Animal Político

Un porrito a nombre de Enrique Peña Nieto

Pero, pa’ no desvariar ni andar en pedo (es decir medio chino o marihuano) habrá que decir que las grandes mafias del narco se vendrían a menos con la legalización de las drogas. No solo de la marihuana; sinos que de todas las drogas.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

00:05 / 16 de noviembre de 2015

Por qué México sí y Bolivia no? ¿Qué tienen los ‘hijos de la chingada’ de Pancho Villa y coterráneos de la chula Salma Hayek que nosotros no tengamos? ¿Por qué se les permite estar chinos y a nosotros no? La marihuana debería de ser una elección y no una prohibición.

Ya lo dijo el viejo y conocido Gabriel García Márquez, sí, el escritor. Él dijo... qué dijo... ah sí, que estaba de acuerdo con la legalización de las drogas. Porque a pesar de que no ganó ningún Nobel en Economía, él se animó a hacer un estudio de mercado básico. “No es posible imaginar el fin de la violencia en Colombia sin la eliminación del narcotráfico, y no es imaginable el fin del narcotráfico sin la legalización de la droga, más próspera cada instante cuanto más prohibida”. Listo, capo ¿no?

El Gabo, como le decían sus carnales, nació en Colombia y murió en México. Es que en la tierra del gran Cantinflas ha muerto mucha gente por el tema de las drogas. Aunque obvio que el Gabo no... él se murió de viejito y será recordado siempre que vuelen mariposas amarillas.

Pero, pa’ no desvariar ni andar en pedo (es decir medio chino o marihuano) habrá que decir que las grandes mafias del narco se vendrían a menos con la legalización de las drogas. No solo de la marihuana; sinos que de todas las drogas.

¿Qué sería de El Chapo Guzmán sin la prohibición? sería, pues sería... bueno no está bien eso de andar diciendo Arjonadas, así que no se completa la frase. Lo que sí es seguro es que la doble moral se acabaría. Por ejemplo, tras la huida de El Chapo, se dijo que él salió para poner en orden al rebaño de narcos. Y, eso de que fue ayudado por sus cuates policías nos habla de una doble moral, brutal como una sopapeada de doña Florinda.

Darse un toque (sí, fumarse un porro, pero escrito en idioma mexicano) es ahora una realidad en la tierra de Pedro Infante. Y esto es verdad gracias a cuatro tipos que pusieron en jaque a la Suprema Corte de Justicia y las autoridades decidieron ser chidas (o sea buena ondas) con los muchachos y hoy les permiten darse el gusto.

Claro que las historias de amor siempre tienen un villano. En este caso el chingado papel le cayó al presidente Enrique Peña Nieto que se mostró en contra de la mota. Pero aceptará lo que la Corte diga.¿Y por qué en Bolivia no?... pues no sé, quién sabe.

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