El Financiero

Alejandro Melandri: 'Servicios de calidad avivan la producción en la economía'

El BID destaca que los costos del agua y el saneamiento en Bolivia están por debajo del promedio en la región, aunque falta mejorar la eficiencia de estos servicios.

Alejandro Melandri, directivo del BID

Alejandro Melandri, directivo del BID Foto: Christian Calderón

La Razón (Edición Impresa) / Walter Vásquez

00:00 / 02 de octubre de 2019

El Representante en Bolivia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una de las principales fuentes de financiamiento a largo plazo para el desarrollo económico, social e institucional de América Latina y el Caribe, evalúa los logros y las brechas que aún existen en cuanto al acceso, calidad y cobertura de los servicios públicos de agua, saneamiento, energía eléctrica y gas domiciliario en Bolivia.

— ¿Cuál es la importancia de los servicios básicos en el desarrollo de una economía?

— El reconocimiento por parte de Naciones Unidas de los derechos al agua y al saneamiento están plasmados en uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 6), que señala que la humanidad está ante el reto de garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y del saneamiento para todos. Del mismo modo, los ODS demandan al mundo asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos. Así, los servicios básicos son importantes: primero, porque mejoran la calidad de vida de la población y, también, porque su provisión promueve la prosperidad de los países al tener efectos positivos sobre la salud y esperanza de vida de sus habitantes, impulsando el desarrollo humano. Solo para poner un ejemplo concreto, la falta de acceso al saneamiento es la causa del 10% de las enfermedades a nivel mundial, particularmente las relacionadas con pobreza e infancia. Por otro lado, la adecuada provisión de los servicios básicos, tanto en acceso como en calidad, permite reducir la desigualdad al eliminar diferencias, propiciando oportunidades a la gente para que puedan desarrollar sus talentos. El BID, en la publicación Mejor Gasto para Mejores Vidas de 2018, observa la desigualdad en el acceso a servicios básicos de calidad entre regiones como uno entre varios factores responsables de la desigualdad del ingreso personal y de las disparidades territoriales. Es importante (en este marco) reconocer que naturalmente la gente prefiere vivir en lugares con servicios básicos. La infraestructura es sinónimo de calidad de vida, prosperidad, competitividad, desarrollo e impulso económico. A su vez, y en forma creciente, es un sinónimo de democracia, equidad e inclusión social. El acceso de calidad a servicios públicos también tiene implicaciones en aspectos como la migración y la actividad económica. Finalmente, el acceso a los servicios básicos de calidad tiene un impacto positivo en la productividad de las economías, pues la población puede desarrollar su potencial con personas sanas, con largas vidas y con riesgos reducidos de salud, disminuyendo asimismo los costos asociados al caso contrario. Los servicios básicos tienen externalidades positivas sobre el crecimiento de las economías, pues al tener personas más productivas se tendrán también tasas de crecimiento mayores y sostenidas.

— Bajo este contexto, ¿cuál es la importancia de los servicios básicos en el desarrollo de Bolivia?

— Se obtuvieron importantes avances en lo que se refiere al acceso a servicios de agua y de saneamiento en los últimos años, particularmente a través de una fuerte inversión pública. Pero en razón de la magnitud del desafío, persisten brechas en términos de continuidad y calidad del servicio de abastecimiento de agua en varias ciudades y de acceso a servicios en áreas rurales y periurbanas, especialmente en saneamiento y tratamiento de aguas residuales. Los mayores impactos económicos en Bolivia se relacionan con la salud, por la incidencia de las enfermedades de origen hídrico —costos de los servicios de salud, costos de cuidado y pérdida de días escolares—, a los que se deben agregar los costos por tiempo dedicado a acarreo, ausencia de baño privado o compra de agua, por contaminación de los recursos hídricos, pérdida de biodiversidad y pérdidas del sector turístico, entre otros.  Un estudio del Banco Mundial estimó los costos de la ausencia de saneamiento en Bolivia en un 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2014.

— ¿Cuánto en promedio invierten los países de América Latina para garantizar el acceso de sus poblaciones a estos servicios? ¿Cuál es la situación en el país?

— En términos de porcentaje, los indicadores muestran una situación similar a la de otros países de la región. Según datos del Estado boliviano, en 2018 el 83,5% de la población contaba con acceso a fuentes de agua mejoradas, siendo el 66% por red; 94% tenía acceso a energía eléctrica, 65,6% a baño privado y 25% de los bolivianos tenía conexiones a gas domiciliario. Para América Latina, los datos a 2017 de la Organización Mundial de la Salud y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia nos hablan de 96% de la población con acceso a servicios básicos de agua, 98% con acceso a energía eléctrica y 85% que accedía a saneamiento básico. Debe destacarse que la inversión promedio de Bolivia en agua y saneamiento en los últimos años alcanza el 0,7% del PIB, sin contabilizar las transferencias y subvenciones a la operación de los servicios, un porcentaje superior al promedio de la región, que según la base de datos Infralatam era de 0,3% del PIB en 2015. En energía la inversión para el año 2017 en el país fue de 2,18%.

— ¿Son los costos de estos servicios en Bolivia accesibles con relación a los de los países de la región?

— Los costos de los servicios de agua y saneamiento en Bolivia son asequibles para la mayor parte de la población, encontrándose por debajo del promedio en la región. El reto se encuentra en la mejora de la eficiencia de la prestación de los servicios, la recuperación del costo de tratamiento de aguas residuales; lo que requiere planes e inversiones específicas, orientadas a la seguridad hídrica y la gestión de los servicios, en los que vemos que el sector se encuentra trabajando. La energía eléctrica también tiene uno de los costos más bajos de la región. Sin embargo, aún existen centros poblados tan alejados que el costo de llevar red eléctrica es extremadamente alto y podría significar un incremento para el usuario. Por lo tanto, es necesario continuar impulsando nuevas alternativas de generación, como la solar, eólica y pequeñas centrales hidroeléctricas.

— ¿Están estos servicios creciendo en proporción a la expansión de la población boliviana?

— En los últimos 10 años, la población en Bolivia creció a un ritmo de 1,5%, que es menor al crecimiento del acceso a la electricidad que fue de 6%. Sin embargo, el acceso a la energía el 2018 —rural y urbano— fue de 90%, pero cada vez es más desafiante, dado que las poblaciones que restan atender están cada vez más alejadas de la red. En cuanto al agua y saneamiento, el porcentaje de población con acceso a estos servicios ha venido aumentando por sobre el crecimiento poblacional de manera sostenida en los últimos años, por lo que los niveles de acceso se incrementan.

— ¿Cuál es y será el efecto de la mayor urbanización de Bolivia en el desarrollo de los servicios básicos?

— La mayor urbanización de Bolivia va a generar una mayor concentración poblacional y una expansión de la huella urbana que generará demandas de mayor inversión en servicios públicos como agua, alcantarillado, electricidad y transporte. Por eso es importante una buena planificación, a fin de mitigar la expansión de la mancha urbana y que las ciudades crezcan, en lo posible, dentro de sus actuales límites. Eso generaría grandes ahorros en términos de inversión en infraestructura y contribuiría a una mayor calidad de vida para los ciudadanos.

— ¿Cuáles son entonces los principales desafíos para la expansión de los servicios básicos en Bolivia?

— El crecimiento urbano a tasas altas, la falta de planificación y soporte financiero a las inversiones que hay que realizar. La mayoría de las ciudades, salvando el caso de La Paz y Santa Cruz, no recaudan suficientes recursos para financiar grandes obras.

Alejandro Melandri. El directivo del BID identifica como desafíos para el desarrollo de los servicios básicos en Bolivia “el crecimiento urbano a tasas altas y la falta de planificación y soporte financiero a las inversiones que hay que realizar”.

Datos

Profesión: Ingeniero civil.

Cargo:  Representante en Bolivia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Perfil

Es Ingeniero Civil de la Universidad de Buenos Aires y Master en Administración de Negocios de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina.

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