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Los últimos diálogos con Chile desembocan en la demanda

Tras los dos últimos acercamientos    directos, aunque infructuosos, entre Chile y Bolivia (Algarve, Portugal en 2000; y la Agenda de los 13 Puntos, 2006) la fecha de  presentación de la memoria boliviana llega. A continuación se de-sarrolla el contexto de las dos últimas negociaciones del siglo XXI y del proceso    de la demanda.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 23 de marzo de 2014

Desde el fin de la Guerra del Pacífico a la actualidad hubo numerosas negociaciones directas entre Bolivia y Chile para buscar una solución el enclaustramiento marítimo provocado por el país vecino. Varias de esas negociaciones son recogidas por la demanda puesta en La Haya como fundamento del argumento boliviano de que los actos unilaterales de los Estados crean jurisprudencia.

Un breve recorrido cronológico de los dos últimos diálogos directos (ambos realizados en el siglo XXI) muestra en qué contexto Bolivia determinó iniciar la demanda internacional. Para la primera parte se utilizará como fuente bibliográfica al libro del excanciller Gustavo Fernández Saavedra, Ensayos de política exterior, específicamente el ensayo Bolivia y Chile. Callejón con salida. Las citas textuales pertenecen a ese texto, con excepción de las del canciller David Choquehuanca.

El primer intento de acercamiento del siglo XXI es el de Algarve (Portugal), en febrero de 2000, cuando el canciller boliviano Javier Murillo y el chileno Juan Gabriel Valdés deciden conformar una agenda de trabajo “que incorpore sin exclusiones las cuestiones esenciales de la relación bilateral”, para encontrar “soluciones eficaces y mutuamente aceptables a todos los asuntos”.

Fernández describe que se plantearon tres ejes: el tema marítimo; la conformación de un “espacio económico común” entre Chile, Perú y Bolivia; y otro relacionado a los temas bilaterales como el “comercio, minas terrestres, libre tránsito, Silala”.

Según este autor, el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en Bolivia cambió el eje de las conversaciones enfocándose hacia el “déficit energético” de Chile que Bolivia podía solucionar.

El excanciller Murillo de la Rocha señala que con Algarve se estableció el compromiso de reencaminar las relaciones bilaterales con una agenda sin exclusiones para resolver todos los  temas pendientes, políticos y económicos  que impiden una integración binacional como la que correspondería a países vecinos.

Las negociaciones siguieron con el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Chile ofrecía conceder un enclave marítimo de 600.000 hectáreas para un puerto, una zona franca y una planta de regasificación; sin embargo, el territorio no sería soberano.

Perú intentaba “todo lo que estaba a su alcance para frenar el acuerdo con Chile” y estaba dispuesto a mejorar cualquier oferta chilena. Luego vino 2003 y el levantamiento de octubre que rechazó la venta de gas por Chile si no se hablaba de soberanía. Ése fue el final de las conversaciones iniciadas en Algarve.

“Chile, como siempre, aprovechando el cambio de gobierno, resolvió postergar el desarrollo de  dicha agenda, que sirvió como base para la de los 13 puntos, que ahora, han quedado en 12, o en ninguno, repitiéndose la historia de siempre”, juzga Murillo. Octubre de 2003 reavivó un sentimiento de aversión hacia Chile. Tuvieron que pasar tres años para que haya un segundo intento de diálogo.

Evo, recientemente posesionado, asiste a la transmisión de mandato del chileno Ricardo Lagos en favor de Michelle Bachelet en 2006. Ahí comienza una suerte de romance bilateral que se concretaba con el inicio del diálogo llamado Agenda de los 13 puntos.

Fernández cuenta un total de 13 encuentros presidenciales, múltiples reuniones de cancilleres, ministros de Defensa y otros. Los logros fueron la decisión de la construcción de la carretera interoceánica (junto a Brasil) y que el grupo que trataba el tema del Silala concluyera con un acuerdo preliminar para que se hagan estudios y fórmulas de compensación para Bolivia.

Cuando tocó tratar el tema marítimo, Chile se negaba a hablar bajo la categoría de “soberanía”, pero sí de un enclave por 99 años. Sin embargo, la gestión de Bachelet concluyó y entró Sebastián Piñera (2010).

En este punto se cuenta con la versión que el canciller David Choquehuanca dijera a este suplemento: “La próxima reunión (para el desarrollo de la Agenda) tenía que ser en noviembre (de 2010) en Chile, donde había que trabajar sobre propuestas útiles, concretas y factibles para el tema marítimo; sin embargo, el encuentro fue suspendido unilateralmente por Chile”.

Luego, Morales se reunió con su colega Piñera en Foz de Iguazú (en el cierre de la Cumbre del Mercosur, en diciembre de 2010). Piñera señaló la intención de acelerar el recorrido en la Agenda de los 13 puntos y anunció, junto con Morales, la conformación de una comisión binacional a cargo de los cancilleres Choquehuanca y Alfredo Moreno.

“Después de Foz de Iguazú, viajé a Chile; sin embargo, en esa reunión no hemos podido trabajar las propuestas. Luego, en febrero de 2011,  el Canciller de Chile llegaba a Bolivia, generando mucha expectativa”, relata Choquehuanca. Pasaron 50 años para que un jefe de la diplomacia de ese país pisara suelo boliviano.

“Se especulaban varias posibles soluciones (respecto al tema marítimo); sin embargo, viene y tampoco se tiene la posibilidad de encontrar resultados. Por eso, públicamente, en una conferencia de prensa, el presidente Evo Morales dice a Piñera, de manera muy respetuosa, que no podemos esperar otros 100 años para resolver el problema”. Chile responde que “no trabajan por fechas, sino por resultados”.

Es entonces que el Día del Mar de 2012, Morales anuncia conformar la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar) para preparar una demanda internacional. De ahí en adelante solo habrían declaraciones polémicas de ambos países mediante la prensa.

El 23 de marzo de 2013 se anuncia que la demanda está pronta a concluirse, por lo que el 3 de abril se designa al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) como agente de Bolivia en La Haya. El documento es presentado el 24 de abril. El equipo de reivindicación marítima lo anuncia en una conferencia a las afueras de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

Los agentes Rodríguez Veltzé, de Bolivia, y Felipe Bulnes, de Chile, se reúnen el 12 de junio con el presidente de la CIJ, Peter Tomka, para planificar el cronograma. El Tribunal define un plazo de 20 meses para la fase escrita del proceso. Rodríguez Veltzé anuncia que el país tiene hasta el 17 de abril de 2014 para presentar la memoria para lo cual resta menos de cuatro semanas. La memoria, según los voceros del Gobierno, esta “prácticamente lista”. Viendo que la negociación directa no ha tenido resultados se espera que con el proceso judicial Bolivia pueda llegar a buen puerto.

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