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El referéndum reordenará la agenda política de los próximos años

Es arriesgado afirmarlo, pero tiene su base de realidad: gane el Sí o el No, el referéndum del 21 de febrero electoralizará  ya no solo 2016, sino los siguientes cuatro años de gestión de Evo Morales. 

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:07 / 04 de enero de 2016

Será inevitable, pero pase lo que pase en el referéndum constitucional del 21 de febrero, gane el Sí o el No, la agenda política, ya no solo de 2016, sino de los siguientes años hasta la elección general de fines de 2019, se reordenará según el resultado de la consulta, coinciden en señalar dirigentes y analista políticos.

Además del sentido que vaya a adquirir la respuesta ciudadana mayoritaria, por el Sí o por el No, también importará la distancia, en porcentaje, entre la opción triunfadora y la que haya salido perdedora.

Y es que la consulta será el dispositivo que disparará las correspondientes acciones, reacciones y estrategias del oficialismo y de la oposición. Un hecho explica este carácter desestabilizador de la consulta: el ser indirectamente un plebiscito sobre la gestión de gobierno y, por tanto, del futuro del presidente Evo Morales y del Movimiento Al Socialismo (MAS) en el poder.

Para la socióloga María Teresa Zegada, el referéndum de febrero ya ha “contaminado” prematura e  irremediablemente el escenario electoral. La causa está en que si bien en lo formal se trata de una reforma parcial de la Constitución Política del Estado (CPE), es inocultable su carácter plebiscitario con respecto a la gestión de gobierno de Evo Morales y Álvaro García. 

“El referéndum ha contaminado prematuramente el escenario electoral, porque si bien estamos votando por una reforma a la Constitución, sin duda en el trasfondo está la reelección de Evo Morales”; la prueba de ello se halla —afirma— en que todo el despliegue de campaña que se está haciendo, tanto del lado del oficialismo como de la oposición, “está alrededor de la gestión de Evo Morales, de las ofertas que está haciendo y de las cosas positivas de su gestión; entonces, es imposible que se separen ambas cosas”.

Pese a que entre el oficialismo existe el empeño por mostrar la consulta como lo que en realidad es, un referéndum para modificar la Constitución, el propio mandatario Evo Morales marca el hecho como un plebiscito: en febrero se verá si “la gente me quiere o no me quiere”. 

Cuando lo normal es que el ambiente electoral se “caliente” al quinto año, cerca de los comicios, la temprana politización se prevé que se sostendrá los siguientes cuatro años porque el acicate siempre será “hacer algo” ante el “anuncio” que en los hechos significará el resultado, sea por el Sí o el No.

Aunque ciertamente, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda (MAS), no ve como evidente esta situación: “Va a ser importante y fundamental el tema del referéndum, pero que marque la agenda 2016, no creo, porque (solo) es una modificación a la Constitución, del artículo 168”.

Y es que el diputado Borda está convencido de que una cosa será esta consulta y otra la gestión de gobierno en sí, existiendo, asegura, una relativa independencia entre lo uno y lo otro. “Sea cual fuere el resultado, creo que los fines, los objetivos, los planes del Gobierno, del Estado, se tienen que materializar”.

El legislador oficialista admite que “se generarán ideas y debates” en torno al resultado de la consulta, pero, afirma, “fundamentalmente nosotros, el MAS, sabiendo que este referéndum es histórico, vamos a respetar sus resultados, y basados en eso vamos a continuar trabajando”.   

Para el senador de Unidad Demócrata (UD) Óscar Ortiz, en cambio, el efecto del resultado del referéndum se extenderá hasta 2019, en el sentido de que, de todos modos, especialmente si la mayoría se pronuncia por el Sí, la oposición abrirá el debate de la reforma misma, esto es, de la afectación que ésta tendrá en la calidad de la democracia, por lo menos en el horizonte opositor. “Lo urgente será dilucidar la reforma de la Constitución, porque esto es algo que obviamente afecta sustancialmente el avance de la democracia, tal como nosotros la entendemos; el resultado del referéndum influirá mucho en la agenda política, no solo de este año, sino de los siguientes”.

Por su lado, el exviceministro de Tierras en la primera gestión del presidente Morales, el hoy disidente del MAS Alejandro Almaraz, remarca el enorme peso, “dominante”, que tendrá el resultado, sea favorable al oficialismo o sea un aliciente para las distintas oposiciones.

“Este es el tema que pese a que tendrá su resolución el 21 de febrero, resultará siendo dominante a lo largo de todo el año, ya que después de febrero la situación política y social del país estará signada por el resultado que tenga la consulta; éste será determinante para los acontecimientos posteriores”.

Sea el Sí o el No el ganador, “en cualquier caso, yo me animo a prever que vamos a pasar por momentos críticos, que la política en nuestro país volverá a tener los rasgos de tensión, de confrontación, de crisis que tuvo en tiempos pasados”.

Ahora, una cosa será el triunfo del Sí (dependiendo además del porcentaje con que gane); y otro el efecto de resultar ganador el No. Para la socióloga Zegada, sin negar la complejidad de ambos escenarios, el No sin duda será el de la mayor incertidumbre. “Puede ser mucho más complicada la opción por el No. Si saldría el Sí, eventualmente, esto tampoco garantiza que sea Evo Morales el candidato reelecto más adelante; entonces, la gestión va a seguir muy fuertemente impregnada de lo político, precisamente para garantizar el segundo paso para el MAS que sería la reelección de Morales; viene un proceso ligado al otro”·

En cambio, continúa, “si sale el No, será una mayor incertidumbre para el país porque no se sabe si el Gobierno desplegará otro tipo de iniciativas para garantizar la reelección, o se generará un clima de incertidumbre general sobre lo que vendría después, qué candidato sería capaz de suceder a Evo Morales, dentro del propio MAS o desde la oposición”.

Específicamente para el MAS: en caso de ganar el Sí, el empeño será consolidar esta “preclasificación” del binomio en vistas a ganar los comicios de 2019; en caso de ganar el No, será el trabajo y tensiones de preparar el recambio de liderazgos.

Ya en el orden más institucional, el senador Ortiz advierte contra una de las cosas que se debe evitar: que la gestión pública, en todos sus niveles, se electoralice. “Lo que no habría que hacer es seguir repitiendo la permanente electoralización de la agenda nacional, porque lo que hace esto es impedir que los funcionarios y los recursos públicos se concentren en atender a los ciudadanos”.

Para el disidente Almaraz, “el No en el referéndum más bien une a una oposición diversa y tiene el mérito de suponer una iniciativa común hacia la restitución de la democracia que se ha perdido en los últimos años de gobierno autoritario del MAS”.

Se trata de una unidad opositora desde diferentes perspectivas ideológicas, pero a lo que más apuestan los opositores es a que el No sea ciudadano antes que partidario. “En esto se suma a toda la ciudadanía identificada en recuperar y profundizar la democracia, a manera de una gran coincidencia, una múltiple autoconvocatoria ciudadana”.

ECONOMÍA. En el plano estrictamente económico, al parecer la agenda política deberá responder o contribuir nuevamente a la estabilidad, más aún cuando se hace evidente la llegada del ciclo de vacas flacas.  En este sentido, el primer deber del Gobierno, destaca la analista Zegada, es “dar certeza” al país de la continuidad de la estabilidad. “Certezas económicas sobre la sostenibilidad económica del país, tanto en términos de inversión como de sostener el empleo y los beneficios que la población ha estado recibiendo; no es un secreto que se viene una situación difícil, lo que generará temor; así, es prioritario resolver esta incertidumbre económica que está cirniéndose sobre el futuro”.

Desde el lado productivo, para el senador Ortiz, el fondo de la política económica tendría que ser la creación y preservación del empleo. “La mejor forma de cuidar a la gente es apoyar a los sectores que generan empleo, y esto es atrayendo inversiones, desarrollando nuevos mercados de exportación, protegiendo al productor nacional frente al contrabando”. 

Un tema de agenda política urgente, reclama el senador cruceño, es el pacto fiscal: “para atender las necesidades en cuanto a la prestación de servicios esenciales, como salud, educación”, los cuales son prestados por gobernaciones y municipios. “Mientras no se resuelva el problema del pacto fiscal, no habrá la cobertura necesaria para garantizar dichas prestaciones”, asegura.

El diputado masista Borda, en cambio, no ve el pacto fiscal como prioritario. Mientras gobernaciones y municipios no sepan resolver su problema de recursos no gastados en caja y bancos, no se puede plantear mayor pacto fiscal, afirma.

Almaraz en este punto es más bien crítico: el Gobierno deberá dar cuenta de cómo encara la crisis mundial y lo más seguro es que lo haga, todavía, con “recetas liberales”: un tema de primer orden es el “tratamiento que le dará el Gobierno a la crisis global; y un tratamiento muy a tono con las políticas neoliberales, en el sentido más cabal del término, lo muestra la Ley de Incentivos; ante el fracaso de la nacionalización, el Gobierno echará mano de recursos destinados a educación y salud”.

JUSTICIA. Para el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en este tema se anuncian una serie de iniciativas más o menos concretas, como la presentación de una ley por la que se obligue a renunciar a todas las autoridades judiciales electas y también aquellas designadas. “En mi criterio, se debe promover una ley corta de cancelación de mandato de los ministros de los tribunales, del Tribunal Constitucional, de jueces y vocales; luego convocar a gente idónea, además de hacer leyes más efectivas y endurecer las sanciones a jueces corruptos”.

Para la socióloga Zegada, al ser éste un problema estructural, que no solo depende del gobierno del MAS, lo peor es que se ha agravado en el sentido de que las medidas que precisamente se han tomado para resolverlo (como la elección ciudadana de los máximos magistrados) han fracasado, “el voto popular no llevó a nada, ha complicado más la situación”.  Desde la oposición, Ortiz insiste en que el problema está en la sujeción y dependencia del Órgano Judicial al partido de gobierno.

Para Almaraz, siendo uno de los más apremiantes problemas, hoy no hay “ambiente” institucional para resolverlo. “No veo ambiente para generar soluciones; el propio Gobierno está inhabilitado porque es uno de los culpables del agravamiento de la crisis, pues instaló a altos jueces totalmente subordinados al poder político; el Gobierno está inhabilitado moral y políticamente para encarar soluciones; no hay un clima adecuado para soluciones sólidas”.

ELECTORAL. En el ámbito electoral, si bien se hablan de varias reformas a la Ley del Régimen Electoral o la elaboración de una nueva Ley de Organizaciones Políticas, para la socióloga María Teresa Zegada, cualquier reforma en este ámbito sí o sí debe ser producto del acuerdo entre los partidos y agrupaciones políticas.

“La reforma debe implicar un acuerdo político, porque cualquiera de estos cambios no puede ser para beneficiar a un partido, son acuerdos que deberían tomarse entre las distintas fuerzas políticas, ya que implican el futuro del país; ojalá se vea de esta manera”. Hay que recordar, por ejemplo, que la Ley de Partidos Políticos vigente hoy data de 1999.

Ortiz coincide en que de todos modos urge la reforma de la Ley del Régimen Electoral “porque en la práctica se ha demostrado que tiene artículos que vulneran derechos constitucionales”. Almaraz, en cambio, apunta también hacia aspectos más cotidianos del hecho electoral, como el padrón, que en su criterio debería ser más transparente.

Aún hay incertidumbre de ‘hacia dónde vamos’: María Teresa Zegada, socióloga

La incertidumbre de hacia dónde está yendo el país viene desde los primeros años del gobierno del MAS. El discurso antineoliberal ha sido cotejado con una gestión que no ha tocado lo principal del propio neoliberalismo; no creo que haya claridad  si no la hubo desde el principio sobre la orientación del desarrollo. La agenda 2025, antes que orientaciones de largo plazo, son más tareas por cumplir.

El derecho indígena sigue siendo deuda: Víctor Borda es diputado del MAS

Faltan algunas disposiciones que materialicen y efectivicen los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas; necesitamos desarrollar estas leyes, por las que se deberían materializar de manera específica dichos derechos en el marco del Estado Plurinacional; la Ley de Deslinde Jurisdiccional, por ejemplo, no es suficiente, se necesita una normatividad clara.

La prioridad es recuperar la democracia: Alejandro Almaraz fue viceministro, disidente del MAS

Creo que claramente la prioridad que se nos plantea a los bolivianos es la de la democracia; la necesidad de recuperar una democracia que hemos perdido en gran medida en los últimos años; la disyuntiva principal ante la que tenemos que situarnos es si queremos vivir en una sociedad democrática o estamos dispuestos a sacrificarla por alguna otra razón que, desde ya, yo no encuentro.

El MAS debe aprender a reconocer la crisis: Óscar Ortiz, senador de Unidad Demócrata

Creo que el Gobierno está queriendo negar la crisis, negar el peligro de una crisis; quiere minimizar el impacto de la caída de los ingresos y esto lo único que ocasiona es postergar las soluciones, pues seguramente cuando se las quiera afrontar será más costoso. Otra cosa que no hay que hacer es seguir negando o minimizando los problemas de corrupción.

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