Animal Político

‘No queremos estar en un cargo sólo como decoración’

Rebeca Delgado Burgoa

Rebeca Delgado Burgoa.

Rebeca Delgado Burgoa.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont

00:03 / 09 de septiembre de 2012

Rebeca Delgado Burgoa es la tercera presidenta de la Cámara de Diputados en toda la historia del país. Habiendo retornado a Bolivia precisamente después de un encuentro internacional de mujeres parlamentarias realizado en Accra (Ghana, África), evalúa el impacto real, las deficiencias y los avances de la presencia política de las mujeres.

— ¿Cuál es su valoración del avance de la presencia de las mujeres en la política y el Estado?

— Hay una avance cualitativo en materia constitucional y normativa. Repasando lo que se dijo en el encuentro en África, se ve que en los países de la Comunidad Andina que tuvieron procesos constituyentes se adelantó mucho, no sólo en la presencia paritaria en los órganos del Estado, sino también en los lugares de toma de decisión. En Bolivia se rebasaron las previsiones de cuotas para las mujeres con relación a otras partes del mundo.

— ¿Basta con que haya mujeres en puestos jerárquicos?

— Para nada, porque en la propia mentalidad de algunas mujeres pueden producirse conductas patriarcales. El avance en presencia está bien, pero eso no garantiza un cambio de conducta. En todo caso, lo que no queremos es que nos pongan en un cargo como decoración, como simples floreros sólo para el discurso.

— Ya ejerciendo de autoridad, ¿alguna vez fue tratada como esa figura de decoración discursiva que menciona?

— Llevo aproximadamente 18 años ejerciendo en la función pública. He sido juez y vocal. En todo ese tiempo, sí sentí que fui tratada como una mera figura decorativa, sólo para que digan que hacía una mujer; fui objeto de ese trato no solamente una vez, sino varias.

— ¿Cómo logró hacer frente a ese poder patriarcal ya ejerciendo la diputación?

— Lo hice mediante el mecanismo más democrático; es decir, la votación. La estructura patriarcal era la misma, aunque la Constitución Política del Estado ayudó mucho.

— ¿La futura Ley de Despatriarcalización deberá debilitar esos constructos?

— Las leyes son sólo un instrumento y no un fin. La Constitución de por sí cimienta la base, por lo que yo creo que donde realmente hay que trabajar es en la sociedad, en la formación educativa, y cambiar la idea de que hay roles para la mujer y para el varón.

— La paridad y la alternancia están saldados. ¿Qué hace falta?

— En Bolivia nos falta avanzar en las estructuras de poder patriarcal y colonial, que siguen siendo de  los varones. Éstas desvalorizan el rol y la capacidad de las mujeres; lo mismo sucede en los partidos políticos. Esos dos ámbitos deben ser trabajados.

— ¿No hay falencias en las políticas públicas?

— Efectivamente, vemos que éstas son insuficientes. Ahí hay falencias, no hemos avanzado mucho, ni siquiera tenemos presupuesto para trabajar temas de género. Las políticas públicas se están sectorializando en viceministerios y ministerios; en realidad, necesitamos un plan transversal. Por eso estamos proponiendo una ley de igualdad de género como existe en España. Con una norma así, por ejemplo, se hacen transversales las inversiones y presupuestos dirigidos a las agendas de género para todos los órganos ejecutivos.

— ¿Cómo evalúa los avances y falencias en el imaginario social?

— Donde nos falta mucho por avanzar es en los comportamientos de la sociedad. Aún tenemos formas patriarcales manifiestas que no reconocen la capacidad de la mujer. Las mujeres que estamos en política no tenemos las mejores condiciones por esa razón. Es difícil, porque se ha construido una política para varones. Falta avanzar. Como actoras políticas, sí estamos sentando presencia, pero con relación a una real toma de decisiones todavía no, debido a las estructuras patriarcales.

— ¿Cuales son los otros obstáculos actuales para que haya más inclusión?

— La dificultad mayor es la educación en todos sus niveles, pues ésta no logra trasmitir aún la igualdad de género ni cambiar esa mentalidad —presente tanto en hombres como mujeres— que siempre está subestimando nuestras capacidades. Por otro lado, las estructuras de los partidos políticos también deben ser reformadas. Una de las conclusiones del encuentro en Ghana fue la puesta en evidencia de que nuestros partidos políticos son patriarcales, por lo que hay que reforzar la de-mocracia interna y proporcionar pre-supuestos igualitarios para la formación de líderes.  

—Hay grupos feministas críticos con la discriminación positiva.

— La discriminación positiva es necesaria como parte de un proceso para llegar a la igualdad, sin embargo, ésta no es suficiente; se necesitan otros instrumentos para impulsar el proceso de igualdad.

— ¿Qué otras conclusiones se desprendieron en el encuentro en Ghana?

— Fuimos parlamentarias de 31 países del mundo, de África, América Latina, el Caribe, de Europa y de Sud Asia. En el pronunciamiento que sacamos, destacamos que hay países en Sud Asia y África que tienen que promover reformas normativas que garanticen la paridad y alternancia de género; en Bolivia ya hemos avanzado en ese aspecto.

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