Animal Político

La revitalización del TSE desde la mirada del Sifde

El Sifde ha contribuido desde su creación a la efectiva implementación de la democracia intercultural, por ello debe recuperar su esencia, tener de nuevo el ojo de la lectura de la realidad y quitarse la camisa de fuerza impuesta en algún momento.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bascopé Sanjinés

00:02 / 14 de junio de 2015

El Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde) fue creado a través de la Ley 026 del Régimen Electoral, de 30 de junio de 2010, que en su disposición sexta (Cultura democrática intercultural) establece que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), a través del Sifde, impulsará el conocimiento y ejercicio de los derechos y deberes políticos de las y los bolivianos, para la consolidación de la cultura democrática intercultural en todos los ámbitos de la sociedad y del Estado.

Si es bajo este precepto que se consolida la democracia intercultural, seguramente nos encontraremos que su ejercicio también depende en gran parte de la denominada gestión pública intercultural, pues la promoción de la conciencia democrática desde el OEP se orienta al carácter social y al ámbito organizacional de la función pública. Así, resulta que la gestión pública intercultural, como es la democratización de las estructuras sociales, es un pilar esencial para medir el carácter intercultural del Estado.

Precisamente este pilar debe ir de la mano con lo que señala la norma, pues toda aplicación suya y su regulación definirán el cuándo y cómo gestionar la interculturalidad en todos los niveles, tanto en el ordenamiento político  como en el social, del Estado.

Es así que los principios elementales de inclusión, tolerancia, no discriminación, deliberación, consenso e intercambio democrático, en cuanto conciencia democrática, no son suficientes si no se concibe una visión intracultural de la democracia intercultural.

Este aspecto interno de la democracia intercultural no es otra cosa que la forma (método) de hacer la gestión pública intercultural, desde donde se promueve los tipos de democracia señalados en el artículo 11 de la Constitución: las democracias representativa, directa o participativa y la comunitaria. En todos los casos, la relación permanente con la ciudadanía marca el inicio de la institucionalidad democrática, realizada a través de la eficiencia de la gestión pública, de la transparencia en el manejo de lo público y dando cumplimiento a los derechos, valores y principios ciudadanos. Las conexiones y sinergias de los ámbitos sociales, culturales y políticos, y la expresión de éstos en la gestión pública, definen el rol institucional de la democracia intercultural.

En este sentido, cada sociedad tiene sus propias características y complejidades, su propio sentido y ejercicio democrático, así la democracia, en cuanto tipo, características y alcance se ejercita desde diversas y particulares poliarquías —microdemocracias— caracterizadas por sí mismas más allá de los instrumentos democráticos expresados por el derecho positivo. De su expresión viva se generan los valores democráticos, que dan surgimiento a las instituciones democráticas, reglamentadas por el Estado formal, pero controladas por la ciudadanía.

Entonces, la democracia intercultural se legitima en última instancia gracias al desarrollo de las instituciones políticas en el país (por ejemplo, la opinión pública, la transparencia, el sufragio, los referendos, las consultas, entre otras), mismas que se reafirman no solamente en la ejecución de los procesos electorales por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), sino también en los procesos ciudadanos.

Su garantía y potenciación dependen, por tanto, de procesos formativos constantes, de debate permanente y construcción de conocimiento en materia electoral, ciudadanía y derechos, de forma que ambos procesos democráticos se integren dentro de la gestión pública. Desde ahí existe incidencia en el comportamiento del Estado, pues se afecta directamente a las políticas públicas.

Por ello el Sifde está obligado, institucional y normativamente, a realizar las lecturas sobre las instituciones democráticas y hacer seguimiento a la formación de la cultura democrática en el país, pues el análisis permanente y acciones estratégicas de fortalecimiento democrático hacen precisamente al fin que persigue la democracia intercultural.

Poco antes de la renuncia de los exvocales del TSE, el Sifde había caído en un terreno estanco, desde donde no se encaminó tener una lectura cabal de las dinámicas socio-culturales que se expresan en la sociedad democrática; desde esta posición no se permite dar respuesta inmediata a las iniciativas de desarrollo de la democracia intercultural.

Los procesos de autonomías indígenas originarias campesinas, de autonomía regional y de autonomías municipales; las consultas en materia extractiva y de infraestructura; la elección de autoridades de sectores sociales, cívicos y corporativos; el desarrollo de asambleas y cabildos, entre otros, continúan su curso, con el óbice de estar desprovistos aún de una planificación programática para su acompañamiento democrático.

Ante aquello, la suspensión por un lapso de 71 días del calendario electoral para el Referendo Aprobatorio 2015, fijado por la reciente Ley de Transición Electoral para el 20 de septiembre, ha creado una especie de intersección en el TSE, marcada por una movilización de postulantes que salen de la institución en un ambiente cuasi electoral. Aspecto que no se concibe como negativo, habiendo sido que en la meritocracia se ha abierto a que toda y todo servidor público que sienta que puede alcanzar los méritos pueda presentar su postulación para llegar a ser vocal del TSE.

Sin duda esto no debe significar dejar de lado la parte operativa de la gestión pública, de forma de no de- saprovechar esta coyuntura, con la planificación y ejecución de actividades previstas orientadas a fortalecer el ideario de lo intercultural.

El Sifde ha contribuido desde su creación a la efectiva implementación de la democracia intercultural; por ello, antes que cualquier otro asunto (personal o político), debe recuperar su esencia, tener de nuevo el ojo de la lectura de la realidad y quitarse la camisa de fuerza impuesta en algún momento, para que actúe como un verdadero Servicio al servicio de la democracia intercultural.  La convicción de este servicio hace esperar con la fe interpuesta, para que el perfil de las nuevas autoridades en el TSE promuevan y potencien el rol por el cual fue creado el Sifde.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia