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ALARILA

‘...gracias Ekekito porque me pones de moda todos los eneros, gracias mi ciudad de  La Paz por recibirme...’.

Billetitos

Billetitos Foto: Salinasanchez

La Razón (Edición Impresa) / El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

00:00 / 29 de enero de 2017

Este nuevo año parece que se viene movidito nomás, es un gallito buena honda que alborota desde temprano. Vuelvo de la llajta medio desubicado y contra todo pronóstico La Paz, mi ciudad, me recibe con sus anchas polleras, me rasca los rulos e instruye: quédate nomás aquí guaguay, éste es tu lugar. El Tata Illimani todas las tardes conversa conmigo, se saca su chalina de brumas y tomamos sultana con marraqueta a las cinco, de pronto cambia de carácter, se pone severo, plomo rojizo, su cóndor congelado abre el ala y dispara un humo de volcanes remotos.

Mi casera me lo canta Alasita, alarila e instruye: tienes que cantarle al Ekeko. Juuusto me llaman de la Casa de la Cultura paceña, Don Papirri, lo esperamos con su canción en el palco ofishal, el 24 de enero a las 12.00 en punto, como debe ser. Voy a clausurar la inaugurashon luego de nueve años, pienso tomando un api con pastel por el centro paceño, mientras el garzón también instruye, una fotito pues, mi tía es su fan. El taxista me mira por el retrovisor, cara conocida es usted, ahhh… por su culpa mi guagua ha llorado grave en navidad, somos pues bolivaristas, solo le perdono si me lo canta Bien le cascaremos, además yo organizo bailantas en Buenos Aires, lo voy a llevar este año, ya? Entonces se lo canto, me perdona y no me cobra. Así es mi ciudad.

En la esquina del Merlan aparece el men de la zampoña, Carlitos Ponce, correteando el lorito instruye severo, te lo he pedido el Teatro 16 de julio, dos días, el 9 y 10 de marzo,  a lo tigre pues le vamos a cascar. Uy cara, le respondo, yaps, ni modo cuasimodo, tengo que ensayar, che, mis dedos parecen chorizos. Entonces, de un boliche sopocachense medio rockero surge un cuate de ATB, kero hablar con vos, hermano.

Le digo en metafísica: tan serio… me haces reír; entramos al café e instruye, te animas a hacer un programa de tele? Sería rico, el retorno del Papirri, que tal metal si quieres, así difundimos a los artistas, a los de verdad pero, a los que estudian, se rajan y nadie les da pelota, por ejemplo mi amigo que tiene varios nombres y además de músico es pintor, acaba de ganar el Premio de Pintura, el Pedro Domingo Murillo, mira, aishta, justo, él es, entonces entra el cuate, es un joven de unos 30 años con una sonrisa plena, me muestra desde su celular el cuadro ganador, es impresionante. Ves, Papirri, nadie lo conoce, haremos pues el programa, insiste el periodista rockero. Parece saldrá el programa de tele, rico también.

Caminando mi Sopocachi me acuerdo de mi amigo Donato Espinoza, lo visito en su estudio, hermano, grabemos pues, ya me he cansado de tanta empresa y publicidad, dice. Por fin parece vamos a hacer un disco juntos, un sueño pospuesto dos décadas. En la nochecita llega el WhatsApp de otro gran amigo, nos veamos pues, sacudite las penas y propone un juguito  por el sur, la bajada es impresionante, la Kantutani navega en resolanas, mis padres me saludan desde Llojeta, en plena iglesia de San Miguel nos damos un abrazo centenario con el Grillo Villegas, vía una huminta me cuenta de sus proyectos musicales desintoxicados y somos felices.

Subiendo la bajada en el minibús, al lado mío, justo está el pintor Mamani Mamani, me lleva a su nuevo espacio, está lindo, en plena calle Jaén, aquí podríamos hacer un café concert, instruye  pícaro, harto reímos y me regala un almanaque.

Así que parece que me quedo nomás en mi ciudad, oyes, dudando estaba, la llajta me llamaba con su quietud valluna, pero pese a lo que pese me quedo nomás, de algo hay que morir, de ciudad hay que morir. Será? Como será. Vuelvo a escena para agradecerle al Ekeko, guagüita de pecho, para solicitarle que este año nos otorgue harto trabajo a los artistas, un terrenito más quisiera, mucha fruta, verduras coloridas, comidita fresca, gracias Ekekito porque me pones de moda todos los eneros, gracias mi ciudad de La Paz por recibirme con tanta intensidad, por hacerme sentir que sirvo, que significo, que valió la pena.

Son las siete de la noche, el Tata Illimani se pone churro, se hace raya en los dos nevados, está plateado, hipnotiza su nieve, gracias Achachila por contener tanta soledad, por tu carácter de fuego. Tienes que componer, instruye con voz gruesa. Hay que hacerle caso. Me quedo nomás en mi La Paz del alma, en mi Chuquiago Market, en mi marchódromo, en esta ciudad aymara que nos contiene con su tolerancia, su mar aéreo, su Ekeko vital, su metafísica crónica y su pepino pandillero.Jallalla La Paz!!!

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