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Aida Mancilla

Nada es imposible para esta abogada: ni crear una torta de extraña forma ni hacer todo para cumplir el sueño de su hija de ir a los Juegos Olímpicos. Pastelera e instructora de tiro con arco.

La Razón (Edición Impresa) / Gemma Candela

00:00 / 15 de diciembre de 2013

El mayor tesoro de Aida Mancilla es una caja blanca de la marca Wilton para decorar tortas. “Me la regaló mi madre cuando cumplí 15 años”, cuenta a sus 44. La usó para hacer el pastel —de tres pisos, recalca— de su propio festejo. Ya desde los siete hacía queques de plátano, siguiendo la tradición pastelera familiar. Y es que no había domingo en que faltara torta sobre la mesa ni semana en la que echaran en falta potes llenos de dulces caseros en su casa de la infancia, en el barrio paceño de Bolognia.

Su abuela, usando recetarios heredados de generación en generación, era quien los preparaba. Cuando murió, fue su mamá la que siguió con la costumbre. Hace cinco años, Aida tuvo que recoger el relevo y los libros de recetas.

Antes, ejerció la profesión que había estudiado, abogada, como defensora de oficio de la niñez y la adolescencia. Hasta que una mañana, al desertar, puso el punto final a 15 años de carrera. “No podía levantarme ni un día sin que me doliera el alma”. Acompañó a una amiga a Buenos Aires, donde tomó cursos de pastelería en el prestigioso instituto Mausi Sebess. Y regresó a La Paz con la idea de practicar lo aprendido haciendo tortas para sus hijas. Pero no quedó ahí la cosa y hace ya tres años que se dedica profesionalmente a la creación y decorado de pasteles: AM Cake and Pastry es el nombre de su empresa, en la que hace encargos para bodas, cumpleaños, fiestas de 15, despedidas...

Puede pasarse toda una noche sin dormir porque no hace cosas convencionales: escucha la idea del cliente y ella la imagina y la plasma con azúcar, crema, chocolate... Una cámara de fotos, Iron Man o Mike Wazowski, el bicho verde de Monster Inc., son algunas de sus creaciones. Pero nunca repite el modelo e innova constantemente: ha empezado a emplear el repujado y luces LED.

Para lograr el sueño de su hija Wara de ganar una medalla olímpica para Bolivia en tiro con arco, Aida regresó a Buenos Aires el año pasado, se formó como instructora de esta disciplina y creó el Club Escuela Mérida en La Paz. Hasta vendió su auto para obtener el financiamiento y ha escuchado muchas veces eso de “Estás loca”. Pero ella aplica en sí misma su consejo: “No dejes que nadie te diga que no puedes”.                   

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