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Hay que reconstruir las relaciones Gobierno-indígenas. Rolando Villena

El activista recuerda que fue propuesto para el cargo por el MAS y, pese a ello,  asegura que nunca recibió ninguna condición o instrucción por parte del partido oficialista.

Rolando Villena.

Rolando Villena. Foto: Ángel Illanes.

La Razón / Luis Mealla Gutiérrez

00:02 / 16 de diciembre de 2012

El Defensor del Pueblo presentó un informe en el que calificó de unilateral, colonialista   y violatorio de los derechos humanos al proceso de consulta desarrollado en el TIPNIS. El documento recibió una serie de críticas por parte de autoridades del Órgano Ejecutivo, quienes tildaron de emitir datos sesgados y asumir una postura política. Incluso Villena fue vinculado con el Movimiento Sin Miedo (MSM). Éste dice que su intención no es enfrentar al Gobierno con los indígenas, sino recomponer relaciones.

Convencido de haber emitido datos contundentes, el defensor del Pueblos, Rolando Villena, se ratifica en el informe sobre la consulta en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécurluis mealla gutiérreze (TIPNIS), en la que —según afirma— se vulneró los derechos humanos de los indígenas, se ejecutó un proceso unilateral, fue colonialista y sin consenso con la dirigencia indígena. Sin embargo, propone recomponer las complejas relaciones entre los pueblos indígenas de tierras bajas y el Gobierno.

El documento fue calificado de sesgado y político por las autoridades del Órgano Ejecutivo, que incluso lo vincularon con el opositor Movimiento Sin Miedo (MSM). Villena asegura que no responde a ninguna línea política y que el texto se trata de exhortaciones y recomendaciones en su propuesta de reconciliación con los pueblos indígenas.

— ¿Qué metodología se usó para llegar a la conclusión de que se vulneró los derechos de indígenas?

— Las normativas internacionales, como el artículo 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre el derecho a la consulta, en las que están los componentes previa, informada y de buena fe; estos elementos deberían haberse tomado en cuenta. Nuestra Constitución es clara cuando hablamos de los pueblos indígenas, se dice en el artículo 2 que es la matriz de todos los derechos humanos desde el Estado, sin exclusiones.

— También se mencionó la sentencia 300 del Tribunal Constitucional

— Esa sentencia es muy categórica porque claramente dice que la consulta va a ser constitucional si se cumple esta recomendación consistente en la necesidad de tener una instancia de concertación entre pueblos indígenas y el Gobierno. De haberse acatado, esto le hubiera dado todo el sustento legal que amerita a la consulta (...); todo el trabajo que se hizo debió haberse realizado mediante la coordinación con toda la dirigencia (...). Al no haber eso, se muestra sólo una mirada, por eso fue unilateral y tenía que haber sido multilateral.

— ¿Desarrollo sin carretera?

— Hasta donde he conversado con ellos, no se oponen al desarrollo mediante carreteras; todo partía de otras opciones para no afectar el corazón del TIPNIS.

— ¿Se vulneró la confianza?

— Las condiciones eran adversas en el pueblo indígena; el año pasado hubo una suerte de persecución a la dirigencia, descalifica- ron; hubo amenazas; y se polarizó las relaciones (...), eso no permitió generar un nivel de confianza que permita decir que se los respetó y se tomó en cuenta su posición para que sea parte del protocolo a ser elaborado. Pero no hubo eso.

— Se habló con la dirigencia,  ¿se visitó las comunidades?

— Hemos hecho una primera incursión este año, teníamos cinco brigadas que se desplazaron desde el sur, entrando por el centro y el norte del TIPNIS. Las condiciones eran muy adversas, habríamos querido terminar nuestro trabajo, no fue posible debido a las desinteligencias que se dieron.Fernando Vargas, aunque estuvo varias veces en mi oficina, cerró toda posibilidad de ingresar y dio instrucciones para que no seamos recibidos en el TIPNIS.

— ¿Desinteligencias?

— Fue una desinteligencia; lo que queríamos era tener un acceso a la  gente del parque. No es mi posición en este momento de polarizar, de echarle la culpa a ellos, hubo problemas entre los indígenas.

— ¿Qué problemas?

— Dije que no voy a entrar en el tema, pero quisiera esperar otro momento para que esta temática sea encarado de la manera más responsable.

— ¿Qué pasó entonces, se habló con Fernando Vargas?

— Habían cosas que no estaban claras; hubo tergiversación de la información, una confusión tal (...) para que nosotros no seamos recibidos y eso no se puede hacer con el trabajo del Defensor. No hemos cancelado nuestra incursión, dijimos que vamos a postergar para otro momento y seguir con nuestro cometido. En ese sentido, se instruyó que una mesa defensorial itinerante vaya trabajando allá permanentemente, no sólo por la consulta, sino para ver con esto qué estamos aprendiendo de ellos y cómo podríamos aportar a construir, desde ese componente, la plurinacionalidad del Estado.

— Hay dos líderes en la Cidob (Adolfo Chávez y Melva Hurtado). ¿Habló con ellos?

— Nos ha preocupado la creación de instancias paralelas antes de la consulta como la Cidob (Central de Pueblos Indígenas de Bolivia) o la Cpembe (Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni) y eso les ha quitado fuerza. Qué bueno hubiera sido que se respete la institucionalidad de los pueblos porque ellos tienen sus propias prácticas democráticas (...); las relaciones entre ellos mismos están resentidas.

— El MAS dice que su informe va en la línea de la oposición

— El derecho a la consulta, desde el punto de vista legal, tiene argumentos que van a favorecer la legalidad del proceso, pero la legitimidad quedó resentida (...). No se puede dejar que la legalidad prevalezca sobre la legitimidad; hay que generar otro escenario de relación, entender a los pueblos en la perspectiva de lo que ellos consideran desarrollo, sin enfrentar visiones de desarrollo.

— Entonces, ¿qué sigue?

— A partir de esa experiencia, no hay que cancelar las cosas y decir que estamos divididos y polarizados; queremos, en una línea proactiva, hacer notar la legalidad, pero el reto de aquí en adelante es trabajar por la legitimidad de todos los procesos de participación y en la reconstrucción de relaciones entre Gobierno e indígenas, que es un camino complejo pero no imposible.

— ¿Es legítimo obstaculizar ese tipo de proyectos en el TIPNIS?

— No, por eso mismo digo que ellos están de acuerdo con el desarrollo, pero todo dependió de que la metodología pudo haber sido más adecuada, tener un escenario compartido de desarrollo (...), en esa línea; como dijo el Alto Comisionado por los Derechos Humanos de la ONU: todo desarrollo es legítimo, es legal con su visión y argumentación; pero ese desarrollo no debe ser a expensas o sacrificando los derechos de los pueblos indígenas.

— ¿Habló con Evo de este tema?

— Hemos hablado en términos muy generales.

— ¿Fue cara a cara? ¿Cuándo?

— Claro, pero cuando estaba empezando la consulta sobre  la carretera, pero eso simplemente era para dar a conocer que ya estaba en marcha un proyecto. Ahora, a estas alturas, hubo varios informes de la Defensoría que no han sido aceptados por el Ejecutivo, pero eso no me desanimó, ni quiere decir que haya roto relaciones con el Ejecutivo (...). El Gobierno no es el enemigo, ellos son mis hermanos y tenemos que seguir trabajando en esta causa.

— ¿Qué opina de las dos opciones para la vía por el TIPNIS?

— Eso habría que anotarlo como idea de proyecto; los pueblos tienen sus propios instrumentos de análisis y niveles de asesoramiento. Es importante que ese tipo de ideas sean discutidas y se haga      un estudio de prefactibilidad; si    se ajustarían o no a la realidad, o cuánto bosque se estaría derribando para hacer una carretera ecológica verdadera y sostenible.

— Se prevé un viaje al TIPNIS, ¿objetivo y características?

— Un hecho puntual como la construcción de la carretera es un tema  emblemático y amerita ser valorado con todos los problemas que se han dado (...). La consulta no ha sido con la participación esperada ni deseada de los pueblos indígenas. Vamos a trabajar el tema y va a tomar un trabajo de campo de por los menos tres semanas, y el trabajo de gabinete será una semana con resultados serios y responsables. En lo posible, se llegará a las 69 comunidades; tenemos que ver nuestras capacidades.

— ¿Qué peso legal tendrán los resultados de esa incursión?

— Aunque fuera informe o verificación, no tiene fuerza de ley, por lo tanto no es coercitivo, y al no ser coercitivo, se sustenta en elementos jurídicos importantes. Pero es más en términos de exhortación y recomendación, además de recordar a las autoridades que están en el poder que evidentemente cumplimos nuestra responsabilidad.

Perfil

Nombre: Rolando Villena Villegas

Nació: 23-01-48

Profesión: Licenciado en Teología

Cargo: Defensor del Pueblo

Obispo

Nació en Tu-piza, Potosí;  pero radica en      La Paz desde hace más de 35 años. Es obispo de la Iglesia Evangélica Metodista en Bolivia y trabajó entre 2006 y 2009 en la APDHB, donde ejerció la presidencia. Es el tercer Defensor del Pueblo en la historia.

‘La oposición no tiene una propuesta consistente’

— Al margen del TIPNIS, ¿cómo está la situación de inclusión de los indígenas al nuevo Estado?

— Hay una inclusión en términos   de normativa muy importante; los avances son cualitativos en reconocer la presencia de los pueblos indígenas que son sujetos políticos; la vieja manera de hacer política está cambiando. Una Ley Contra el Racismo potencia el liderazgo de los pueblos indígenas y la autoestima de los pueblos a lo largo y ancho del país. Esto nos señala que este proceso de cambio no tiene vuelta.

— En el tema político, ¿usted tiene militancia con algún partido?

— No tengo militancia, nunca la he tenido, ni pienso tenerla; soy defensor de los derechos humanos. Antes nos decían activistas, en las épocas de la dictadura; ésa es mi escuela.

— Su hijo trabaja en la Alcaldía.  ¿Hay lineamiento con el MSM?

— No tengo absolutamente nada que ver con ningún partido; seguramente algunos quisieran que esté en sus congresos, pese a que he recibido invitaciones, pero no voy a ir. No puedo cancelar o entregar el mandato que me dio el pueblo, a través de la Asamblea Legislativa, para defender los derechos humanos de todos los bolivianos.

— ¿Cómo fue designado?

— Siempre he reconocido al partido de Gobierno, al MAS, por todo lo que ha hecho antes de ser Gobierno; ellos me han propuesto ser Defensor y para mí fue motivo de mucha honra, pero debo decir enfáticamente que no he recibido ninguna instrucción, ninguna condición de parte del MAS, para que yo sea Defensor.

— ¿Asumió posturas políticas?

— En mi mandato es que estoy defendiendo los derechos humanos de todos los bolivianos, sin ninguna discriminación; esa defensa, evidentemente, me lleva a asumir  una postura frente a determinados momentos, que es una postura política, obviamente, pero que no busca polarizar, sino pretende que los derechos humanos se respeten.

— ¿Y la oposición lo respalda?

— Estamos en otro momento histórico que vive el país y lamentablemente, a veces, la oposición no tiene una propuesta consistente, estratégica, política; todas son críticas. Frente a esa debilidad, a veces, a mí me están endosando cosas y de pronto dicen que el Defensor está en una postura muy radical. Claro, evidentemente, pero yo no tengo alianza con ningún partido.

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