Animal Político

El ‘voto oculto’ y la sorpresa electoral

Todos reivindican para sí el voto oculto. Claro, se puede, si se lo entiende como el voto no expresado en las encuestas, el que con toda seguridad dará la sorpresa. Con todo lo subjetivo que es esto, una cosa es segura: el voto oculto irrumpe, reacciona ante el error.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano

00:03 / 22 de marzo de 2015

El Estamos a tiempo de elegir de esta semana, entre muchas otras cosas, naturalmente, trajo una interesante reflexión sobre el denominado “voto oculto”, específicamente en el debate del lunes 16 entre el analista político, excandidato por Unidad Nacional (UN) Carlos Cordero, y el actual senador de La Paz por el Movimiento Al Socialismo (MAS) Manuel Canelas.

Aunque de por sí parece obvio el sentido del “voto oculto”, el escondido, de debajo de la alfombra, vale la pena tomar en cuenta algunas aproximaciones a su definición que ensayaron los panelistas. En primer lugar, hay que diferenciarlo del “voto indeciso”, el “no sabe, no precisa” de las encuestas, aunque siendo “oculto”, en rigor también puede estar anidado, mimetizado, ahí mismo. En consecuencia, el voto oculto más bien es el no expresado, el no registrado en las encuestas; de aquí su intrínseco carácter de “voto sorpresa”, pero, por esto mismo, de suma volatilidad en cuanto a ser un dato de análisis: por ser oculto precisamente es esencialmente subjetivo; de ahí que prácticamente todos los candidatos lo reivindiquen: todos aseguran contar con su voto oculto, ése que decidirá su victoria, pero específicamente contra las actuales encuestas.

MASISTA. Para Cordero, el voto oculto hoy es el que tiende a ser masista: es el “voto que no se ha manifestado en las encuestas, y que más bien puede favorecer al MAS”, asegura. Por otro lado, el voto oculto también tendría que ver, en el caso del MAS, con la forma de selección que tuvo de sus candidatos; Cordero cita el caso del candidato a alcalde de El Alto, Édgar Patana, el hecho de que fue ratificado por el presidente Evo Morales, “cuando todo parecía indicar que no era el mejor candidato”; en este sentido, podría haber un voto oculto contrario, de reacción a la decisión presidencial. Aunque esto es contradicho por el senador Manuel Canelas, en sentido de que el descontento por candidatos nombrados a dedo en el MAS en todo caso es menor al que sucedió en 2010; comparando con aquella elección, “ahora hubo menos problemas, yo recuerdo que en 2010 fue masivo”, destacó el senador.

Cordero replicó con el hecho de que hoy haya una demanda ciudadana —dice— de que los partidos se democraticen (y se permita la elección de candidatos de manera más abierta); así, por esto también puede pesar el referido ‘voto oculto’: ese que quisiera que se acabe el “dedo del jefe”.

En el caso de la advertencia que hicieron el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García acerca de que su gobierno no trabajará con autoridades opositoras que pudieran ser elegidas en municipios y gobernaciones, lo que fue denunciado como ‘coacción electoral’, hay distintas lecturas sobre el voto oculto que se puede estar generando ante este hecho.

Para Carlos Cordero, por ejemplo, el “llamado” presidencial antes que espantar al voto de los indecisos, “va a tener un peso y va a hacer que quienes estaban medio dubitando, haya una especie de fidelización del voto a favor del MAS”. Para el exdiputado del Movimiento Sin Miedo, Fabián Yaksic (en esta misma entrega de Animal Político), el efecto de la advertencia presidencial será todo lo contrario.

Otra forma de ‘ver’ a voto oculto masista, citó Cordero, es el “error” que tuvo Luis Revilla, cuando en Página Siete dijo que su “verdadero rival era Evo Morales”: “cuando tú pones eso, inmediatamente despiertas la lealtad del ‘voto-Evo Morales’: ‘así que el enemigo soy yo, entonces, ahora sí que te vas a enfrentar con un verdadero rival’”.

El voto oculto también puede ser aquel que “despierte” —asegura Canelas— cuando se deba ir a una segunda vuelta entre el MAS y Sol.bo, por la Gobernación de La Paz: “creo que hay posibilidades de sorpresa a nivel Gobernación, no nos olvidemos que hay segunda vuelta; veo muy difícil el escenario de que Patzi se imponga en primera, y coincido en que puede haber un voto oculto que despierte con esa apelación emocional tardía”.

ERRORES. Otro detonante del voto oculto, señala Cordero, ha sido la declaración de Félix Patzi, que, aunque de pasada, afirmó que él iba a ser el heredero de Evo Morales, en 2019. “Yo le diría a Félix que fue un error el mencionar eso, porque ahora sí va a despertar lo que se llama en términos electorales el voto debajo la alfombra, el voto oculto, la fidelidad al partido gobernante; que ellos no se sorprendan cuando los resultados sean más cercanos y se hayan acortado las distancias” entre Patzi y Huanca, reflexiona el analista.

Una forma de ‘voto oculto’ a que también apela por ahora Unidad Nacional (UN), con su candidata a la Gobernación de La Paz, Elizabeth Reyes, es aquel que emergería ante la polarización entre ella, la candidata ciudadana, nacional, no masista, frente a los ‘candidatos del masismo’, Patzi y Huanca, entre los cuales no hay diferencias substanciales, dos ramas de un mismo tronco. “Lo que (Reyes) intenta hacer es proponer algo audaz para intentar sobresalir porque faltando dos semanas está muy rezagada”, observa Cordero. En buena medida le ayuda Patzi a Reyes en esa su teoría de que él y Huanca son del mismo masismo —complementa Canelas— cuando le da la razón al erigirse ‘heredero’ de Morales: Patzi solo busca llegar a la Gobernación para luego ser el postulante sustituto de Evo en 2019.

La estrategia de UD con la polarización entre Reyes frente el “binomio” Patzi-Huanca es quitarles el voto urbano a ambos, lo cual el senador Canelas cree muy poco posible.

Un hecho que también tal vez haga brotar el voto oculto es el voto cruzado. Para Canelas, aquí se va a ver cuánto de ese “voto oculto” existe: “creo que va a haber muchas sorpresas con el voto cruzado; el voto oculto tiene dos maneras de manifestarse: si no están contentos con el candidato a alcalde que pone el partido, puedes votar a concejal; ya pasó en 2010”.

Hasta la oferta de dinero o bienes como parte de la campaña electoral plantea la problemática del voto oculto. Lo que para unos es pura y dura  prebenda, sin duda derivará en el voto de censura antimasista; pero también puede tener efecto en ganar votos en aquella población que vea un beneficio directo en esta forma de oferta electoral; finalmente, dice Cordero: “una cosa es la democracia desde el punto de vista de la pobreza y otra, desde quien ha satisfecho sus necesidades básicas y tiene otro tipo de expectativas, más ideológicas”.

Una última forma del voto oculto señalada en el debate del Estamos a tiempo de elegir, es lo que se llamó  “voto congelado” del MSM, ése del triunfo de 2010 que Sol.bo cree está ahí, congelado, y que pese a la derrota de Juan del Granado en La Paz en las presidenciales de 2014, se repetirá en 2015, como que dando “un salto” de 2010 a 2015, olvidando 2014, apunta Cordero crítico a Sol.bo: “Yo creo que lo que va a ocurrir es que la elección de 2014 es la que más bien va tender a repetirse” Pero ¿no es que la elección subnacional es diferente de la nacional?, le cuestionó Lucía Sauma, una de las conductoras del programa. “Sí, son diferentes, pero hay un factor que no estamos viendo, que es la fidelidad del voto del MAS”, replicó Cordero.

Y claro, el voto oculto también es el indeciso. “En la medida en que tú no tienes unos criterios muy perfilados para una votación para gobernador, tu lealtad partidaria, ideológica, anti o pro, se va despertar, sobre todo si hay errores que hagan que se despierte”, sentenció Manuel Canelas.

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