Animal Político

El periodismo sindicalizado de los 60-70

En un hecho que no tiene antecedentes en nuestra América,  más de 20 periodistas asalariados ingresaron furtivamente al penal de San Pedro y se declararon presos, en solidaridad con el dirigente encarcelado Andrés Soliz Rada.

La Razón (Edición Impresa) / Jesús Moya Calatayud

00:03 / 17 de mayo de 2015

El ascenso de la lucha popular, en cuya vanguardia estaban los trabajadores mineros, a finales de los años 60 y comienzos de los 70, también iba a determinar avances significativos en la batalla del periodismo sindicalizado, tanto en materia social como en posicionamiento ideológico.

Si la Asamblea del Pueblo simboliza el momento culminante del movimiento orgánico del proletariado y de sus aliados campesinos y de clase media, las conquistas sociales de los trabajadores de la prensa iban a plantar un hito en la historia del sindicalismo por lograr mejores condiciones de vida y alcanzar topes inéditos en la brega por las libertades democráticas. Pasamos a connotar lo afirmado:

— Mediante decreto supremo se consagra el derecho de los periodistas agremiados a publicar una Columna sindical en la página editorial de los diarios de circulación nacional.

— Por la misma vía, se instituye la jornada de cinco horas para los trabajadores de la prensa, por cuanto la labor realizada por éstos no era solamente de naturaleza física, sino también intelectual; prescribiéndose los pagos de horas extras, doble nocturno y triple dominical, además de un día libre a la semana al margen de los domingos.

— Otro decreto gubernamental establecía que el único periódico de circulación nacional, los días lunes, era el órgano del periodismo agremiado (Prensa), a cargo del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz (STPLP).

Estas conquistas no tuvieron precedente en el ámbito del periodismo latinoamericano, y no iban a tener similitud con las luchas sociales de la prensa regional en el siglo XX, ni aun después. Los periodistas nacionales hacían historia, pero el precio de lo logrado tuvo sus contingencias.

Prensa había publicado, entre otras primicias memorables, dos: 1) la hipótesis del magnicidio (que no accidente) que terminó con la vida del presidente René Barrientos Ortuño; y, 2) La develación de un golpe de Estado en puertas, por cuenta del sector derechista de las Fuerzas Armadas.

La respuesta oficial fue una y trina: en lo inmediato, clausura del semanario Prensa y apresamiento de su director y entonces ejecutivo sindical Andrés Soliz Rada; y, en lo mediato: persecución, apresamiento y exilio de decenas de periodistas comprometidos con las luchas sociales (dictadura del coronel Hugo Banzer Suárez, agosto de 1971).

En un hecho, que tampoco conoce antecedentes en nuestra América, en el que más de 20 periodistas asalariados ingresaron furtivamente al penal de San Pedro y se declararon presos, en solidaridad con el dirigente encarcelado, Andrés Soliz Rada. Sorprendido e irritado, el ministro de Gobierno de entonces, Juan Ayoroa Ayoroa, instruyó al gobernador del panóptico suspender el “rancho” a los delincuentes comunes que purgaban condena. 24 horas después de esta acción solidaria, los compañeros sindicalizados abandonaban el penal ante el riesgo de ser linchados por los presos, que ya rompían las rejas del patio principal, donde se habían concentrado los periodistas.

En el lapso de tiempo anotado, hubo colegas que marcaron su impronta en la dirigencia sindical de los trabajadores de la prensa, tanto en el Sindicato de La Paz, como en la Federación nacional. Mencionamos solo algunos nombres, que vienen a la memoria en estos momentos de conmemorarse el Día del Periodista: Óscar Peña Franco, Andrés Soliz Rada, José Luis Alcázar; secundados por Luis Peñaranda, Juan Carlos Salazar, Mario Cañipa, Humberto Vacaflor, Eduardo Ascarrunz, los hermanos Carvajal, Solón Gallo, Arturo Gandarillas, Raúl Rivadeneira.

De igual manera, resulta oportuno connotar cuáles fueron los términos del avance y quiénes los periodistas que, por mandato de sus bases, asumieron delegación ante los órganos superiores de entonces, la COD (Central Obrera Departamental), la COB (Central Obrera Boliviana) y la Asamblea Popular:

— José Luis Alcázar y Juan Carlos Salazar fueron los gestores de los decretos citados ante los ministerios de Informaciones y de Trabajo.

— Alberto Bailey Gutiérrez, excodirector del matutino católico Presencia y entonces Ministro de Informaciones, fue el inspirador de la Columna sindical y factótum de las medidas que le siguieron.

— Andrés Soliz Rada, secretario ejecutivo del STPLP, dirigió el semanario Prensa, Juan León Cornejo fue uno de sus destacados jefes de redacción.

— Eduardo Ascarrunz fue representante del STPLP ante la COD y relator de la Tesis Política del sindicalismo departamental.

— José Luis Alcázar y Eduardo Ascarrunz, secretario ejecutivo de la FTPB y delegado de base, respectivamente, representaron al sector de la prensa en la Asamblea Popular. En el foro político del movimiento social organizado  estuvieron acompañados por José Baldivia y Edgardo Vásquez, dirigentes de los trabajadores en radio y televisión.

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