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Amantes de Barbie salen a la luz

Si los coleccionistas antes jugaban solos, ahora se han unido para compartir su pasión por la muñeca

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

14:01 / 25 de mayo de 2018

Eileen Hannover, de 37 años, espera ansiosa a llegar a su casa para desempaquetar la muñeca Barbie que acaba de comprar. Ni bien abre la puerta dice: “Chicas, tengo que presentarles a alguien” y saca la nueva adquisición. Aprecia el detalle de los accesorios y elige un lugar para ella, junto a las 95 que tiene expuestas. Mónica Echave, de 26 años, hace similares presentaciones, pero en inglés. 

Ambas son parte del Club de Barbie Coleccionistas Bolivia, que en solo cinco meses ya tiene 48 miembros en el ámbito nacional. “Son como mis amigas. Creo que es difícil que alguien que no ama a Barbie lo entienda”, explica Eileen, ensimismándose un poco, hasta que ve empatía en las expresiones de Alejandra Zambrana (25) y Mónica y Nikole Echave (16). 

Las cuatro fundaron el club en enero, después de enterarse de que tenían este pasatiempo en común. Comenzaron con un grupo de Facebook, donde se puede vender e intercambiar muñecas, accesorios y ropa, además de buscar información sobre distintos modelos de Barbie.

“Una de nuestras actividades más importantes son las ‘cacerías’. Salimos a buscar muñecas o accesorios a diferentes jugueterías y a la Feria 16 de Julio”, narra Mónica. Los hallazgos no siempre son ediciones completas, así que se suben fotografías al grupo para que los otros miembros ayuden a identificar qué muñeca es y para buscar todos sus complementos originales. “Una de las cosas más difíciles es identificar a una Barbie desnuda, por eso es importante la ayuda del grupo. Los más experimentados ya saben en qué foros buscar información, además nos ayudamos a completar proyectos y nos apoyamos mostrándonos qué ofertas hay en las tiendas”, detalla.

Para Alejandra Zambrana, todo comenzó con un regalo de su tía, cuando cumplió un año. Aquella primera Barbie Troll —que estaba inspirada en otros muñecos populares en la década de 1990—, que aún mantiene todos sus implementos, fue la primera de las 90 que tiene completas. Después, dos veces al año, en su cumpleaños y en Navidad, las muñecas fueron su único deseo.

Sus predilectas son aquellas ediciones especiales que salen durante las fiestas de fin de año. “La Navidad es mi época favorita y las Barbie Hollidays me encantan. Para mí, ver la caja envuelta bajo el árbol es una imagen que me llena de felicidad y nostalgia. Es una serie que sale desde 1988, así que este 2018 cumple 30 años”.

Mónica comparte su colección con Nikole, su hermana menor. Es un lazo que las une y que conforma una serie de 240 ejemplares. Una de las más preciadas es una Barbie de porcelana, con un vestido rojo hecho a mano (Platinum Label). Algunas están en la casa de Nikole y sus padres, mientras que más de la mitad decoran el departamento de Mónica y su esposo Alejandro, hermano de Eileen.

Mónica tiene la disciplina de comprar una muñeca por mes, que generalmente rompe, porque termina con un par más. “Las cosas más especiales se las regalo a Nikole, porque sé que sabe cuidarlas. Nos gusta completar series; tenemos las Basics (una serie inspirada en modelos) y ahora comenzamos con las Fashionistas (colección que Mattel, empresa que las fabrica, comenzó a producir en 2014). Lo lindo de éstas es que son muy diferentes, hay pequeñas, altas, más gorditas, flacas, morenas, negritas, asiáticas, albinas, de todo un poco”, explica.

Las favoritas de Eileen son una Platinum Label Barbie, inspirada en el primer molde —serie de solo 1.000 ejemplares en todo el mundo— y una Black Label; lanzada como celebración de los 10 años de la marca de ropa Tokidoki. Las ediciones se dividen entre una línea apta para que niños puedan jugar (Playline) y las para coleccionistas, que tienen un gran número de series y diseños.

Según la página web bcollectibles.es, en 2004 Mattel propuso un sistema de etiquetas para diferenciar sus series coleccionables. Pink Label es la más básica, cuyas unidades no están establecidas, a ella le siguen Silver con 50.000 ejemplares; Gold, con 25.000; Platinum, con 1.000 y Black, una etiqueta para adultos, que implican temas más elaborados.

Eileen y Mónica se enteraron que tienen un pasatiempo en común una Navidad, cuando ambas pidieron como regalo una muñeca. Mientras que Alejandra y Mónica estudiaron juntas en la universidad y conocían de sus gustos mutuos.

Desde que decidieron organizar el club, tratan de reunirse una vez por mes. En la primera reunión estuvieron 15 personas y en la segunda 35, algunas de las cuales llegaron de Oruro y Tarija. Ahora tienen miembros de Santa Cruz, Cochabamba y una participante potosina que radica en Texas (Estados Unidos).

Juntos comparten las emociones que despierta esta pasión: la angustia ante la decisión de comprar o no una muñeca que está en oferta, o la rabia y frustración de perder la oportunidad de tener un modelo codiciado internacionalmente. Uno de los principales debates es si sacar o no a una Barbie de su caja original. Los criterios varían de persona a persona.

Eileen saca cada una de las fashionistas que compra, para ordenarlas en su aparador. Sin embargo, nunca ha desmontado su Platinum Label, de porcelana o la Tokidoki. Mónica, en cambio, sí sacó la suya y no se arrepiente: “Es mi colección y no pienso venderla, así que decidí sacarla. Pude ver todos los detalles de la parte de atrás de su vestido, que no hubiera podido apreciar si no la sacaba de la caja”. Sin embargo, con esto su valor disminuye bastante, así como aumenta el peligro de que se pierdan sus accesorios o sufra algún daño. Ninguna se anima aún a valuar su colección y si bien no admiten querer lucrar, sí valoran la inversión constante que hacen en cuidarla y aumentar figuras. 

Una de las últimas actividades de este grupo de fanáticos fue ayer, en la Larga Noche de Museos. Participaron en una exposición de diferentes grupos de fanáticos donde llenaron un espacio de siete metros con las muñecas de varios miembros.

Además de ser parte de eventos de difusión, también organizan concursos donde se pone a prueba la pasión y la creatividad de sus miembros. “Elegimos a la Miss Barbie Bolivia, donde tuvimos dos categorías, mejor traje original y mejor creación. La fotografía de las muñecas que más ‘me gusta’ tuvieron en el grupo fueron las ganadoras”, explica Mónica.

Algo que se ha puesto de moda es la creación de modelos de Barbie únicas, conocidas como one of a kind (Ooak). Además de crear y confeccionar sus propios trajes, los diseñadores destejen las hebras de cabello para introducir nuevas, borran los rasgos para repintarlas o incluso combinan cabezas y cuerpos de diferentes modelos. Poco a poco esta tendencia está apareciendo también en nuestro país.

“Nos sorprendió la cantidad de chicos que son fanáticos, incluso hay varios que crean sus propios modelos. También es muy lindo ver dúos de mamás e hijas que comparten sus colecciones, o hermanas como Nikole y yo”, cuenta Mónica. Quienes deseen ser parte de esta comunidad pueden llamar al 70672972  o enviar un mensaje al grupo de Facebook.

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