El Financiero

Dos factores amenazan a la economía

La digitalización y el cambio climático primarán en el mundo en 2020.

La economía mundial

La economía mundial Foto: TVPUBLICA.COM.AR

La Razón (Edición Impresa) / París / AFP

00:00 / 15 de enero de 2020

El sombrío panorama en la economía durante 2019 podría continuar en 2020, con una lenta asfixia del crecimiento mundial bajo los efectos de la digitalización y el cambio climático, lo que podría avivar la ira social, a menos que se produzca una verdadera distensión comercial.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que el crecimiento mundial se situará este año en 2,9%, su nivel más bajo desde la recesión mundial de 2009 tras la crisis financiera. “Estamos en un periodo inquietante”, señala su economista jefe, Laurence Boone.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera por ahora un rebote de 3,4% en 2020. Pero esta recuperación “sigue siendo precaria”, advierte la economista jefe del Fondo, Gita Gopinath.

La evolución económica a corto plazo depende, en gran parte, del duelo comercial, y tecnológico, entre Estados Unidos (EEUU) y China. Ambos países llegaron en diciembre a una tregua en su batalla de aranceles, a la espera de firmar un acuerdo preliminar.

Retos. La economía mundial no solo se encuentra al final de un ciclo, sino también al final de una era, la de los intercambios comerciales y el ascenso industrial de los países emergentes.

Es difícil imaginar un regreso del consenso diplomático mundial en torno al librecambio, que estalló en pedazos con el presidente estadounidense Donald Trump.

Preocupado por preservar la salud económica de su país, el republicano calmó las aguas recientemente con China. Pero abrió nuevos frentes con otros socios económicos, incluida la Unión Europea (UE).

Esta última espera además la llegada del brexit, después de la victoria de Boris Johnson en las elecciones legislativas, lo que supondrá una prueba más para el multilateralismo.

Las finanzas mundiales están profundamente trastornadas tras años de generosidad de los grandes bancos centrales. Estos últimos se esfuerzan por dejar de alimentar a los mercados, algunos de los cuales, como Wall Street, vuelan de récord en récord.

El fenómeno, a primera vista absurdo, de las tasas de interés “negativas” se generaliza en algunos países, reduciendo la rentabilidad de los bancos e inflando la deuda privada.

Steve Eisman es categórico: “No tendremos una crisis sistémica”, como la de Lehman Brothers en 2008, asegura a la AFP este inversor conocido por haber anticipado el derrumbamiento del sistema financiero estadounidense.

Este financista, cuya historia inspiró la película The Big Short (La gran apuesta), ve más bien “una recesión típica con una economía que se desacelera y gente que pierde dinero. Será ya bastante doloroso de esa manera”.

Ludovic Subran, economista, jefe de la aseguradora Allianz, observa de su lado “un purgatorio de crecimiento” mundial. Si se produce, “el próximo choque sistémico no vendrá sin dudas de las finanzas, sino que será exógeno. Por ejemplo un gran shock de regulación de los datos personales, o en vínculo con el clima”.

La “sacudida” podría darse con las presidenciales en EEUU. Elizabeth Warren, candidata demócrata, quiere una política fiscal más dura para las grandes fortunas, atacar de manera frontal a los gigantes de internet, y reforzar las exigencias climáticas.

El administrador de fondos y multimillonario Leon Cooperman la ha acusado de querer destruir el “sueño americano”.

Salvo si Donald Trump es reelegido. “O hace un segundo mandato a la estadounidense, es decir no hace nada. O redobla la apuesta contra China”, teme Subran.

Las tensiones geopolíticas, la distribución de la riqueza, la digitalización y el clima son cuestiones que también dominarán la economía mundial en 2020.

El ascenso de los gigantes tecnológicos sentados sobre montañas de datos replantea la distribución de las riquezas y remodela el concepto de empleo.

Frente al cambio climático, industriales e inversores revisan sus estrategias. “No tenemos miedo de superar una crisis coyuntural. Sabemos hacerlo”, confía a la AFP Ingo Kübler, representante de personal del proveedor automovilístico alemán Mahle, que suprime empleos a raíz sobre todo de la pérdida de mercado del diésel.

“El gran tema es la transformación, la digitalización, la movilidad eléctrica. Tememos la pérdida de muchos empleos” ante un flujo de baterías de vehículos chinas, se preocupa, en un momento en el que la primera economía europea acaba de ver reducida su mano de obra industrial por primera vez desde finales de 2010.

Política. En otros países —Líbano, Chile, Colombia, pero también Francia con los “chalecos amarillos”— ya han vivido explosiones de ira social. En un mundo con un crecimiento débil donde, según Oxfam, 26 multimillonarios tenían el mismo dinero que la mitad más pobre del planeta, la cuestión de la distribución de la riqueza se planteará cada vez con mayor dureza, incluyendo a los países desarrollados.

“Incluso cuando la gente parece beneficiarse de un confort material básico, puede conocer el mismo nivel de miseria y malestar que los más pobres”, advirtió Esther Duflo, especialista en desarrollo y premio Nobel de Economía.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia