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Alerta roja en el cielo

Trece tipos de aves de Bolivia están en riesgo de extinción

La Razón / Gemma Candela

00:00 / 04 de marzo de 2012

El tororí enmascarado (Hylopezus auricularis) agita sus alas en la Amazonía boliviana. Vive entre los ríos Madre de Dios y Beni. Tan sólo hay entre 300 y 500 supervivientes de esta ave de 14 centímetros de largo, la mayoría concentrados en la zona beniana de Riberalta. Pero allí, el crecimiento demográfico ha llevado a la expansión del territorio urbano en detrimento del entorno natural. Por ello, el hábitat del tororí se carcome con el paso del tiempo y, si no se toman medidas como una planificación ordenada de los nuevos barrios, esta especie acabará por desaparecer del sitio, lo que implicaría la extinción de este pájaro que habita en Beni y Pando.

Bolivia es el sexto país de Sudamérica en el ranking de especímenes de aves endémicas: hay 17 familias de pájaros que son habitantes exclusivos de este pedazo del mundo. Además, otras 181 pasan por el cielo boliviano en sus vuelos migratorios entre el norte y el sur del continente americano. En total existen 1.422 tipos de aves en Bolivia, lo que supone que están representados el 43% de todos los que pueblan suelo sudamericano. De ellos, 1.325 especies nidifican en estas tierras. Sin embargo, se enfrentan a peligrosas amenazas que pueden mermar notablemente el número de individuos e inclusive llevar a algunas de éstas a la desaparición definitiva e irreversible.

Dos especies en estado crítico

La realidad de las aves, tanto bolivianas como de aquellas que están de paso en el país, aparecen en el libro recientemente publicado por la Fundación Armonía, titulado Estado de conservación de las aves en Bolivia, con datos actualizados sobre estos animales, los riesgos a los que están expuestos y las medidas que se están tomando para su preservación. Una conclusión del diagnóstico señala que el ritmo actual en el que están desapareciendo, a nivel mundial, gran cantidad de individuos de diferentes variedades aladas es de 100 a 100 mil veces más rápido de lo normal.

Los incendios, la deforestación, el avance de la agricultura sobre las áreas naturales, el uso de agroquímicos, el comercio ilegal y el cambio climático son los peligros que acorralan la existencia de la fauna aérea boliviana. Según Armonía, el peligro de extinción planea sobre 13 especies (de las que dos están en situación crítica), 21 se encuentran en estado vulnerable y 44 están casi amenazadas. El biólogo Gustavo Sánchez explica que la desaparición de estos animales provocaría un desequilibrio en el entorno donde viven y afectaría los servicios ecológicos que cumplen, como el control de plagas de insectos, que les sirven de alimento, o la distribución de semillas.

La remolinera real (Cinclodes aricomae) es de los especímenes en estado crítico. Este ejemplar, de entre 20 y 21 centímetros de longitud, vuela por los Yungas del norte paceño y tan sólo existen entre 50 y 100 individuos. Su principal amenaza es la pérdida del hábitat, devorado por las áreas cultivadas, un problema que se extiende sin control. En 1975, la tasa de deforestación era de 80 mil hectáreas por año; en 2006, ascendió a 300 mil. El centro-oeste de Santa Cruz, el Chapare cochabambino y los Yungas son las zonas más expuestas a esto.

Armonía lanza un pronóstico sombrío: si no se toman acciones inmediatas, en una década miles de hectáreas de bosque de las que dependen 400 especies de pájaros se habrán transformado en campos de monocultivo. Y, aunque algunas aves se han acostumbrado a esta metamorfosis, a lo que no pueden hacer frente es a los plaguicidas que usan los agricultores. La letanía de la paraba barba azul

Eso no es todo, los desechos tóxicos de los sectores industrial, minero y agrícola son otra causa para la destrucción del hábitat de los pobladores alados, los que merman su capacidad reproductiva e incluso les causan la muerte. Los chaqueos entre agosto y octubre en Beni y Santa Cruz igualmente contribuyen a la deforestación de los terrenos. Otro motivo es el crecimiento desorganizado de las ciudades.

La paraba barba azul (Ara glaucogularis) es otra especie en peligro crítico que vive en ciertas partes del Beni. Como la remolinera real, es víctima de la pérdida de su espacio, pero también está amenazada por su atractivo como mascota y por el uso tradicional de su colorido plumaje.

El tráfico ilegal afecta al menos a 200 especies de aves bolivianas que cada año son sacadas de su entorno para ser vendidas tanto dentro como fuera del país y acaban encerradas en la jaula de alguna casa. Debido a los métodos de captura y a las pésimas condiciones de transporte, la mitad de los animales atrapados muere antes de arribar al punto de venta, y nueve de cada diez antes de llegar a su destino final. Por ejemplo, entre 2004 y 2007 se comercializó en el mercado cruceño de Los Pozos 27.535 individuos de 36 tipos de loros y parabas, de acuerdo con Armonía.

Las parabas más baratas se venden en el mercado interno, mientras que las de mayor costo salen por el Perú hacia Asia. En Bolivia hay 12 especímenes de este pájaro, de los que la Ara glaucogularis es la que vive una situación preocupante: existen entre 350 y 500 ejemplares silvestres.

El diagnóstico señala que, actualmente, el 25% de las aves del territorio boliviano tiene algún tipo de uso real o potencial. Pueblos originarios elaboran vestidos y tocados tradicionales con plumas, lo cual provoca la muerte de gran cantidad de pájaros al año. También existe la caza de ciertos especímenes por su carne, y para usos medicinales y en rituales mágicos.

Las otras 11 especies en riesgo de extinción son el mamaco, el pilisto, el zambullidor del lago Titicaca, el águila coronada, la paraba azul, la paraba frente roja, el atajacaminos blanco, el cachudito pechicenizo, el hormiguero de lomo amarillo, el chiruchiru de las Tiqueras y la monterita boliviana o poospiza. Cabe mencionar que la palkachupa está considerada también en peligro crítico por el Libro rojo de los vertebrados de Bolivia, porque su población ronda los 800 individuos y su área de hábitat es apenas de 1.800 kilómetros cuadrados en la zona paceña de Apolo, y además está gravemente degradada y destruida.

El cambio climático igualmente jugará un papel determinante en la disminución del número de especies y de individuos plumíferos en el país. Las previsiones para los próximos años auguran un alza de las temperaturas en el oriente boliviano, así como el descenso de las precipitaciones en el oeste y suroeste, y el aumento de las lluvias en la zona central del territorio.

Para contrarrestar la acción de los factores que afectan a la diversidad de pájaros se requieren variadas medidas. Una de las que propone Armonía es aumentar los kilómetros de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA). Hay 50 zonas bajo este calificativo, que ocupan 228.865 kilómetros cuadrados, empero, el 27% de las áreas nacionales protegidas no está todavía considerado como tal. Ello debe ir de la mano con una política ambiental impulsada por las autoridades.

La nueva esperanza del mamaco

Armonía postula, a la par, la formación de educadores medioambientales y la inserción de esta temática en el currículo de las aulas escolares. Y convertir en aliados a los pueblos que conviven con estos animales en peligro de extinción, dejando de lado las prohibiciones y dándoles nuevas alternativas económicas, pues son actores necesarios para el mantenimiento de las especies.

El mamaco (Crax globulosa) mide 90 centímetros y pesa unos 2.500 gramos. Sobresale por su cresta ondulada hacia delante y porque existe poco más de un centenar de ejemplares que exponen su cola oscura en el departamento beniano, en el sudoeste de la Amazonía. Allí lucha contra el aislamiento geográfico, las actividades forestales y la cacería indiscriminada. Pero una luz de esperanza ha asomado para la preservación de esta ave que se alimenta de frutos, semillas y pequeños animales.

En los alrededores del río Beni, el poblado tacana de San Marcos prohibió la extracción de madera y la caza de este preciado pájaro, luego de que sus pobladores fueron capacitados y se los involucró en el monitoreo e investigación de la fauna plumífera de la zona. Todo nació bajo el paraguas de una estrategia diseñada por BirdLife International, llamada Grupos Locales de Conservación, que fue aplicada en Bolivia por Armonía. Un ejemplo exitoso que pretende ser emulado en otros reservorios naturales del país, para salvar a otras aves que surcan el cielo boliviano.

LIBRO ‘ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LAS AVES EN BOLIVIA’ (F. ARMONÍA)

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