Animal Político

Los presidentes y el cáncer: ¿informar o no?

La comunicación gubernamental - AL OTRO LADO DE LA FRONTERA

Vladimir Hernández

00:00 / 01 de enero de 2011

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como el de su difunto esposo Néstor Kirchner, suele ser señalado en Argentina de ser poco transparente en la divulgación de políticas importantes.

Bien es conocido en el ámbito periodístico el difícil acceso —con la excepción de un puñado de medios oficialistas— que existe a los más altos funcionarios ministeriales y menos aún a la propia Fernández de Kirchner, quien no ha concedido entrevistas en sus dos períodos de gobierno.

Por ello, a muchas personas no sólo les sorprendió el anuncio que hizo la Mandataria en la noche del martes de que sufre de cáncer, sino que supieron de inmediato dónde está localizado, qué gravedad tiene, cuándo será operada, en qué hospital, con qué doctor y cuánto durará el reposo.

Y si alguien no pudo escuchar en vivo al portavoz presidencial, Alfredo Scoccimarro, su comunicado está íntegramente publicado en el sitio en internet de la Casa Rosada.

“Si te dejan mano a mano con ella después de lo que dijo su vocero, probablemente no tienes qué preguntarle”, le dijo a BBC Mundo Rodrigo Martínez, director de Isonomía y especialista en campañas de comunicación, quien junto a varios analistas consultados calificó la manera de hacer el anuncio como “estratégicamente adecuada”.

Latinoamérica. La forma en que recientemente otros mandatarios latinoamericanos han informado de enfermedades similares ha sido marcadamente diferente.Pocos venezolanos saben dónde estuvo localizado el cáncer que padecía el presidente Hugo Chávez, anunciado este año.

El año anterior también hubo incertidumbre en torno a la gravedad de la misma patología que sufrió el presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

Otro caso que dio de qué hablar es el del exgobernante cubano Fidel Castro, quien dejó el poder tras someterse a una intervención quirúrgica estomacal, pero no se dieron a conocer más detalles.

Estos manejos comunicacionales recuerdan más al expresidente estadounidense Franklin Roosevelt, quien murió mientras estaba en el poder y en plena Segunda Guerra Mundial de un cáncer cerebral que los ciudadanos sólo conocieron cuando falleció.

Aquél representaba la forma de manejar la información de la época y los estadounidenses no supieron durante décadas que una polio lo había dejado en silla de ruedas.

“Ya no estamos en la época de Roosevelt, ahora se les recomienda a los políticos no disimular si tienen cáncer y que difundan su información. Si no se genera inquietud”, señala a BBC Mundo el especialista en campañas comunicacionales para políticos Heriberto Muraro.

Así lo hicieron, tanto Fernández de Kirchner como en Brasil la actual presidenta Dilma Rousseff, antes de ser electa, y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, después de dejar el poder.

“Lo primero que se evalúa es cuán grave es el dato a comunicar”, manifiesta Martínez.

“En el caso de Cristina, por lo que se informó, pareciera que se trata de una intervención que no tendrá más riesgos. Pero si uno lo compara con el caso de Chávez o el de Kirchner, que fueron más complejos, entonces se nota que la comunicación no es tan limpia y eso tiene que ver con el impacto político que se determina de la noticia”, agrega.

“El tiempo es otro factor a tomar en cuenta”, indica a BBC Mundo Gustavo Pedace, presidente del Consejo Profesional de Relaciones Públicas de Argentina.

“Ante una enfermedad, el tiempo es el principal enemigo. Si decimos una cosa y con el transcurso de los días el deterioro nos muestra otra cosa, habremos perdido la credibilidad desde el principio y las derivaciones pueden ser más complejas”, apunta.

Comunicación. “La segunda parte es ver cómo se maneja la profundidad de la noticia. En el caso de Chávez y Lula, se apeló más a lo emotivo, de mostrar a un líder que estaba luchando contra una enfermedad, mientras que se comunican detalles escuetos”, explica Martínez.

“En Venezuela además se utilizó (la información) como herramienta electoral en el contexto de mostrarlo a Chávez luchando ante la muerte. Asimismo, hay una decisión estructural de no contar lo que está pasando; y en Paraguay, con Lugo, la estrategia comunicacional buscó mejorar la imagen del Mandatario que estaba en un mal momento de popularidad y se generó empatía”, añade.

En cambio, en el caso de Fernández de Kirchner y de Rousseff se optó por ofrecer información más detallada y técnica sobre las patologías.

“Otro buen ejemplo fue el del caso Lula, mostrando a un líder de su estatura haciendo frente al problema con optimismo y siempre fotografiado con una sonrisa y contenido por su entorno familiar”, tercia Pedace.

En el caso de la Presidenta argentina se redujo el componente de emotividad que la venía acompañando desde su campaña electoral, pues ni siquiera ella comunicó la noticia, sino que un portavoz leyó un comunicado con la información.

“Lo que parece estar buscando la Presidenta es que no se hable demasiado del tema. El kirchnerismo se ha caracterizado por buscar un control férreo de los factores exógenos de la política y aquí no quieren que el tema se vaya de las manos y se empiece a discutir una posible sucesión”, aseveró el director de Isonomía.

“Lo que va a pasar ahora es que la popularidad de Cristina Fernández va a repuntar, eso es seguro”, afirma Heriberto Muraro.

Según especialistas en estudios de opinión pública, la Mandataria ya se vio beneficiada por la simpatía popular tras sufrir una tragedia personal, como fue la muerte de su esposo, que señalan a este factor como uno de los que impulsaron su reelección.

Ahora, al enfrentar el cáncer, y probablemente derrotarlo, según coinciden los médicos, las perspectivas indican que fortalecerá un mandato que contó con el respaldo de más del 50% de los votantes argentinos.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia