El Financiero

Empresas emplearon el ‘ingenio’ para sortear la crisis social

El sector busca superar las secuelas de un periodo muy conflictivo

La Razón (Edición Impresa) / Marco A. Ibáñez, Walter Vásquez / La Paz

11:00 / 12 de diciembre de 2019

Fueron casi 36 días en los que las empresa del país sufrieron los efectos de la crisis social, por lo que tuvieron que asumir medidas “ingeniosas” y “creativas” para reducir pérdidas y evitar la quiebra. No todas lo lograron.

Las más de cuatro semanas de paros cívicos, marchas, enfrentamientos y bloqueos de carreteras que ocurrieron tras los comicios generales afectaron a varios sectores de la economía del país.

Durante esas jornadas de convulsión nacional, propietarios y trabajadores se unieron para proteger las unidades de producción y las fuentes laborales, coincidieron dirigentes del sector.

“La iniciativa de cada empresario fue importante, la comprensión de los trabajadores también y hay que relevarla, porque ayudaron a defender las fuentes de trabajo, hicieron vigilias para evitar el vandalismo”, comentó a La Razón Jaime Ascarrunz, presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), cuya capital fue una de las más golpeadas por la pugna.

MEDIDAS. “Hubo fábricas que trabajaron a puerta cerrada, aunque no se les permitió sacar su producción (al mercado) por el bloqueo de vías”, dijo el líder de los empresarios paceños, quienes en general tuvieron que usar su “ingenio para tratar de salvar el bache de casi un mes de perjuicios”.

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba, Javier Bellot, coincidió en que en esa región también se desarrollaron “medidas creativas para salvaguardar sus unidades de producción, buscando la eficiencia en el uso de sus recursos”.

De igual manera, el presidente de la Federación de Empresarios Privados de Potosí, Óscar Gardazabal, relató que en ese departamento también se trató de sortear los efectos del conflicto político y social. “Cada empresa ha salvado esta situación de la mejor manera y en función de sus posibilidades. Unos modificaron el flujo de provisiones e insumos para el personal y otros bajaron su producción”, narró el empresario, quien lamentó que la actividad minera prácticamente se paralizó.

Otra estrategia muy empleada para superar la crítica etapa se reflejó en lo hecho por Enabolco, industria cochabambina ubicada en la ruta a Quillacollo, a la altura del puente del río Huayculi, donde el 6 de noviembre un joven de 22 años sufrió muerte cerebral como resultado de los enfrentamientos.

Durante los días de crisis, esa empresa paralizó el 100% sus operaciones por razones de seguridad y pese a los perjuicios.

“Hicimos un acuerdo con los empleados (…). Hablamos entre las partes y coincidimos que todos los días (de paro) sean a cuenta de vacación o a reposición porque de lo contrario hubiera sido negativo para la empresa como para los trabajadores”, contó a este medio Federico Díez de Medina, gerente general de esta compañía de construcciones metálicas con más de 100 empleados.

Impacto. Según la evaluación del líder de los empresarios paceños, en el departamento se registraron perjuicios en todos los sectores durante el periodo de crisis.

Por ejemplo, la producción de la industria manufacturera se detuvo al igual que la de la construcción, debido en este caso a la falta de insumos y materiales.

El comercio exterior, asimismo, paralizó sus operaciones de importación y exportación debido a que más de 5.000 vehículos del transporte de carga quedaron “varados” en diferentes carreteras.

Bellot refirió que en su región los avicultores enfrentaron dificultades para abastecerse de alimento balanceado y por una “sobrecarga” de producción de pollos con costos adicionales, mientras los lecheros soslayaron problemas para distribuir su producción.

Los servicios gastronómicos vallunos, a su vez, cerraron sus establecimientos y dieron vacaciones a sus empleado por razones de seguridad, reduciéndose su “flujo de caja”, en tanto que los hoteleros dejaron de recibir turistas.

El presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Gonzalo Molina, señaló que en el área, “en algunos casos, perdieron contratos internacionales debido a que sus productos no llegaron a tiempo a los mercados de destino, mientras en otros perdieron sus productos (perecederos) porque se deterioraron al no poder transportarlos”.

Los rubros exportadores más afectados son los de piña, banano, castaña y manufacturas, al igual que los extractivos como minerales, apuntó. “Nosotros lo estamos viendo como una catástrofe económica, no solo para el sector productivo exportador sino también para la balanza comercial, que en los últimos cinco años tuvo un déficit que se va a profundizar mucho más este año”, advirtió Molina.

Añadió que tras el conflicto y debido a que en los últimos años se restringieron las exportaciones y ante la falta de una política de incentivo para esa actividad, “muchas empresas (bolivianas) están migrando hacia el Paraguay y otros países, porque no hay condiciones para producir y generar empleo”.

Como ejemplo citó que en el Paraguay los impuestos al Valor Agregado (IVA) y a las Utilidades (IU) suman un 10%, con lo cual la participación del sector formal en la economía de ese país es del 85% y la informal del 15%. “En Bolivia es exactamente al contrario, 15% de la actividad económica es formal y el restante 85% es informal, porque las políticas sectoriales son perversas y prohibitivas” para las empresas, indicó el directivo.

El conflicto político social, así, dejó secuelas en la mayoría de las empresas que operan en el país, que ahora buscan cómo superar la doble carga salarial que llega con las fiestas de fin de año, mientras que otras — en especial pequeñas— decidieron abandonar definitivamente el mercado.

Algunas más perdieron por saqueo o destrucción sus puntos de enclave en ciudades donde el conflicto fue más crítico, lo que dejará efectos en el ámbito económico de esas regiones. Por ejemplo, “los hechos registrados en El Alto, infelizmente, alejan por lo menos en un mediano plazo a las personas dispuestas a invertir, pese a las positivas condiciones geográficas y de infraestructura de esa ciudad”, sostuvo el Presidente de la FEPLP.

Desempeño. “Si no hay seguridad, nadie puede invertir donde existe el vandalismo que hemos visto y donde la gente pierde la fe en la posibilidad de ir adelante.

Los que arriesgan su capital para desarrollar un proyecto y crean empleo difícilmente van a olvidar esos momentos del conflicto”, lamentó Ascarrunz.

El Presidente de la Federación de Empresarios Privados de Potosí también consideró que los días de enfrentamiento social fueron “un perjuicio del cual probablemente no se puedan recuperar (las empresas) en un corto plazo, sino a mediano y largo plazo”.

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