Escape

Adela Magne

No cometió ningún crimen, pero entre su menú de bromas dice que purga una condena, ella es la encargada de cocinar para cerca de 600 internos de la cárcel orureña de San Pedro. La mamá del penal.

La Razón / Juan Mejía / Oruro

00:59 / 06 de octubre de 2013

Sabe cuánto cuesta un almuerzo en los restaurantes de Oruro. ¿Entre Bs 10 y 25 bolivianos? Los reclusos del penal de San Pedro se sirven a diario el desayuno con dos panes,  un almuerzo y al cierre de celdas, mate con pan, por Bs 6,60, el prediario que reciben del Estado.

Una mujer de pollera, menuda, de dulce y cantarina voz, de ojos picarescos que irradian alegría y de instinto maternal es la cocinera. “Hace 33 años que alimento a la gente, desde que llega al penal hasta que sale”, cuenta.

A doña Adela Magne Ojeda algunos de los reclusos  llaman “mamá” y otros “tía”, ella corresponde con cariño de madre. “Nunca me han faltado al respeto y mi sentencia nunca se va a cumplir”, dice en tono de broma esta mujer de 55 años, mientras prepara  lechón al horno, el plato especial para celebrar el Día del Recluso junto con los más de 600 internos.

Los afanes de doña Adela en la cocina casi no le dejan tiempo para otra cosa, por eso cuando se le pregunta en qué consiste el desayuno ella extiende una hoja y responde sin levantar la vista: “Aquí está el menú”. En el papel se lee: Desayuno con dos panes: Chocolate, café y mortadela, willcaparu, cocoa, café con leche, té con queso, maicena y Toddy. Sopa: fideo, maní, verduras, lagua de choclo, arroz, trigo, sémola, chairo, lisa, cabello de ángel. Segundo: pollo al horno, asado en olla, revuelto de carne, arroz a la valenciana, tallarín con pollo, saice, tortillas, ensalada rusa, ranga, guiso de fideo, locro, picante de pollo, ají de pata, p’uti de fideo, asado, ají de lisa, guiso de cordero, fricasé, chanfaina, lechón al horno, ají de lenteja, silpancho y albóndigas. Al cierre: variedad de mates con un pan.

“Nunca pensé que había nacido para servir en un penal y a tanta gente”, cuenta y agrega —con voz triste— que eligió esa vida tras ser abandonada por su marido. “Se fue con otra mujer a La Paz”, recuerda.

El trabajo en la cárcel orureña le permitió dar el sustento a sus dos hijas, quienes ya crecieron y formaron sus propias familias, pero no dejan de visitarla.

Como si hubiera sido hallada culpable de algo y tuviera que cumplir una condena, doña Adela sabe que nunca dejará  el penal. “Creo que voy a salir muerta”, sentencia, y no oculta el llanto al referirse a la ingratitud de sus hermanos porque no la visitan. “Ninguno se acuerda de mí”.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia