Animal Político

Nosotros, los privilegiados

Así, algunos solemos olvidar que siendo periodistas no dejamos de ser ciudadanos. Con iguales derechos y, claro, deberes. Y eso es válido tanto para personas como para empresas. Por ello, nadie tendría que amedrentarnos por ser periodistas.

La Razón / Exeni / La Paz

00:04 / 09 de junio de 2013

Confieso que una vez, durante el ejercicio del oficio, mencioné mi condición de periodista obteniendo, sin buscarlo, un “beneficio”. Retornaba de Santa Cruz a La Paz y por algún motivo llegué tarde al aeropuerto. La responsable de AeroSur informó que el vuelo estaba cerrado. Me limité a preguntarle si no se podía hacer algo. “Es urgente que llegue esta noche al periódico”, lamenté. La palabra fue mágica. Déjeme ver, dijo. Y volé.

Claro que no siempre es así. A veces decir que uno es periodista provoca insultos y cosas peores. No faltan quienes, con mala experiencia y/o mala leche, nos ven como enemigos, prepotentes o, siquiera, molestos. Como sea, parece cierto que ostentamos, lo menos, una posición de privilegio. Muchas puertas, a nuestro paso, se abren. O creemos que debieran abrirse. Y nos sentimos intocables. Reclamamos nuestro carácter de “excepción”.

Esta sensación de privilegio, amén de chueca, es riesgosa. Y es que está cerquita de una delgada línea de impunidad. Nos apetecemos muy especiales (“la prensa hace luz en las tinieblas y todo cuanto existe de progreso en el mundo se debe a su inagotable labor”). ¡Qué tal! Si hasta himno tenemos: “Nosotros somos la comunicación, los custodios de toda la verdad”. Y ni hablemos de la libertad de expresión. En ello somos imprescindibles.

Así, algunos solemos olvidar que siendo periodistas no dejamos de ser ciudadanos. Con iguales derechos y, claro, deberes. Y eso es válido tanto para personas como para empresas. Por ello, nadie tendría que amedrentarnos por ser periodistas. Ningún poder, ningún gobierno debiera acosar a una empresa por ser operadora mediática. Menos aún con el propósito de limitar nuestra labor o acallarnos… Etcétera.

Pero por favor, si queremos seguir “velando por Bolivia”     —por muy decanos que seamos y con mayor razón por ello— no podemos eludir nuestras obligaciones, incluyendo las impositivas, bajo el ancho paraguas de la defensa de la libertad de expresión (¿me quieren hacer un cobro coactivo? Ah, interventores, sepultureros). Hacerlo es deplorable. Significa pretender un trato, que no corresponde, de excepción y privilegio.

Periodismo. Cantemos con Sabina y Olga Román: Y sin embargo te quiero.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia