El Financiero

Un beniano instala una industria en el mercado japonés

Cuenta que lo más difícil fue ganarse la confianza de los nipones.

Jõsõ. Un proyecto de estructuras metálicas que es construido por la firma Mitsushio Kabushiki Gaisha.

Jõsõ. Un proyecto de estructuras metálicas que es construido por la firma Mitsushio Kabushiki Gaisha. Foto: Reynaldo Mitsushio

La Razón (Edición Impresa) / Marco A. Ibáñez / La Paz

00:00 / 20 de marzo de 2019

El beniano Reynaldo Mitsushio es uno de los pocos latinoamericanos —sino el primero— que logró instalar su propia industria en Japón, un mercado selectivo, altamente tecnificado, metódico y muy exigente en el que prevalecen las costumbres del país.

Se trata de la empresa Mitsushio Kabushiki Gaisha, que con soldaduras y perforaciones produce cada mes 270 toneladas de estructuras metálicas, vigas de acero y perfiles estructurales listas para su armado en la construcción civil e industrial nipona.

El negocio se logró constituir en abril del año pasado en la ciudad de Jōsō, al suroeste de la prefectura de Ibaraki, a unos 50 kilómetros del centro de Tokio.

El impulsor de este emprendimiento es un descendiente de japoneses que nació en Riberalta y que 19 años después decidió viajar a la “tierra del sol naciente” y establecerse como trabajador en soldadura metalmecánica.

“Al llegar a Japón (…) aprendí a ser trabajador independiente y al ver que faltaba de mano de obra, me animé a abrir una compañía limitada. En un mes más cumplimos nuestro primer año como empresa”, narra el riberalteño a este medio vía WhatsApp.

Este emprendimiento se concretó no sin antes haber trabajado como soldador por 20 años en la construcción naval, así como en la edificación de puentes y edificios. “Como se dice en el Beni, aprendí a punta de chicote a formar carácter y a trabajar en el mundo japonés”, recuerda el dueño de Mitsushio Kabushiki Gaisha, empresa en la que invirtió ya más de $us 60.000 y que hoy emplea a 29 trabajadores, entre peruanos, brasileños y principalmente bolivianos.

El beniano cuenta que encontrar jóvenes con experiencia en soldadura de construcción es actualmente difícil en la tierra de sus abuelos y que la mayor parte de la población con experiencia en ese campo tiene más de 65 años de edad o se está jubilando.

Un reporte de la BBC da cuenta que en los últimos años la fuerza de trabajo de la tercera economía del mundo se ha estado internacionalizando de manera acelerada debido a la gran demanda laboral, la cual es alimentada por niveles nunca vistos en actividades como el turismo, a los preparativos para los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 y a la reducción de la oferta local de trabajadores, lo que ocurre por el mayor envejecimiento de la población nipona.

OBRAS. Mitsushio comenta que pese a las demoras en los trámites, certificaciones, seguros, capital y garantías, la constitución de una empresa en la nación asiática no es dificultosa y que “el problema es lograr la confianza” con los clientes o contratistas japoneses.

“Aquí en Japón, la confianza vale más que la plata, más que la maquinaria. Llegar a tener la confianza de consorcios grandes es lo más difícil”, afirma.

“Cuando empezamos con la empresa me dijeron que los extranjeros no saben trabajar y que para laborar se debe contar con un capital de garantía, o te ponen a prueba por tres días. Optamos por la segunda”, recuerda.

“Cuando ven a un extranjero trabajando, lo ven raro y tienen una desconfianza única, esa es la barrera más grande”, agrega y detalla que otras de las principales dificultades que enfrentó fueron el idioma y la falta de financiamiento.

Desarrollo. Hoy, los proyectos de infraestructura de los que la empresa es parte pueden requerir de entre 1.200 y 1.400 toneladas de metal cortado a medida y conforme a planos. “Es como un rompecabezas con pilares, vigas, travesaños y uniones que luego los transportamos al lugar de la edificación”, describe.

Motivado por sus sueños, Reynaldo Mitsushio planea volver a Bolivia en agosto de este año para transmitir a través de talleres sus conocimientos y experiencia a otros emprendedores que quieran trabajar en soldadura en Japón.

Según la BBC, en enero pasado el Parlamento nipón votó a favor de la entrada de un número nunca antes visto de trabajadores inmigrantes: 300.000 en los próximos cinco años, a partir de abril.

“Un hombre que no sueña es un hombre que está listo para morirse. Uno tiene que crear su propia motivación, algo que lo haga levantarse para ir al trabajo. (…). El empleador también debe ser el principal motivador para que el empleado trabaje con ganas”, concluye el beniano.

Frases

1. Objetivos. ‘Los sueños se realizan cuando se duerme poco y se trabaja mucho. Yo trabajo de 14 a 17 horas todos los días, porque es difícil sacar adelante a la empresa’

2. Experiencia. ‘Como se dice en el Beni, aprendí a punta de chicote a formar carácter y a trabajar en el mundo japonés’

3. Requisito. ‘Aquí en Japón la confianza vale más que la plata. Llegar a tener la confianza de consorcios grandes es lo más difícil’

4. Consejo. ‘Cuando se piensa mucho en la plata y se trabaja poco, la plata no llega’

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