Animal Político

‘No vamos a continuar en ninguno de los juicios’

Luis Vásquez - Por su condición de asilado, Róger Pinto Molina no puede expresar palabra alguna. A su nombre, lo hace su abogado, para quien su cliente es inocente de las 21 acusaciones y juicios instaurados en su contra.

Luis Vásquez.

Luis Vásquez.

La Razón / Rubén D. Atahuichi López / La Paz

00:02 / 24 de junio de 2012

Declarado socialdemócrata, fue el primer alcalde de El Alto (1988). Defiende al senador de Pando Róger Pinto Molina en al menos cinco casos que el Ministerio de Transparencia instauró contra su cliente. “No es la relación económica la que me lleva a defender al senador”, señala y enseguida considera que aquél es su amigo. El legislador de Convergencia Nacional es sujeto de 21 juicios, cinco de ellos seguidos por la ministra Nardi Suxo, seis por desacato, uno por sedición y otros más.

Su oficina parece una galería de arte, con copias de grandes pintores universales. En la mesita de espera, una colección de catálogos de Rembrandt, Van Gogh o Miguel Ángel, una vista obligada antes de la charla, que Luis Vásquez Villamor la convierte en una tediosa explicación de abogado defensor de un caso difícil: el asilo del senador Róger Pinto Molina en la Embajada de Brasil.

No es para menos. Por más que uno intenta rebatir una respuesta sobre los cinco casos de corrupción que el Ministerio de Transparencia y Lucha contra la Corrupción instauró contra su cliente, el jurista lo define como un hombre inocente, un perseguido político y una víctima de la actuación “parcializada” de la Justicia. Por eso, considerando que el legislador de Convergencia Nacional (CN) se encuentra bajo condición de asilado, dice que no seguirá acción de defensa a partir de la decisión de Brasil, conocida oficialmente el 8 de junio. “No vamos a continuar en ninguno de ellos (los juicios)”, afirma. En la larga explicación, con pizarra y documentos incluidos, Vásquez Villamor, antiguo militante, legislador, ministro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y  hace un periodo senador de Poder Democrático y Social (Podemos), dice que los juicios contra Pinto Molina no tienen razón de ser.

— Si el abogado dice que desahucia todos los juicios contra su cliente, ¿por qué se buscó el asilo?

— Porque la actuación de la Justicia puede llegar hasta el extremo de que una jueza (Jaqueline Juaniquina, que fue a Brasil a buscar pruebas contra Pinto y que las autoridades las denegaron por amañadas) puede fabricar una prueba que luego es anulada. ¿Tú crees que independientemente de todo esto, (Pinto) tenía la más mínima posibilidad de acceder (a un juicio justo)?

— ¿Se refiere a Juaniquina?

— Claro. No existe en Bolivia la independencia e imparcialidad del juez natural para ninguno de los casos.

— Entonces, Pinto desahucia la jurisdicción del Órgano Judicial.

— Sí. En Bolivia no existen garantías para un juicio independiente e imparcial.

— Ha estado defendiéndose Pinto, que quiere decir que reconoce a la Justicia…

— Hasta donde ha podido.

— Tenía incluso una declaración pendiente el 6 de junio.

— Él ha ido cumpliendo caso por caso en La Paz, en Santa Cruz, en Sucre, en Cobija y donde lo llevaban. Lo ha debido ver un montón de veces saliendo de declarar ante los fiscales. Asumió disciplinadamente someterse a los órganos, aunque éstos no fueran competentes: “Si todo lo que digo es cierto, esto no es acción de justicia, sino persecución política”.

— ¿Cómo se gestó este asilo?, ¿hizo lobby la defensa?

— No, nos enteramos cuando Pinto ya había tomado la decisión. Yo me enteré de esa decisión casi 24 horas después, el martes 29 a las 09.00.

— Algunos allegados cuentan que el mismo Pinto no quería asilarse en Brasil, porque creía que este Gobierno no iba a aceptarlo.

— Ésa ya es una evaluación del senador, él debe responder por ese hecho. Él tomó una decisión que la evaluó en lo político y personal. Creo que tenía la alternativa de no caer definitivamente preso…

— ¿En riesgo de ser apresado?

— Ha sido apresado una vez, durante 57 días. Detenido, y eso que la Constitución dice que no podrán (los legisladores) ser detenidos.

— Pero detenido en su casa.

— Claro, ya estaba detenido. Luego de presentar los recursos en función de la Constitución (ese artículo incluso casi lo he redactado yo, cuando debatíamos reformas en la Constitución, la supresión de la inmunidad parlamentaria).

— ¿Cuándo le hicieron conocer  a Pinto que iba a ser asilado?

— Yo lo he conocido cuando ya le han dado la confirmación, el día que salió en la página de Itamaraty (8 de junio). Pero ya sabíamos que había una respuesta favorable unos dos días antes; el embajador se lo había transmitido al senador. Sé que él recibió toda la documentación, cuerpos y cuerpos del caso.

— La ministra Nardi Suxo dice que para entonces oficialmente Brasil no había requerido información para considerar el caso.

— Yo no voy a entrar en ese debate de los dos. Lo que sé, por lo que nos informaron, es que el lunes (28) el embajador les habría dicho que no quería que hagan ningún comunicado público hasta que previamente no se informe de este asunto a (la Cancillería en) Itamaraty y a la Cancillería de Bolivia.

— Entonces se ha filtrado la información…

— No. Oficialmente le han hecho conocer (a las autoridades) antes de que nadie sepa en Bolivia. El lunes 28, el Gobierno sabía que Pinto había ingresado (a la embajada) y el embajador comentó todo ese tema al Gobierno. Durante esos días hubo reuniones extensas sobre ese tema y tengo entendido que hubo información amplia y documentada entregada a Itamaraty; también se remitió nuestra información.

— ¿Incidió Vásquez en el trámite de asilo?

— No. Respetemos proporciones. Brasil es un Estado de primer mundo, la quinta economía más grande del mundo; Itamaraty es la escuela de diplomacia con más de 120 años, que no varía en su posición; es la Cancillería más seria de esta parte del continente. No haría caso ni siquiera a la recomendación de un ministro de Brasil. ¿Tú crees que un humilde abogado puede incidir?

— No humilde, pero usted fue político de mucha influencia.

— No. Yo no conozco al embajador. He tenido la oportunidad de conocerlo a través de esto y, una vez, conversé con él, muy brevemente.

— ¿Qué dice Pinto ante la indecisión del Gobierno de otorgarle el salvoconducto?

— Está tranquilo. No te olvides que pinto es un pastor bautista, formado en la iglesia; hombre de Biblia. Siempre habla de Dios… el único mensaje que nos transmitió es que tiene toda la paciencia del mundo. Él considera que su lucha es justa y no le tiene rencor a nadie.

— En sus intervenciones parecía tener otra imagen…

— Juzguen ustedes, pero yo estoy comentando lo que dice. Él dice que ha perdonado todas las ofensas que le han hecho y que, sencillamente, el asunto le ha puesto en manos de una Cancillería, que tuvo que decidir entre el Gobierno de Bolivia y un senador. ¿Pinto es importante para Brasil? ¿Es más importante que la venta de gas, los contratos de OAS? Brasil tiene demasiados intereses e inversiones en Bolivia como para preocuparse por su propio terreno; independientemente de eso, le concede el asilo al senador. Fue en base a un estudio jurídico, para el que contrató abogados particulares del más alto nivel, para el análisis de los documentos de ambos lados. Una vez que consideró, ha concedido el asilo.

— Sin embargo, coincidió la solicitud de Pinto con las audiencias pendientes.

— No coincidió. Llegó un momento en el que tomó la decisión en sentido de que continuar en ese proceso, con jueces rompiendo el principio de imparcialidad, ya no tenía sentido. Sentía que no había garantías ni presunción de inocencia.

— ¿Cómo vive Pinto en la Embajada de Brasil?

— Está muy agradecido por el trato muy deferente de parte de la embajada…

— ¿Solo o con su familia?

— Solo, en una oficina como ésta (de seis por seis), con escritorio…

— Y un dormitorio…

— Le han habilitado una cama pero en una oficina; con un baño y lavamanos, sin ducha. No es un lugar construido para ser vivienda. No vive en situación difícil.

— ¿Cómo es su día a día?

— Ver televisión, recibir a sus hijos y a su familia íntima, alguna vez nos pide que lo visitemos abogados y familiares. Por disposiciones internas, nadie más puede entrar a tomar contacto con él.

— ¿La embajada le suministra alimentación?

— Sí, almuerzo, desayuno y cena, que es la misma comida que dan a todo el personal de la embajada.

— Si bien Pinto ha desahuciado la Justicia, ¿usted va a seguir asumiendo acción de defensa?

— No, obviamente. Si Pinto se beneficia con el asilo, sus juicios van a tener que seguir el trámite que establece el procedimiento penal; nosotros ya no vamos a participar. De hecho, ya no participamos en ninguno de los casos en específico, porque entendemos que el senador ha tomado la decisión del asilo y eso representa que es un rechazo a los juicios en Bolivia. No vamos a continuar en ninguno de ellos.

— Todo el trámite ahora es entre gobiernos.

— Es de Gobierno a Gobierno. En realidad, el Estado de Bolivia ha suscrito la Convención Interamericana sobre Asilo, que dice que el salvoconducto es un requisito que se debe cumplir para que (el beneficiario) pueda salir del país.

— Si es natural, ¿qué pasa entonces?

— No soy del Gobierno ni sé qué espera.

— Como abogado debería saberlo, por lo menos qué acciones tendría que hacer Brasil.

— Brasil ha tomado una decisión que causa un estado y corresponde al Estado boliviano el otorgarle o no (a Pinto) el salvoconducto, que puede o no tener más tiempo. Obviamente, eso tiene consecuencias internacionales, en las relaciones entre ambos países. Es una decisión jurídica internacional de naturaleza unilateral.

— ¿Qué falta entonces?

— El salvoconducto.

— ¿Es ése el documento?

— Eso dice la Convención. Es el documento que, cuando Pinto llegue a Migración, le sellen y pase.

— ¿Qué dice Pinto de esa decisión pendiente?

— Está tranquilo, con la moral muy alta…

— Aunque pasen días y semanas…

— Sí. No tiene problema, ha tomado una decisión difícil: si uno está en Cobija, a una cuadra está Brasil; habría sido una decisión más fácil, sin documentos, sin nada, como se fueron cientos de bolivianos.

— Fue una decisión política, un asilo rápido.

— Sí, obviamente; fue una evaluación de carácter jurídico que hizo el Estado requerido, porque estados como Brasil no pueden errar, tienen que claramente determinar si un asilo es jurídicamente procedente. Si el departamento legal, a través de este proceso de consulta rápida y procedimientos, llega a su conclusión de que es un proceso jurídicamente procedente, recién pasa la decisión a la Presidenta (Dilma Rousseff), que ha tenido que tomarla.

— ¿Por qué Brasil y no Estados Unidos, como la mayoría que se expresaron perseguidos políticos?

— Yo creo que la mayoría está en Brasil…

— No Manfred Reyes Villa ni Gonzalo Sánchez de Lozada ni Carlos Sánchez Berzaín.

— No tan grandes como ellos, pero centenares de bolivianos salieron a Brasil.

— Sí, ¿por qué Brasil?

— Porque primero hizo una evaluación por un país cercano a su propio país, que pueda permitirle estar cerca. Imagínese cómo se le habría etiquetado si se habría ido a Estados Unidos; habrían dicho “otro acto imperialista”. Hubo una evaluación y ha tomado una decisión muy valiente, porque el Partido de los Trabajadores (PT, de Rousseff y Lula da Silva) tiene una relación de amistad grande con el gobierno de Evo Morales.

— ¿Dónde va a vivir en Brasil?

— Nos ha mencionado que va a vivir en Brasilia. Si sale, ha solicitado que lo lleven a Brasilia.

— ¿En qué condición queda su función de senador?

— Él no está saliendo por voluntad propia. Está impedido de ejercer su cargo, pero sigue siendo senador.

Perfil

Nombre: Luis Ángel Vásquez Villamor

Nació: 01-02-1958

Ocupación: Es abogado y director del bufete Vásquez & Asociados

Mirista

Mientras fue militante del MIR defendió del caso Narcovínculos a Jaime Paz Zamora y Óscar Eid Franco. Incluso a muchos expresidentes, uno de ellos Jorge Quiroga Ramírez, quien coincidentemente se apareció durante esta charla para Animal Político.

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