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El promisorio futuro de la papalisa - Willy Camacho

La Razón / La Paz

00:00 / 11 de marzo de 2012

El pasado miércoles, el canciller David Choquehuanca declaró, en plena sesión ordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que la papalisa tiene efectos tan milagrosos como los del viagra. Es probable que algunos consejeros quedaran picados por la curiosidad, sobre todo después de que Choquehuanca manifestara, con total seriedad, que “en Cochabamba seguro ustedes van a tener la oportunidad de comer papalisa”, en alusión a la reunión de ese organismo que tendrá lugar en la capital valluna en junio de este año.

En menos de 24 horas, la creatividad (¿ocio?) de algunos internautas se difundió masivamente en las redes sociales. Alguien, por ejemplo, imaginó ese tubérculo andino ya industrializado para fines comerciales, y plasmó su idea en una imagen en la que figura un frasco con la siguiente inscripción: “Papalisa 100% natural. ¡Te la deja como yuca!”.

Fuera de bromas, podemos hacer un ejercicio mental para imaginar qué efecto tendrán las palabras del Canciller en la producción y consumo de este producto agrícola. En los hogares, es bastante probable que las señoras incrementen su uso en la dieta familiar; no obstante teniendo cuidado de no exagerar la ración de los hijos adolescentes de este mágico tubérculo, pero dándose modos para suministrarla en generosas cantidades a sus cónyuges.

En los locales de expendio de comida, la venta del ají de papalisa puede experimentar, al principio, un aumento exponencial, debido a una mayor afluencia de comensales de la tercera edad. Aunque, con el paso del tiempo, el número de clientes volvería a su nivel habitual, ya que probablemente los más jóvenes dejarían de consumir el plato, en tanto podrían ser blanco de burlas; pero también como consecuencia del previsible aumento de los precios de esa particular merienda en el corto plazo. En todo caso, a la larga sólo acontecería un cambio en la edad de los caseros.

Así, la demanda interna del tubérculo no se vería afectada en el largo plazo y, por ende, tampoco sus niveles de producción. A no ser, claro está, que los consejeros de la OEA, luego de probar la papalisa, verifiquen las virtudes proclamadas por el Canciller, originando que la demanda externa se eleve.  Entonces, habrá que esperar hasta junio para comprobar si la industrialización de la papalisa puede ser algo más que la ocurrencia de un internauta.

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