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El Alto Esotérico

En un recorrido por apachetas y wakas, el turista puede aprender sobre las costumbres y ritos andinos que esconde la urbe alteña.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández

00:00 / 30 de agosto de 2015

Santa Tierra, Pachamama, cómo está la suerte de Marquito, cómo está su salud. Alma bendita, Virgen de Urkupiña; Tata Santiago, Señorcito de Bombori, a ver la suerte”, recita la maestra consejera Mónica Canaza mientras deja caer algunas hojas de coca sobre una superficie de madera cubierta con un aguayo multicolor.

Esta ceremonia de lectura de la hoja sagrada para saber el futuro o el pasado es una de las facetas inolvidables de la Ruta de Apachetas y Wakas Fausto Reinaga, que la empresa estatal Boliviana de Turismo (Boltur) y el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA) lanzaron este mes para dar una nueva alternativa de visitas a esta ciudad.

Una investigación del potencial turístico alteño ha dado como resultado el descubrimiento de casi una centena de lugares de interés, desde los atractivos naturales hasta áreas urbanas únicas en el país. La fuerte herencia andina en esta región ha dado como resultado el sincretismo entre los rituales indígenas y el catolicismo, que se reflejan en espacios sagrados donde se dejan ofrendas para pedir bendiciones o para agradecer a la Pachamama (Madre Tierra) por los favores recibidos o por los que vendrán.

Cerca de los achachilas

La plaza Ballivián, al norte de la urbe, luce como una hebra enredada de calles y avenidas, con vehículos estacionados en las esquinas, cuyos conductores entran en competencia para llevar al potencial pasajero a uno de los rincones de la ciudad.

Después de un recorrido de aproximadamente 40 minutos por la avenida Chacaltaya, vía que lleva al primer atractivo de la ruta turística, un paisaje onírico se levanta a los pies del nevado Huayna Potosí, en la comunidad Alto Milluni, Distrito 13 de la ciudad.

En medio de un terreno seco y agreste, el grupo de visitantes se reúne en torno a la apacheta Jilarata, un montón de piedras con forma de llama que, según la creencia andina, es un espacio donde fluyen las energías positivas.

Diego del Carpio, responsable de Promoción Turística de El Alto, explica que los amautas designan estos sitios como sagrados porque ahí se generan remolinos de viento o caen relámpagos, que pueden ser positivos o negativos, según el día en que se presentan. “Si cae en lunes no tiene mucha importancia, se lo considera un rayo normal; si sucede en miércoles, que es de la Mamita del Carmen, o jueves, de la Virgen de Copacabana, es de mucha importancia el día porque tiene energía positiva. Si el rayo cayera en sábado o domingo es el indicativo de un tata, de un santo”.

Si es que la descarga de gran intensidad recalara en la tierra en martes o viernes quiere decir que tiene energía negativa. “Es una sajra (palabra que deriva del idioma quechua y que significa malo o del demonio)”, añade el responsable de turismo.

Al estar cerca de la cordillera Real se siente el frío intenso. Los cúmulos de nieve en la escasa paja que cubre el suelo son muestra de la nevada de hace unos días. Empero, la sensación térmica pasa a un segundo plano cuando se observa todo lo que rodea al Jilarata.

Al norte está como un protector gigante el Huayna Potosí, una mole de roca y hielo que parece fundirse con las nubes. En el contexto andino, los cerros son los achachilas, los espíritus protectores. Es por ello que el Huayna es el guardián de la urbe.

Al este aparece imponente el Illimani; al norte el Chacaltaya; al sur, el avance urbano de El Alto; mientras al oeste se observa parte del lago Titicaca. Es un panorama de 360 grados, a 13 kilómetros del centro alteño y a una altura de 4.576 metros sobre el nivel del mar.

La jilakata de Alto Milluni, Miriam Condori, inicia el pedido a la Pachamama para que la delegación tenga un buen viaje y no pase nada malo.

Vestida con colores intensos, ch’alla con alcohol blanco alrededor del cúmulo de piedras, mientras ruega también a los dioses tutelares que haya buenas energías durante esta travesía.

De sapos y energías positivas

A metros de la parada de la Línea Roja del Teleférico, en la zona 16 de Julio, varias casetas son el indicio de que se ha llegado a una waka, punto de contacto entre el Aka Pacha (la tierra, conceptualizada como la Pachamama) y el Manqha Pacha (el mundo de abajo). La delegación ha llegado a la Waka Jamp’atu y Jamp’atu Waka, lugares donde suelen caer relámpagos que moldean las piedras en figuras antropomorfas y zoomorfas. En este caso, tienen forma de jamp’atu (del aymara, sapo).

“Consulta su suerte en coca, naipes. Negocios, trabajo, salud y viajes. Destruye maleficios. Unión de parejas y amarres fuertes para el amor. Se lee a través de vela y cigarro”. Es el anuncio de una de las casetas de la avenida Panorámica, donde la maestra consejera Mónica ofrece sus servicios espirituales, cerca de dos piedras con forma de batracio y al frente de la iglesia Amor de Dios.

En un espacio de dos metros por dos metros, Mónica guarda imágenes del Apóstol Santiago, la Virgen de Copacabana y la Virgen de Urkupiña.

Pero lo que llama la atención son las 36 ñatitas (calaveras) acomodadas en el lado izquierdo. “Las han traído sus familiares. Si alguien la ha matado (a la persona), entonces no deja en paz a su familia, por eso la traen, para atenderla todos los lunes, cuando les damos refresco, cervecita, hay que hacerles fumar y darles coquita”. Álex, Juvenal, Pancho, Marcelino, Sebastián, Inocencia… Cada uno de los cráneos tiene su nombre grabado en un sombrero.

“Santa Tierra, Pachamama, cómo está la suerte de Marquito, cómo está su salud. Alma bendita, Virgen de Urkupiña; Tata Santiago, Señorcito de Bombori, a ver la suerte”, recita Mónica mientras deja caer coca en el aguayo.

Siguiendo la orilla alteña, más al sur, en el límite con Achocalla, está la apacheta Atipiris, lugar sagrado donde se ha construido una cruz, que demuestra la “imposición del catolicismo en los pueblos de América”, dice Diego. Desde un mirador se puede apreciar un panorama diferente de la zona Sur paceña.

Así como estas apachetas y wakas son sitios que expanden energías positivas, en Chuchulaya fluyen las negativas. Brenda Calani, presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de El Alto (Asoguiatea), relata que en este terreno torturaban y asesinaban a presos políticos durante la dictadura del general Hugo Banzer (1971-1977). “Los torturados han llorado y maldecido, por eso es que aquí es lugar de energías negativas”.

Esa aura hizo que varios amautas practicaran durante varios años ritos para desear mal a alguien. Ahora, los comunarios cercaron la zona con alambres de púas para evitar ese trabajo y que, en su lugar, se realicen mesas para la salud.

Tras entrar a este punto, cada persona debe tomar una piedra cercana a la chakana de Chuchulaya, cerrar los ojos y desear que se vayan las malas energías. Luego se tiene que botar la roca y salir del área sin mirar atrás.

Después es necesario cargar las buenas vibras, por lo que se camina unos metros hasta llegar a la jach’a apacheta Warakho, una cruz andina a la que los creyentes suelen dejar flores, cigarros y bebidas alcohólicas como pago a la Pachamama. Junto a un amauta se hace una wajta (mesa ritual) para agradecer por una experiencia espiritual en lo recóndito de esta ciudad que muestra su lado esotérico y profundo, mientras Marquito aguarda con fe que se hagan realidad los buenos presagios de la maestra consejera.

Fausto Reinaga

La Unidad de Promoción Turística de El Alto y Boliviana de Turismo (Boltur) decidieron denominar la visita a sitios rituales Ruta de Apachetas y Wakas Fausto Reinaga, en honor del pensador indianista boliviano que es inspiración para muchos ciudadanos de la urbe más joven del país.

Nacido en Colquechaca, provincia Chayanta de Potosí, el 27 de marzo de 1906, Fausto Reinaga (cuyo nombre real era José Félix Reinaga) se tituló como abogado, aunque no ejerció su profesión. En 1940 ganó un premio municipal en Oruro por su investigación Mitayos y yanaconas; sin embargo, se le retiró el reconocimiento cuando, aparentemente, los jurados se enteraron de que el escritor era humilde y de aspecto indígena, destaca el portal educabolivia.bo.

Esta discriminación ayudó a armar las teorías de Reinaga hasta lograr un tono desconfiado y extremista que cuestiona a la sociedad boliviana de carácter urbano.

En el área política participó en el ala indigenista del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y en otros proyectos similares.

En su producción literaria hubo tres volúmenes que impactaron en los estudiantes de las décadas 70 y 80: La revolución india (1969), Manifiesto del Partido Indio de Bolivia (1970) y Tesis India (1971). Los escritos de Reinaga presentan una teoría de la revolución social enraizada en el contexto histórico y material andino.

“El 19 de agosto de 1994 se apaga la vida física de este hombre, de este indio amauta”, escribe Limber Franco en su texto Fausto Reinaga para principiantes.

Alteños guian a través de la urbe

La Unidad de Promoción Turística de El Alto y Boliviana de Turismo (Boltur) decidieron denominar la visita a sitios rituales Ruta de Apachetas y Wakas Fausto Reinaga, en honor del pensador indianista boliviano que es inspiración para muchos ciudadanos de la urbe más joven del país.

Nacido en Colquechaca, provincia Chayanta de Potosí, el 27 de marzo de 1906, Fausto Reinaga (cuyo nombre real era José Félix Reinaga) se tituló como abogado, aunque no ejerció su profesión. En 1940 ganó un premio municipal en Oruro por su investigación Mitayos y yanaconas; sin embargo, se le retiró el reconocimiento cuando, aparentemente, los jurados se enteraron de que el escritor era humilde y de aspecto indígena, destaca el portal educabolivia.bo.

Esta discriminación ayudó a armar las teorías de Reinaga hasta lograr un tono desconfiado y extremista que cuestiona a la sociedad boliviana de carácter urbano.

En el área política participó en el ala indigenista del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y en otros proyectos similares.

En su producción literaria hubo tres volúmenes que impactaron en los estudiantes de las décadas 70 y 80: La revolución india (1969), Manifiesto del Partido Indio de Bolivia (1970) y Tesis India (1971). Los escritos de Reinaga presentan una teoría de la revolución social enraizada en el contexto histórico y material andino.

“El 19 de agosto de 1994 se apaga la vida física de este hombre, de este indio amauta”, escribe Limber Franco en su texto Fausto Reinaga para principiantes.

Cronograma de actividades

• Concentración en la plaza Murillo (oficinas de Boltur).

• Salida en transporte privado rumbo al mirador Jilarata.

• Llegada a Jilarata, donde se recibe información de la cosmovisión andina.

• Se realiza un akulliku y ch’alla.

• Traslado hacia los miradores Waka Jamp’atu y Jamp’atu Waka.

• Traslado hacia el mirador Atipiris.

• Explicación sobre el sincretismo religioso andino.

• Traslado hacia la apacheta Chuchulaya.

• Apthapi en la comunidad de Parcopata.

• Visita a la apacheta y descargo de las energías negativas.

• Visita a la jach’a apacheta Warakho para el recibimiento de energía positiva.

• Waxta (mesa ritual) de ofrenda a la Pachamama junto a un amauta.

• Retorno a La Paz.

• El recorrido comienza a las 07.30 y concluye a las 14.30, aproximadamente.

Precios y contactos

• Precio por visitante nacional: Bs 93.

• Precio por visitante extranjero: Bs 107.

• Contactos: Boltur (llamar a los teléfonos 800107060 o al 2125099).

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