarla totalmente, por ejemplo, jugando con las suplencias.

— ¿En cuanto a la cuota indígena?

— En las otras cuotas es algo que hay que pensar. Creo que es importante que en una sociedad todos los grupos sociales puedan aspirar a una elección popular o a cargos dentro de un partido político. Eso es importante, pero ahora el establecimiento de cuotas no es el único canal que permite el pluralismo y la diversidad en la representación políticas, hay otras maneras; por ejemplo, en el caso mexicano la representación indígena se resuelve en la territorialidad. México es un país federalista, donde el nivel municipal se utiliza para que haya representación indígena, pero también en el nivel nacional existen candidatos que vienen de territorios indígenas.

— ¿En México alguna vez hubo problemas en la fiscalización pública a los partidos políticos?

— Sí, desde luego. Hubo dos grandes escándalos después de la elección  de 2000 involucrando a un candidato opositor, que ganaba por primera  vez una elección presidencial…

— ¿Quién?

—Vicente Fox. Él tenía un grupo de apoyo denominado “Los amigos de Fox”, que le ayudaron a financiar su campaña al margen del sistema público de financiamiento. Hubo también otro escándalo en el PRI, que recibió un financiamiento ilícito del sindicato de trabajadores de Petró-leos de México (Pemex).

— ¿Existen sanciones?

— Sí, claro que sí. Por ejemplo, en el caso del PRI y el sindicato de trabajadores de Pemex, la autoridad electoral tuvo dificultades para investigar este caso. La autoridad electoral puede multar a los partidos, y esa multa puede ser muy elevada, además tiene el poder de averiguar las transacciones financieras, es decir, que la autoridad electoral puede levantar el secreto bancario en este tipo de financiamientos públicos.

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